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Turismo

Las restricciones y el mal tiempo marcan el puente de San Jorge más "irregular"

La lluvia provocó un regreso anticipado y evitó colas en el puerto de Monrepós.

La lluvia estropeó ayer el último día del puente. En la foto, visitantes en la Ciudadela de Jaca
La lluvia estropeó ayer el último día del puente. En la foto, visitantes en la Ciudadela de Jaca
Laura Zamboraín

Las restricciones y el mal tiempo han marcado el puente de San Jorge más irregular. Los hosteleros consultados coinciden en que ha estado "muy por detrás" de la Semana Santa y en que la mayor parte de los desplazamientos han sido en el día y a segundas residencias. Aunque los porcentajes de ocupación han aumentado respecto a otros fines de semana, los empresarios miran al horizonte "con incertidumbre", ya que desconocen qué ocurrirá más allá del 9 de mayo, día en que, previsiblemente, terminará el Estado de alarma y podrían levantarse los cierres autonómicos.

Los hoteleros cifran la ocupación en el Pirineo entre un 30% y un 50%, dependiendo de los valles, según Anabel Costas, vicepresidenta de Hospedaje de la Asociación Provincial de Hostelería de Huesca. "Bares, restaurantes, gasolineras... han funcionado bien, pero otra cosa son los hoteles", aseguró, argumentando que muchos visitantes habían acudido solo a pasar el día. Los hechos confirmaron los discretos resultados esperados por el sector turístico para el 23 de abril.

No obstante, el ambiente en las calles de localidades turísticas como Jaca, Biescas o Aínsa estuvo animado. El tiempo acompañó el viernes y el sábado, por encima de las previsiones. La lluvia hizo su aparición ayer, propiciando un retorno anticipado y escalonado de los visitantes. Esto evitó retenciones en el puerto de Monrepós, a diferencia de lo ocurrido en la salida del viernes, aunque el tráfico fue intenso.

Las oficinas de turismo hablan de un trasvase al Pirineo de muchos aragoneses que en estas fechas preferían acudir a los destinos de playa y ahora no lo pueden hacer. En la de Aínsa sorprendió gratamente la presencia de muchos turolenses, un público menos habitual en la comarca de Sobrarbe.

"La gente que ha venido era para estancias de dos días, y no solo los que tienen aquí un apartamento. Cada vez observamos más turismo de caravana y también hemos visto algún viaje organizado en autobús, algo que se había perdido", comentó Marta Luis, de la oficina de Biescas.

Miedo a la covid y a la lluvia

Pero la sensación general es que el puente ha sido "muy flojo". El presidente de la Federación Aragonesa de Turismo Rural (Faratur), Jesús Marco, confirmó que, salvando el Pirineo, el Prepirineo el Matarraña y el Maestrazgo, el resto "apenas ha tenido ocupación". "Si no pueden venir clientes de otras comunidades no conseguimos nada. La gente ha tenido mucho miedo, primero por la pandemia y luego, por la lluvia. También ha influido el tema económico, todo el mundo le estamos viendo las orejas al lobo", afirmó.

En la zona del Moncayo, la actividad ha estado condicionada por el confinamiento perimetral de Tarazona, que ayer registraba una incidencia acumulada de 587,2 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días. "Ha habido reservas de última hora, pero la situación es la que es. No se puede acceder al Moncayo y, además, el tiempo ha influido bastante. En mi caso habían cancelado todas, pero al final hemos conseguido estar en torno al 80%", explicó Jesús Santo Tomás, portavoz de la asociación de casas rurales del Moncayo. La mayor parte de los visitantes, agregó, eran parejas procedentes de las provincias de Zaragoza y Teruel.

En esta última, los porcentajes han ido por zonas. "El Matarraña ha estado entre el 60% y el 70% y el Maestrazgo, al 45% o 50%. Albarracín y Teruel capital, en cambio, se han quedado entre el 25% y el 30% y en Gúdar y Javalambre apenas se ha registrado entre un 10% y un 15% de ocupación", señaló Roche Murciano, presidente de la asociación Teruel Empresarios Turísticos.

En su opinión, las cosas han ido "un poco peor que para Semana Santa", aunque tampoco mal del todo. "Como últimamente nunca tenemos nada, con poco que haya te animas. Los próximos fines de semana volveremos a estar como antes", lamentó. El colectivo espera que el fin del estado de alarma les permita recuperar a los turistas de la Comunidad Valenciana. "Si abren no será un aluvión, pero sí mejorará mucho la ocupación, ya que no todo serán viajes en el día", razonó.

El problema, coincidieron tanto él como Santo Tomás, es que "nadie sabe nada". "Seguimos ciegos y si dicen algo, será el día de antes", opinó el presidente de la patronal turolense. En esta línea, el portavoz de las casas rurales del Moncayo aseguró que lo que ocurra "será sorpresa". "Lo malo es que, en estos momentos, lo mismo puede ser para bien que para mal", agregó.

Menos viajeros que en el mes del confinamiento

El cierre autonómico ha reducido el turismo en Aragón hasta tal punto que la Comunidad ha registrado en marzo menos viajeros que en el mismo mes de 2020, cuando se decretó el estado de alarma y se impuso el confinamiento domiciliario para frenar los contagios por covid-19.

La última encuesta de ocupación hotelera del Instituto Nacional de Estadística (INE) revela que los establecimientos de la región recibieron apenas 64.393 viajeros, 35.255 menos que los 99.648 de marzo de 2020, registrados, lógicamente, las dos semanas previas al estallido de la pandemia.

El inicio de 2021 tampoco se puede comparar a los excepcionales meses de enero y febrero de 2020, que apuntaban a un año de récord gracias al turismo nacional y el internacional. Aunque este se perfilaba como el año de la recuperación, los contagios detectados tras las Navidades hicieron que el primer mes comenzase con fuertes restricciones de aforos y cierres perimetrales en las provincias. Basta con ver las cifras de enero para comprobar el duro efecto que ha tenido la covid-19 en los alojamientos de la Comunidad. Si hace un año recibieron a 200.497 visitantes, esta vez el dato se ha quedado en unos exiguos 37.786, una diferencia de 162.711. El balance es aún más negativo si se comparan los registros de febrero: 42.664 viajeros frente a los 224.501 de 2020.

Los empresarios miran ya al verano y a la segunda mitad del año con la esperanza de que la situación se reconduzca gracias al avance de la vacunación y el fin del estado de alarma. Estos dos factores serán claves para la reapertura de alojamientos y la recuperación del empleo. Este mes de marzo, según el INE, había 486 negocios abiertos, 136 menos, mientras que el personal ocupado pasó de 2.463 a 1.662 personas.

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