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Tren de Cercanías Casetas-Zaragoza: Aprobado en rapidez, pero suspenso en frecuencias

La pandemia lastra un 50% la demanda de la única línea del entorno de la capital aragonesa, que es deficitaria desde su estreno con la Expo de 2008. Entre las quejas de los usuarios, que solo haya personal en dos de las seis estaciones y la falta de baños.

Zaragoza tiene una única línea de tren de Cercanías, deficitaria desde que se estrenara en 2008 con las mejoras en las comunicaciones que se hicieron para la Expo. Su recorrido es corto. Une la capital con el barrio rural de Casetas, abarca 16,6 kilómetros (similar a la línea del tranvía Parque Goya-Valdespartera), que cubre en apenas 20 minutos. Durante el trayecto, sus únicas paradas se encuentran en Utebo, la más concurrida por su mejor ubicación para los usuarios, y en las cuatro estaciones de la capital: Delicias, El Portillo, Goya y Miraflores, esta última definida por algunos viajeros como "fantasma".

Unos 295.000 usuarios viajan en esta línea al año, según los datos de 2017 de un informe de la ingeniería Ineco, encargado por el Ministerio de Fomento. Una cantidad que se ha mantenido en torno a esa cifra en los últimos años. De media, unos 23 viajeros ocupan cada convoy. El documento ya señalaba deficiencias como que no cubre el área metropolitana ni su frecuencia es elevada. El radio de población no es muy amplio. Un total de 18.826 personas viven en Utebo y alrededor de 6.600 en Casetas, según los datos del padrón de enero de 2021.

Desde el año pasado atraviesa todavía horas más bajas por la pandemia de covid-19, ya que fuentes de Renfe calculan que la demanda ha caído un 50%. El descenso se ha notado en todo el transporte público, tanto ferroviario como autobuses y tranvías. 

"Las mismas caras"

Sin embargo, los usuarios aseguran que ven "las mismas caras". Trabajadores y estudiantes viajan en los primeros trenes de la mañana entre semana, los más utilizados. Destacan la rapidez y comodidad del viaje, pero piden más frecuencias y servicios porque algunos se ven obligados a volver en autobús a casa al mediodía. La ubicación de las estaciones, peores horarios que el bus, el precio, que hasta que llegó la crisis sanitaria era más caro, e incluso el desconocimiento del servicio, son algunas de las razones que encuentran para que este medio de transporte no consiga ganar más seguidores.

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"Me gusta por la comodidad. Hay gente, pero no te agobias como en el 'casetero'", explica Noemí Ciruelos en la estación de Casetas, comparando el tren y el autobús, que en su caso, no utiliza porque no podría llevar su bicicleta, con la que viaja todas las mañanas para ir a trabajar a Zaragoza. En su tren, suelen subir con su bici a cuestas media docena personas, cuenta. Las van dejando aparcadas juntas en una zona de paso entre los vagones porque no hay un sitio específico, se queja.

"No hay baños abiertos en la estación ni personal ni un banco para sentarse dentro y a la vuelta, si es un tren regional, te deja en medio y tienes que cruzar las vías"

Entre las quejas de la línea añade que en Casetas "no hay baños abiertos en la estación ni personal ni un banco para sentarse dentro y a la vuelta, si es un tren regional, te deja en medio y tienes que cruzar las vías para llegar al andén". Los horarios se ampliaron hace unos años gracias a que paran trenes regionales que recogen pasajeros de la línea de cercanías.

Ir al baño, solo en el tren

Los pasajeros solo pueden usar los baños del interior de los trenes. Una vez que bajan, no quedan abiertos más que en la Estación de Delicias, que además ha anunciado recientemente que instalará unos nuevos de pago. En ella y en Goya hay personal en las taquillas, pero en las demás los billetes se compran en máquinas expendedoras, como viene sucediendo también en muchos puntos de la red de regionales. 

"Lo coge poca gente en Casetas porque la estación está muy alejada del centro", cuenta Ainoa Sejas, que estudia Veterinaria. Recorre todos los días la línea completa ya que se sube en la primera parada y se baja en la última, Miraflores, que califica de "fantasma" porque dentro está todo cerrado, pero le deja al lado de su facultad de la Universidad de Zaragoza. Pide mejoras en la estación de Casetas ya que "cuando venimos por la noche, en la pasarela peatonal no hay ninguna farola". Lo utiliza a diario para ir a clase, pero cuando va a Zaragoza de compras o por ocio, prefiere el autobús porque "te deja en la Puerta del Carmen y de allí te mueves por el centro".

"Hay buen aparcamiento, aunque no está vigilado, pero esta estación hubiera estado ideal al otro lado de las vías, pegada al instituto", añade Jesús Plo, vecino de Sobradiel, al que han llevado en coche a Casetas. La estación se encuentra en un extremo de la población, por lo que está alejada hasta para los propios vecinos del barrio, que tradicionalmente utilizan el autobús, con más horarios. Y acaban de anunciarse nuevas frecuencias del 'casetero' para absorber la demanda de la parada del centro comercial Torre Outlet inaugurado el año pasado.

REPORTAJE SOBRE LA LINEA DE CERCANIAS ENTRE CASETAS Y ZARAGOZA / 23-03-2021 / FOTOS: FRANCISCO JIMENEZ[[[FOTOGRAFOS]]]
Ana Jiménez, Cristina González y Beatriz Vidal cogen el tren en Utebo.
Francisco Jiménez

"En Utebo, la estación está en el centro y eso se nota. Aquí subimos tres y allí, igual 30 ó 40 personas", dice, sobre el apeadero de la parada siguiente. En su caso, lo utiliza para coger el AVE en Delicias, por lo que le sale gratis el billete del cercanías. Va a Barcelona  los martes y vuelve los viernes. Le coincide el horario "por casualidad", confiesa, ya que aunque a primera hora de la mañana la frecuencia es cada media hora, el resto del día se alarga a cada hora. 

"En Utebo la estación está muy bien situada porque está en el centro del pueblo, pero en Casetas hay que ir en coche"

En Utebo hay usuarios que incluso confiesan que han adaptado "los horarios del trabajo a los del cercanías" para poder utilizarlo. Es el caso de Cristina González, que sube con otras dos fieles del tren, Ana Jiménez y Beatriz Vidal, y un nutrido grupo de pasajeros uteberos. Alrededor de medio centenar de usuarios se van repartiendo por los espaciosos vagones, en los que pueden quedarse dos asientos por persona o incluso los bloques de cuatro. Este es ya el total del pasaje hasta la capital.

"En Utebo la estación está muy bien situada porque está en el centro del pueblo, pero en Casetas hay que ir en coche", explica Beatriz. "Faltaría algún tren más a la vuelta", pide Ana, sobre las menores frecuencias al mediodía, que hacen que ella tenga que regresar en autobús. Lamentan que la mayoría de las estaciones no estén atendidas. Lo que les compensa es la comodidad y el mayor espacio. 

A viajeros como Edinson Giraldo, que utiliza el cercanías cuatro veces al día, le sale rentable comprar el bono de Renfe para pagar. Es necesario gastarlo en el mes, si no caduca. Otros prefieren usar la Tarjeta Lazo, recargable, una nueva forma que llegó el año pasado con la pandemia para promocionar el tren y descongestionar el autobús.

Billetes al precio del autobús con la Tarjeta Lazo

Los usuarios agradecen la rebaja del billete a 0,76 euros por trayecto con la Tarjeta Lazo aunque haya sido por la llegada de la pandemia de covid-19, frente a los 1,8 euros que cuesta el billete sencillo. Para aliviar los aforos el Consorcio de Transporte del Área de Zaragoza, dependiente de la consejería de Vertebración del Territorio, y Renfe firmaron un convenio el pasado mes de noviembre. La tarjeta se puede adquirir en estancos y papelerías. No es necesario estar empadronado.

REPORTAJE SOBRE LA LINEA DE CERCANIAS ENTRE CASETAS Y ZARAGOZA / 23-03-2021 / FOTOS: FRANCISCO JIMENEZ[[[FOTOGRAFOS]]]
Estación Goya.
Francisco Jiménez

Casi todos los viajeros se bajan en la parada de la avenida de Goya, la más céntrica de las cuatro de la capital. Las paredes se encuentran decoradas con la obra y el autorretrato del pintor aragonés, del que se celebra este año el 275 aniversario de su nacimiento. "Yo vengo andando a la estación. Ahorras tiempo y dinero", dice Inés Piquer, una joven que espera el tren en Goya para ir a trabajar a Utebo. Las frecuencias encajan con su horario.

"Mucha gente desconoce que existe este servicio y recurre al 'casetero' porque es el que ha habido toda la vida"

"Mucha gente desconoce que existe este servicio y recurre al 'casetero' porque es el que ha habido toda la vida", cree Ángel Lezcano, profesor de instituto que hace el trayecto de vuelta, de Miraflores a Utebo. Como él, que no tiene coche, otros profesores lo utilizan para ir a clase a algunos de los tres institutos y media docena de colegios que suman el municipio y el barrio rural. "Aunque sean menos frecuencias que el autobús tardas menos en ir", apunta. El 'casetero' funciona con servicios cada 10 ó 15 minutos, pero tarda 30 minutos en hacer el recorrido por la autovía de Logroño ya que cuenta con una docena de paradas. 

Hasta el instituto de Casetas viaja José Miguel Oto, también profesor, que lleva un año y medio cogiendo el cercanías. "Suelo ver las mismas caras a estas horas", afirma. Coincide en que se ahorra tiempo respecto al autobús y "aquí te sientas siempre". Con las restricciones de aforos por la pandemia no siempre se puede en los autobuses. Pero "faltan frecuencias", insiste, como muchos de los pasajeros.

Ángel defiende que se refuerce la red de cercanías y regionales como en otras grandes ciudades como Madrid y Barcelona, apostando por este transporte como "servicio público", al margen de la rentabilidad, y por su "sostenibilidad". Plantea que "lo podrían extender hacia arriba o hacia abajo la línea", para llegar a más municipios y conseguir más usuarios.

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