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Economía

alimentación

La unión hace la marca

Menos marcas, más potentes y que transmitan valores propios son algunas de las claves de la conquista del mercado alimentario, según los expertos.

Juan Patricio Pérez, Carmen Urbano y Félix Longás durante la celebración de la mesa redonda.
Juan Patricio Pérez, Carmen Urbano y Félix Longás durante la celebración de la mesa redonda.
Heraldo

El sector agroalimentario aragonés es el segundo en importancia de la comunidad por su impacto en el PIB, y el segundo más exportador. Aragón produce alimentos para alimentar a casi diez veces la población de su territorio, todo ello dentro de España, que es la octava potencia exportadora de alimentos del mundo. Se trata de datos considerados muy positivos tanto por la Administración como por el propio sector, que, sin embargo, no ocultan otros retos, como el de la comercialización y la difusión de estos productos, en los que ya se está trabajando.

Para ello, todos los agentes abogan por salir a los mercados, principalmente a los exteriores, con una marca única que aglutine a todos los productores de un determinado alimento. Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa redonda que sirvió de balance y cierre del ciclo ‘Innovación en las marcas de calidad agroalimentaria’, en el que a lo largo de varias sesiones se analizaron los casos de diversas campañas de promoción agroalimentaria en distintos lugares de España.

Así lo manifestó la directora general de Promoción e Innovación Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, Carmen Urbano, quien analizaba si la "producción de alimentos en Aragón tiene marca suficiente y qué tipo de marca tenemos".

Y es que Indicaciones Geográficas Protegidas, Denominaciones de Origen, Certificados de calidad… conforman un mapa de sellos, distintivos, que acreditan diversos aspectos, procedimientos o cumplimientos con una serie de normas, pero que a veces no son suficientes cuando el propósito es promocionar un alimento o venderlo más allá de nuestras fronteras, y entre los que, a juicio de Urbano, "sigue habiendo cierta confusión".

Por ello, la responsable quiso hacer una distinción entre las marcas de calidad, algo "garantizado por ley", y las marcas de calidad diferenciada, que son aquellas que acreditan a empresas que se someten a diversos procesos de certificación y que en nuestro territorio tienen en el origen de los productos uno de sus principales factores. En Aragón, el ejemplo es C’alial, que aglutina a más de 40 productos, "un sello que trasciende el etiquetado", asevera Urbano. Asimismo, Urbano quiso distinguir también entre este tipo de marcas y las denominadas ‘marcas colectivas’, que son las registradas por una determinada asociación, con sus propias normas, pero que no son marcas de garantía. Urbano apuntó que en Aragón se certifica el 6% de la producción, sin embargo, hay sectores como el del vino donde esa certificación alcanza al 85% de la producción.

Marcas del territorio

Por su parte, el secretario ejecutivo del Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Ternasco de Aragón, Juan Patricio Pérez, reivindicaba el valor de los sellos IGP y DOP como signos "de arraigo en un territorio al que publicitan, de un sistema de producción determinado, que sirvan para ser reconocidos en un mercado". En su opinión, los productos bajo los sellos IGP o DOP "suponen el reconocimiento del cumplimiento de unos requisitos objetivos de bienestar animal, trazabilidad…, mientras que los criterios de calidad pueden ser más subjetivos porque dependen del consumidor". Además, Pérez quiso reconocer el "enorme trabajo y esfuerzo que hay que hacer durante cinco o seis años para conseguir esos avales".

La transformación, nuevo reto

Aragón solo transforma el 3% de la alimentación que produce. Esto supone que un gran porcentaje del valor añadido del sector se va fuera de la comunidad. Por ello, el presidente de la Asociación de Industrias Alimentarias de Aragón, Félix Longás, incidió en la importancia de "crear nuevas marcas alimentarias para poder transformar". "Es ahí -recalcó- donde nos jugamos el futuro", en un momento en el que la exportación está siendo una de las claves. Además, el presidente de la AIAA, abogaba por la unión de los productores, pese a la atomización de la industria, bajo una sola marca de mayor potencia, ya que "no se pueden conquistar mercados con mil marcas".

Longás también incidía en la permanencia en el tiempo de las campañas promocionales para que los alimentos aragoneses "puedan diferenciarse en la cabeza del consumidor para que acceda a un sector estratégico y vertebrador del territorio". Por ello, apelaba al sector a "ser más generosos y a vender menos marcas y más valores y conceptos que interesan en pro de Aragón y su sector agroalimentario".

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