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La difícil convocatoria de esta Navidad: cenas con familiares titulares y suplentes

La restricción a seis personas en las reuniones generan numerosos quebraderos de cabeza. En Aragón un 27,5% de los hogares son unipersonales, pero también hay más de 15.000 viviendas en las que habitan cinco o más miembros.

Preparativos de las cenas para mayores en soledad que este año no podrán celebrarse.
Preparativos de las cenas para mayores en soledad que este año no podrán celebrarse.
Guillermo Mestre

De momento es solo un borrador, pero muchos ya se han puesto a hacer listas. Listas cortas, en todo caso, porque en la convocatoria de la próxima Navidad cabe poco menos que un cinco inicial y un suplente. La pretensión de limitar las reuniones familiares de Nochebuena o Fin de Año a un máximo de seis personas está granjeando ya los primeros quebraderos de cabeza, sobre todo, de las familias numerosas. ¿Habrá que hacer un sistema de turnos? ¿Levantará la mano el Gobierno en esta restricción? ¿Es objetivamente posible controlar los aforos de reuniones en el ámbito doméstico?

En Aragón hay 538.800 hogares, según los últimos datos del Instituto Aragonés de Estadística, que -a su vez- recoge las encuestas continuas de hogares que hace el INE. ¿Y cuál es la ocupación media de personas por hogar? En realidad, bastante baja, está en torno a 2,3. Hasta un 27,5% de las viviendas aragonesas son unipersonales y en un 22,8% de los casos conviven en el hogar parejas sin hijos. En estos casos sí podría reunirse el ‘núcleo duro’ de las familias (léase padres e hijos) siempre y cuando no hubieran sufrido un ‘baby boom’ en los últimos meses. En el 14,8% de los hogares, por ejemplo, ya conviven los padres y dos hijos, con lo que en todas estas viviendas, unas 80.000, habría que decidir si invitar a cenar a los abuelos paternos o maternos. Ni qué decir tiene que tíos, suegros, primos, cuñados y otros parentescos quedan vetados.

“Para las familias numerosas la Navidad va a ser más complicada porque, en nuestro caso, ya se supera por regla general ese límite de seis personas”, explica Alejandro López, de la asociación Tres y Más. “Los abuelos necesitan compartir la navidades con los nietos y viceversa, para lo que son imprescindibles garantías de prevención. Es una cuestión de responsabilidad de las propias familias”, comenta López. Según los mismos registros del Instituto Nacional de Estadísticaya hay hasta 800 hogares en Aragón en los que viven “siete o más personas”, pero al considerarlos núcleo estable familiar es de suponer que no incumplen ninguna norma.

En 1970 el promedio de personas por hogar era casi de cuatro. Hoy está en torno a las dos

Es curioso ver en la serie histórica del INE cómo el número medio de miembros del hogar ha disminuido considerablemente durante los últimos 50 años: casi cuatro personas habitaban cada casa en 1970 mientras que menos de 2,5 lo hacen en la actualidad (en Murcia hay una mayor densidad con 2,76, mientras que Asturias se queda con 2,2, cerca de Aragón). Es evidente que los decimales responden a la fría estadística, aunque quizá haya familias que confíen en un mago con sables para cuadrar sus invitaciones...

La Comunidad de Madrid ya ha abierto la mano y ha propuesto que sean diez los familiares que se reúnan en Navidad, con lo que no sería de extrañar que finalmente -ni para ti ni para mí- se optara por permitir encuentros de ocho personas. Otras Comunidades, como Castilla-La Mancha, sí han solicitado que haya una norma única porque son muchas familias las que tienen previsto desplazarse de unas regiones a otras y la disparidad de reglas puede generar más confusión aún. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, debatió este miércoles las 'Propuestas de medidas de salud pública frente a la covid-19 para la celebración de las fiestas navideñas', que el Ministerio de Sanidad debatirá este miércoles con las comunidades autónomas en el Consejo Interterritorial de Salud porque aún está abierto a cambios.

En cualquier caso, los profesionales sanitarios advierten que es en el ámbito doméstico donde se produce un buen número de contagios porque se relajan las medidas anticovid y es normal que uno se quite la mascarilla, no tenga en cuenta las distancias o que acabe dando voces.

“Si controlan las cenas en los hogares, deberían hacer lo mismo con las aglomeraciones que se puedan dar en los centros comerciales o en el transporte público, porque eso también es una autopista para el virus”, comenta María Ángeles Zapata, que generalmente suele reunir hasta 12 personas en su casa en Navidad. Mientras hace la compra en el Mercado Central, Zapata azuza a los políticos para que “lo que tengan que decidir lo decidan ya”. “Que no nos hagan pasar el mal trago de no invitar a unos familiares para luego repescarlos”, advierte, asegurando que lo peor sería tener que cambiar de planes pocos días antes de Nochebuena.

El sociólogo Juan David Gómez explica que “la Navidad es la fiesta familiar por excelencia” y que, en los países mediterráneos, celebrar es sinónimo de juntarse no pocas personas en torno a una mesa. Además, hay muchos padres, hijos o amigos que solo se juntan en estas fechas del año, por lo que renunciar a esta compañía, en un año especialmente duro, puede ser un “trastorno serio”.

La perspectiva de la vacuna puede hacer que se pierda miedo a la covid y se baje la guardia

Advierten médicos y sociólogos que, con la perspectiva de la vacuna, también se ha perdido cierto miedo psicológico a la enfermedad y eso, sumado al cansancio acumulado por las restricciones, puede llevarnos a bajar la guardia. Las reuniones de Navidad pueden ser, por tanto, un cóctel peligroso que hagan que la cuesta de enero sea más trágica de lo habitual.

Estos días se ven por las redes cantidad de montajes y gifs humorísticos de quienes se ven montando la mesa para cenar en el balcón o haciendo el amigo invisible más invisible que nunca, si bien poco reparan las redes en otra triste realidad como es la cantidad de sillas vacías que se verán las próximas semanas. Con más de 30.000 muertes consecuencia de la pandemia, es seguro que este 2020 pesarán más las ausencias de quienes faltan a la mesa. “Hay una disonancia entre la alegría que se nos impone desde fuera y la tristeza interior. Cuanta más es la alegría exterior, más es la tristeza interior, por comparación, y eso te hace sentir aún peor”, explican psicólogos especialistas en duelo como el doctor Héctor Olmedo. 

COMPRA DE LOTERIA DE NAVIDAD EN ZARAGOZA / 13/11/2020 / FOTO : OLIVER DUCH[[[FOTOGRAFOS]]][[[HA ARCHIVO]]]
Filas para comprar lotería de Navidad en Zaragoza.
Oliver Duch 

Estos días ha trascendido, por ejemplo, que por primera vez en 15 años ha descendido el número de pensionistas, lo que se traduce en que habrá muchos mayores a los que echar de menos en Navidad. ¿Y los que viven solos y se les van a vetar las visitas? Del 27,5% de los citados hogares unipersonales en Aragón, el 44% son de mayores de 65 años. Actualmente más de 78.000 mayores viven solos en las capitales o los pueblos y de estos, unos 53.000 tienen más de 80 años. Sabido es que Aragón es una Comunidad envejecida y, de hecho, las administraciones (Salud Pública o el Justicia) se han volcado en los últimos años para luchar contra la soledad no deseada de los ancianos, cosa que la pandemia está dificultando en exceso.

En Aragón hay unas 53.000 personas de más de 80 años que viven solas en sus domicilios

Insisten los sanitarios que, aún con celebraciones, se procure limitar el número de contactos y, por ejemplo, se reúnan siempre los mismos núcleos: esto es, que no haya ‘turnismo’ para verse una parte de la familia en Navidad y otra, en Año Nuevo. Tampoco vale la fórmula que a día de hoy se usa en algunas terrazas como es poner dos mesas contiguas, a dos metros de distancia, en las que se distribuyen los grupos grades.

Las autoridades instan este 2020 a eliminar las cenas de empresa -para alivio de muchos- y se ven obligados a tomar decisiones poco populares como cancelar cotillones y cabalgatas. Las carreras de San Silvestre, de momento, parece que se salvan de la suspensión, y también la misa del gallo para la que -acaso- haya que hacer alguna excepción horaria, dado que se celebra justo a la medianoche y el toque de queda parece que apenas se retrasará hasta la una.

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