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El Bajo Aragón salva la Semana Santa pero se queda "lejos" de años anteriores

Los visitantes locales y de Zaragoza han permitido elevar la ocupación, lastrada por el cierre autonómico.

Turistas durante las visitas de Calanda por su patrimonio
Turistas durante las visitas de Calanda por su patrimonio
CBC

Sin procesiones ni toques de tambor y bombo en la calle, pero con mucha naturaleza, terraza y aire libre. El turismo bajoaragonés hizo este lunes un balance positivo de una Semana Santa en la que el sector, de la mano de las instituciones y asociaciones, se ha reinventado por las circunstancias. El turismo local y el zaragozano han salvado la campaña, aunque las ocupaciones no hayan sido, ni de lejos, las de otros años.

Ha funcionado mejor la restauración que los alojamientos gracias a las excursiones de un día y no se han colgado los carteles de completo, pero para estar en estado de alarma con cierre perimetral de la Comunidad el balance es optimista. Por primera vez, el 80% de los visitantes tenían como procedencia la provincia de Zaragoza.

El turismo de naturaleza ha sido una apuesta segura marcada por el buen tiempo que ha predominado a lo largo, sobre todo, del fin de semana. La gran cantidad de senderos existentes en el Bajo Aragón ha permitido vivir una Semana Santa diferente y al aire libre, una opción tomada por muchos dada la situación actual y para evitar riesgos frente al covid. En pareja, en familia o en grupos de amigos, y siempre acompañados de la ya habitual mascarilla, los caminos se han llenado este puente de senderistas y amantes de la bicicleta.

Desde la Asociación Turismo Bajo Aragón aseguraron que han conseguido superar el 47% de ocupación prevista, llegando al 52% con las reservas de última hora. Pese a este porcentaje -que no alcanza el 80% del Matarraña o el 60%-65% del Maestrazgo-, califican estos niveles de "muy buenos" teniendo en cuenta la situación sanitaria y que han tenido que rechazar numerosas reservas que no pertenecían a la comunidad o eran de no convivientes.

"La normativa actual nos ha obligado, por la limitación de aforos, a ajustar los precios, mientras que las estancias han sido más cortas, por lo que el impacto económico ha estado muy por debajo de lo que estamos habituados en estas fechas. Somos conscientes de que muchos clientes no han podido reservar visitas guiadas ni comer en algunos de nuestros restaurantes por estas limitaciones", aseguró la gerente de la asociación, Nieves Ballestero.

Lo más positivo es la "gran satisfacción" que les ha producido atender a numerosos clientes de Zaragoza y Huesca, que han valorado positivamente sus servicios y se han sorprendido gratamente con el territorio, prometiendo una nueva visita. "Sin duda, esta ha sido una oportunidad para promocionar la escapada de fin de semana al Bajo Aragón", manifestó.

Como novedad, Calanda organizó visitas para conocer la localidad con una gran acogida. El miércoles, de hecho, ya se habían llenado los grupos de dos días.

En Alcañiz, la Oficina de Turismo ha recibido casi 800 visitas en diez días y la jornada con mayor afluencia fue el viernes, con casi 200 visitantes, un dato que en la era precovid se habría registrado como la jornada más floja.

La reducción del aforo de las visitas a diez personas ha mermado la capacidad de las excursiones, ya que en el caso de las más exitosas, las del Castillo, han tenido más demanda que oferta. También se han ofertado visitas al casco antiguo y a la Torre Gótica. El perfil han sido familias con niños que realizaban excursiones en el día o que visitaban también el Matarraña y el Maestrazgo.

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