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Heraldo del Campo

truficultura

La trufa, objeto de investigación con gran presencia aragonesa

El CITA, la DPH y Aragotruf participan en un proyecto europeo que busca crear sinergias entre países en torno a este producto alimenticio.

Pedro Marco, Sergi García, Eva Tejedor y Sergio Sánchez, investigadores del CITA.
Pedro Marco, Sergi García, Eva Tejedor y Sergio Sánchez, investigadores del CITA.
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Establecer una red multilateral de personal de investigación e innovación activo en el uso sostenible de trufas silvestres y cultivadas, incluido el cultivo, es el principal objeto del proyecto europeo H2020 INTACT (Innovation in truffle cultivation, preservation, proccessing and wild truffle resources management) Marie Sklodowska Curie RISE Research and Innovation Staff Exchange (Redes de intercambio de personal), en el que participan diversas universidades, centros de investigación, empresas y administraciones de países tanto de la Unión Europea y de países terceros como de Argentina o Marruecos.

Para establecer esta red se ha puesto en marcha un sistema de intercambio temporal de personal. Es decir, los participantes llevarán a cabo estancias en otros países. Esto les permitirá conocer distintas experiencias en el ámbito de la trufa. "Así, el grupo de investigación se enriquece con el conocimiento de nuevas técnicas o sistemas que se están desarrollando en otros países. Y cuanto mejor formado e informado esté el grupo de investigación, mejor servicio podemos dar a la truficultura aragonesa", explica Sergio Sánchez, uno de los investigadores de la Unidad de Recursos Forestales del CITA que, junto a Pedro Marco, Sergi García y Eva Tejedor, todos investigadores de la misma unidad del CITA, participan en este proyecto.

Pero este proyecto tiene, además, otra serie de objetivos, pues, a pesar de que Aragón es el principal productor de trufa negra del mundo, la Comunidad tiene retos que afrontar. Entre ellos, la amenaza que suponen otras especies de trufa que vienen de fuera de Europa y que los consumidores pueden confundir, o el uso que se hace de los denominados "aromas de trufa", que en muchos casos "no tienen nada que ver con la trufa", lamenta el investigador del CITA.

Para ello, en el marco de este proyecto se va a tratar de desarrollar diversas técnicas de identificación o caracterización morfológica o molecular de la trufa o mediante perfiles de aromas, con el objetivo de "proteger al sector". Además, también se abordarán cuestiones del pretratamiento, la conservación y el procesamiento de las trufas, con el fin de prolongar lo máximo posible su vida útil. En otro orden de cosas, se prestará especial atención a las cuestiones relacionadas con el marco jurídico y normativo de este producto.

Además del CITA, como socios en el proyecto figuran la Diputación Provincial de Huesca y la empresa de Graus Aragotruf, dedicada al viverismo, la truficultura y la venta de trufa y de productos trufados. "Estamos muy interesados en participar en este tipo de iniciativas para aprender cómo están haciendo las cosas, principalmente en materia de comercialización, y mostrar nuestro trabajo en el campo, lo que nos ha dado resultado y lo que no", explica Oscar Cajigós, uno de los tres socios de Aragotruf.

Los investigadores del CITA se trasladarán a Francia, Italia y Argentina, personal de Aragotruf irá a Italia y personal de la Diputación Provincial de Huesca realizará una estancia de nueve meses en Francia, Italia y Argentina. Al CITA vendrán de intercambio investigadores de Argentina, Francia e Italia.

En España también participan la Universidad de Málaga, el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña. En Europa forman parte del proyecto como socios universidades e instituciones de Italia como la Universidad de Sassari, la Universidad de Perugia y el Consejo Nacional para la Investigación (CNR), de Francia participa el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias, y de Serbia, la Universidad de Belgrado. Fuera de Europa colaboran la Universidad Autónoma de Chile, la Universidad Mohamed V de Rabat y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico, ambos de Argentina. Como empresas participan el vivero francés Agrituffe, la empresa II Tartufo di Paolo y la Comuna de Pietralunga, estos dos últimos italianos.

El programa tendrá una duración de cuatro años. Está financiado con 1.357.000 euros, de los que 101.200 corresponden al CITA, 41.400 a la Diputación Provincial de Huesca y 13.800 a Aragotruf. Este proyecto ha recibido fondos del Programa de Investigación e Innovación de la Unión Europea Horizonte 2020. 

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