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Médicos de Atención Primaria: "Todos queremos más presencialidad, pero la pandemia aún está aquí"

Un 60% de las consultas se atienden todavía de forma telemática. Varios médicos aragoneses explican cómo han cambiado los centros de salud en este año de covid, sus carencias y las posibles mejoras. 

De izquierda a derecha, Pilar Borrás (coordinadora del C. S. Mas de las Matas), Ramón Boira (médico del Santo Grial) y Pilar Lafuente (del Centro de Salud Delicias Norte).
De izquierda a derecha, Pilar Borraz (coordinadora del C. S. Mas de las Matas), Ramón Boira (médico del Santo Grial) y Pilar Lafuente (del Centro de Salud Delicias Norte).
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Más de la mitad de las consultas de Atención Primaria se resuelven en la actualidad de forma telemática debido a la situación que ha provocado esta crisis sanitaria. La covid-19 obligó hace un año a modificar agendas, y surgieron entonces dos modalidades de cita previa: a demanda (de acceso desde la web) y no presencial (de acceso desde admisión, tras el contacto del paciente por teléfono o en persona).

"Las consultas de demanda no presencial las citan desde admisión o desde la puerta para que les llamemos en el día, y nos ponen además el motivo: no es lo mismo una receta a que un paciente tenga fatiga. De esta forma nosotros priorizamos", explica Pilar Lafuente, médica de Atención Primaria en el Centro de Salud Delicias Norte.

Esta doctora, que fue coordinadora al principio de la pandemia en uno de los barrios de mayor incidencia de la capital aragonesa, insiste en la importancia de mantener este sistema hasta que la situación mejore para prevenir contagios. "No debemos tener la sala de espera llena. Lo hacemos para evitar contagios entre los pacientes principalmente; y asimismo, para protegernos también nosotros", añade en alusión a las quejas de varios zaragozanos por el colapso de los centros de salud.

Pilar es una de los casi mil profesionales de Medicina de Familia que han tenido que modificar sus agendas para hacer frente a la covid-19. Las plantillas, ya mermadas por la falta de médicos mucho antes de esta crisis sanitaria, dieron el ‘do’ de pecho en los meses más duros de la pandemia, y un año después siguen trabajando sin descanso para atender todo tipo de cuestiones. “Desde el principio de la pandemia trabajamos más horas que antes. Pasamos de las 15.00, que es nuestro horario, y nos tomamos tanto interés que al final da rabia esa imagen que queda de los centros de salud ‘cerrados’ o con mucha demora… A esto se añade la dificultad que hay para sustituir a los compañeros médicos que faltan, al no haber médicos en la bolsa, pero estamos trabajando mucho", subraya esta médico.

En su centro de salud, la jubilación en febrero de una compañera ha dejado una plaza sin cubrir, y además hay cuatro profesionales de baja: dos de larga duración que se han cubierto, y las otras dos de forma intermitente por coronavirus

La doctora Pilar Lafuente, a la entrada del C. S. Delicias Norte.
La doctora Pilar Lafuente, a la entrada del C. S. Delicias Norte.
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A las carencias de personal, se suma la falta de líneas para poder canalizar todas las citaciones de pacientes que les llegan por esta vía. “Hacemos mucha gestión al teléfono y hay personas que nos cuestan tres y cuatro llamadas. El problema que hay no es solo de profesionales, hay que poner también medios. Hace dos meses nos pusieron la quinta línea, pero aún hay margen de mejora…”, apostilla.

Ante las dificultades que hay para contactar con algunos ambulatorios, los médicos de Atención Primaria reconocen que en días puntuales se pueden formar filas de personas para citar a la entrada de los consultorios. "Si acuden al centro de salud por un síntoma lo atendemos de inmediato; las colas que hay son normalmente para el mostrador, y siempre hay dos personas en la puerta para preguntarles a lo que vienen y si hay síntomas de covid, que entonces los hacemos pasar a la sala específica de respiratorio", explica esta médico.

La mayor demora se produce generalmente en la demanda no presencial, debido a la cantidad de consultas que atienden al cabo del día. "En la web normalmente hay menos retraso, pero también hay gente que no maneja internet o que les coge la cita a sus hijos y luego habla con ellos. Entendemos que para la gente mayor es más complicado", opina esta médica.

Al hacer balance de este último año y el cambio que ha supuesto para todos, Pilar asegura que no es este "el peor momento" que han vivido de trabajo, solo que la covid ha cambiado el funcionamiento de estos centros y va a haber que amoldarse a ello.

“Con muchas cuestiones estamos funcionando de una forma que antes no teníamos incorporada a nuestro trabajo (vía email, teléfono, etc.). Hay cosas que van a quedarse porque son buenas y han inmediatizado nuestra atención. Al final, todos queremos más presencialidad, cuando se pueda o como se pueda, pero la pandemia todavía está aquí y no podemos ignorarlo", afirma esta médica. 

"Estamos todavía en una situación alarmante en muchos aspectos, y tenemos miedo todos..."
Ramón Boria, médico de familia del C. S. Santo Grial de Huesca.
Ramón Boria, médico de familia del C. S. Santo Grial de Huesca.
Álvaro Calvo López

A juicio del doctor Ramón Boria, médico de familia del C. S. Santo Grial de Huesca, pueden pasar meses hasta que los consultorios urbanos recuperen la normalidad que les ha arrebatado esta pandemia. "Todavía estamos en una situación alarmante en muchos aspectos, que tenemos miedo todos... Los aforos en muchas instituciones están aún pendientes de llegar al 100%, y lo que sí que estamos haciendo es filtrar las llamadas", destaca este médico. 

En estos momentos, en torno al 30 o el 40% de las llamadas que reciben en este ambulatorio de Huesca se están atendiendo presencialmente, y la previsión es que ese porcentaje se vaya poco a poco incrementando, sin dejar de lado todas las medidas preventivas que ya toman. "Todas las consultas tienen que tener el filtro previo de la llamada: o que nosotros le hayamos llamado antes al paciente o que ellos nos lo consulten por teléfono. Siempre hay casos indemorables que acuden al centro y se les atiende, pero se intenta evitar que en la sala de espera haya acumulaciones de una y dos horas, porque los centros no están preparados para esto", reitera.

A su juicio, la medicina telemática -que ha llegado para quedarse- ha traido también cosas buenas. "La interconsulta telefónica es un sistema muy válido para muchas cosas, como los resultados de una analítica, el seguimiento de una baja, la renovación de recetas o la consulta de citas con el especialista. Ese tipo de trámites que en la consulta de Atención Primaria son muy burocráticos se pueden solucionar con la cita telefónica. Ahora bien, hay muchas otras que tienen que ser presenciales y que la pandemia por desgracia nos las ha quitado también, entre otras cosas, por ese miedo de la gente que ha visto que muchas personas de su entorno han caído enfermas o han fallecido", apunta este médico. 

"Ha habido mucho enfermo crónico que ha perdido ese seguimiento necesario y mucha patología ha quedado en un segundo plano. Eso nos va a pasar factura a lo largo de los meses"

Boria reconoce que ese miedo al virus estuvo más presente sobre todo al principio, aunque todavía quedan casos. "Cuando veías las imágenes de la UCI del hospital, con pacientes boca abajo y los pasillos llenos, le decías a una persona de ir a Urgencias y no quería... Ha habido mucho enfermo crónico con el que ese seguimiento que era necesario se ha perdido y no ha podido hacerse; mucha patología crónica ha quedado en un segundo plano, y eso nos va a pasar factura a lo largo de los meses", añade este médico de familia, que defiende la importancia de la presencialidad para aquellos enfermos que bien por su patología o porque tienen, además, algún tipo de carencia emocional o afectiva precisan ese trato más cercano en las consultas. 

"Los problemas sociales que está habiendo, y cada vez los vemos más, son de personas que no tienen dinero para medicamentos y se quedan en una situación de vulnerabilidad tremenda..."

"Igual que hay mucha patología mental por el miedo y el confinamiento, la hay también por la crisis económica tan espantosa que está generando. Los problemas sociales que está habiendo, y cada vez los vemos más, son de personas que no tienen dinero para medicamentos y se quedan en una situación de vulnerabilidad tremenda... En una sociedad como la nuestra lo vamos capeando, pero la repercusión que va a tener esta crisis es tremenda", advierte este médico. 

Líneas de teléfono "saturadas" en los ambulatorios

Sobre las quejas que entre la población ha generado la dificultad de contactar muchas veces con los ambulatorios, este especialista señala que se trata fundamentalmente de un "problema tecnológico" que se solucionaría implementando medidas desde los servicios telemáticos del Salud.

En concreto, en su ambulatorio están en plantilla 13 médicos de familia y tres pediatras, además de enfermeras y el trabajador social. 

"Con la atención telefónica que estamos llevando ahora, en un momento determinado, estamos 17 personas a la vez llamando con una centralita que a la vez está recibiendo llamadas. El problema que hay es que estas centralitas no dan la señal de que está comunicando, y da la falsa sensación de que nadie te coge el teléfono, que es algo muy desagradable para el que está llamando y muy frustrante también para nosotros", aclara este médico. 

"En Medicina, tenemos que volver a recobrar esa humanidad que tenía"
La doctora Pilar Borrás, coordinadora del C. S. Mas de las Matas (Teruel).
La doctora Pilar Borraz, coordinadora del C. S. Mas de las Matas (Teruel).
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La doctora Pilar Borraz, coordinadora del Centro de Salud Mas de las Matas (Teruel), ha tenido que lidiar también con las complicaciones que les ocasiona a todos el no disponer de líneas suficientes de teléfono para canalizar las consultas de los pacientes. En su ambulatorio rural, que atiende a una población de unos mil habitantes, reconoce que la situación es muy diferente a la que pueda darse en las ciudades, pero aun con todo asegura que estas consultas también se han incrementado en los últimos meses. "Nosotros solo tenemos una línea de teléfono y según van entrando las llamadas se cogen. Durante estos 12 meses, las compañeras de administración nos han salvado, y ahora a partir de esta semana nos han asignado a otra trabajadora a media jornada que hará una labor imprescindible en estos momentos que estamos con las agendas de vacunación de personas mayores de 80 años", señala. 

Para esta médica de familia y el resto de compañeros de profesión, la vacuna es la "luz al final del túnel" en el que llevan un año luchando. "No hemos de bajar la guardia, debemos estar todavía alerta porque esto no ha acabado. Ni hemos salido más fuertes ni hemos vencido al virus... Esto se vencerá cuando haya un vacunación de rebaño y podamos conseguir unas cifras que nos permitan volver a la antigua normalidad que todos deseamos", recalca. 

En su consultorio, como en tantos otros del medio rural, las urgencias que atienden cambian de un día para otro y en estos momentos llegan a ser muy dispares. "Nosotros vamos de pueblo en pueblo, y puede que un día en una consulta haya 20 pacientes y todo sean renovaciones de recetas, como que tengas cinco y sean el 100% presenciales. Cada día es una sorpresa", cuenta. Ante la confusión que pueda generar este nuevo sistema, Borraz recalca que los consultorios están "abiertos" y únicamente ha cambiado la forma de citar: "Las personas se pueden citar en consulta y nosotros las llamamos. Si se puede solucionar por teléfono se soluciona, pero un dolor de tripa o de rodilla, una cefalea o una subida de tensión se sigue haciendo presencial. Nosotros tenemos que explorar sus males, y si viene alguien con una patología o un dolor a través del teléfono no se puede".

A Pilar le gustaría que poco a poco la situación mejorase para ir recuperando la "cercanía" y el trato familiar que antes tenían con sus pacientes. "En Medicina tenemos que volver a recobrar esa humanidad que había. Y sí que es cierto que en estos momentos es complicado por la situación en la que estamos, pero hemos de seguir viendo pacientes porque no podemos olvidar que aparte del coronavirus existen otras patologías crónicas o agudas que tienen que ser vistas por un sanitario", defiende. 

Como anécdota en defensa de la medicina, una profesión que "vive del contacto" y que precisa ver gente, Pilar cuenta el caso de una anciana a la que vacunaron la semana pasada en el ambulatorio de Mas de las Matas, donde su respuesta logró emocionarle. 

"Muchas mujeres te dicen que quieren la vacuna para poder abrazar a sus hijos o a sus nietos, pero el otro día una persona me dijo que era para poder abrazarme a mí. En las zonas rurales, que nos conocemos todos con nombre y apellidos, teléfono y dirección, es necesaria esa cercanía y tenemos muchas ganas de recuperarla. Psicológicamente, que nos digan estas cosas nos anima a seguir adelante y ver que ellos también quieren que estemos al pie del cañón luchando para que la Atención Primaria sobreviva", confiesa esta sanitaria. 

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