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Mariluz Hernández: "Quedarse a vivir en los pueblos no es un fracaso"

La profesora titular del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza valora la situación.

Población
Mariluz Hernández. Detrás, el globo terráqueo.
Guillermo Mestre

La mujer es esencial para el desarrollo económico y para evitar la despoblación en el medio rural. Esta misma semana se ha presentado un estudio realizado por la Unidad de Igualdad del Departamento de Agricultura y la Universidad de Zaragoza. Mariluz Hernández es profesora titular del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la institución académica aragonesa.

¿Tan importante es el rol de la mujer en la lucha contra la despoblación en Aragón?

Básico. Las mujeres fijan la población. Cuando la mujer se va, se va la familia también. Su papel es primordial en la pugna contra la despoblación. Me gustaría subrayar el concepto de que quedarse a vivir en los pueblos no es un fracaso. A partir de esa idea, hay que vertebrar políticas e ideas para el sostenimiento del medio rural, que equivale a combatir la despoblación.

¿Se desarrollan las políticas adecuadas para alcanzar el objetivo?

Igual desde las administraciones que desde la Universidad, se lucha sin tregua. Pero debemos ser conscientes de que invertir en políticas demográficas y territoriales es caro, y los resultados solo se ven o verán a largo plazo. En esto, los Gobiernos deben tener altura de miras.

El tema de la despoblación también se afronta desde la literatura. Ahí está el libro ‘¿Lugares que no importan?’, la despoblación de la España rural desde 1900 hasta el presente’, de Vicente Pinilla y Fernando Collantes, o el aporte sobresaliente de escritores como Sergio del Molino.

Todo lo que sea concederle protagonismo al mundo rural y no hacerlo invisible es muy positivo. Incluso diría que ahora lo rural está de moda. Durante décadas, desde mediados del siglo pasado, lo rural era sinónimo de falta de oportunidades. Y ahora, afortunadamente, no es así.

Teruel o la hermana Soria pueden quedar en el olvido…

Y algunas zonas de Huesca y Zaragoza. Todo lo que no es el Corredor del Ebro o las capitales de comarca son municipios de pequeño tamaño que, por su propia dinámica demográfica, por su falta de natalidad, corren peligro de desaparición. Así de claro.

¿Le llamamos España vacía o España vaciada?

Ni una ni otra, sino España poco poblada. Una España vacía o vaciada no tiene futuro. Llamarlas así es un argumento para no invertir en ellas. Hay que luchar por la España poco poblada para solucionar el problema.

¿Cómo luchamos?

Manteniendo los servicios. Perder el colegio significa prácticamente morir. Se hace un gran esfuerzo desde Educación en este sentido. De igual modo, hay que luchar por mantener el bar del pueblo, la tienda, el médico. Hay que reconocer que mantener estos servicios resulta más costoso en el medio rural que en el urbano; pero hay que mantenerlos por justicia territorial.

¿Qué supone la desaparición de un pueblo?

Algo durísimo, porque allí permanece lo que somos, nuestra esencia, nuestras costumbres, nuestra historia, nuestro ser.

Aragón ha sufrido y sufre la pérdida de municipios…

Hay un claro desequilibrio en el reparto de la población en Aragón. Se intentan implementar políticas para evitar este problema. Pero el problema no es nuevo. En el primer censo oficial que se puede consultar en el INE, el de 1857, Aragón contaba con 880.643 habitantes, y España tenía entonces 15,5 millones. A 1 de enero de 2020, España tenía 47,5 millones, y Aragón, 1.319.391 habitantes. Es decir, España ha crecido muchísimo más que Aragón. Aragón era y es un territorio invertebrado. Otro dato: en los últimos 10 años hemos perdido el 2 por ciento de la población.

Mal percal…

Contra esta adversidad hay que luchar intentando mantener los servicios, apoyando a los emprendedores, sobre todo mujeres y jóvenes. Ese es el reto.

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