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El 'boom' de las lavanderías no se para

Este autoservicio, habitual en otros países, llegó a Zaragoza alrededor de 2010 y ahora, una década después, ya hay unos 40 establecimientos.

Andrés Agustín en la lavandería
Andrés Agustín en la lavandería
A. A.

De la lavandera a la lavadora y desde hace una década, a la lavandería autoservicio. Así ha evolucionado un empleo que, como muchos otros aspectos de la vida, se ha visto beneficiado por las nuevas tecnologías. La periodista María Usán publicó este año un reportaje sobre la evolución de las lavanderías autoservicio en la capital aragonesa. "No se concibe un barrio de Zaragoza que no tenga una lavandería autoservicio", aseguró Andrés Agustín, dueño de la Lavandería del Barrio, en el Coso.

Aunque no hay un registro oficial, detalló Usán, fuentes del sector estimaron que hay unas 40 lavanderías automáticas cuando en 2010 no llegaban a cinco. Se trata, según especificó Agustín, de un "negocio de cercanía", muy demandado, pero también "saturado" en algunas zonas de la ciudad. "Para que funcione tienes que tener un área de un kilómetro para ti solo", detalló Pilar Casajús, propietaria de Lavapiú en el Actur.

La competencia actual impide que muchos de estos servicios sean todo lo rentables que se presuponían. Además, por lo general, cuentan con un horario de apertura amplio: los 365 días del año de 8.00 a 23.00. La redactora especificó que no cuentan con personal ‘in situ’ pero disponen de un teléfono de ayuda o incidencias donde se atiende a los clientes en todo momento.

Casi olvidadas en el tiempo quedaron tía Juanilla y sus compañeras. Ahora nadie valora el frío o los efectos físicos de lavar durante horas a la intemperie. Las lavadoras, que se convirtieron en uno de los electrodomésticos estrella, hacían este humilde trabajo tan poco reconocido. Y desde hace unos años, las lavanderías autoservicio, que comenzaron a proliferar en el siglo XX en Estados Unidos, ofrecen esta posibilidad fuera del hogar y con un gasto muy reducido. "El mínimo de lavar y secar suele rondar los 7 euros (incluido el jabón y el suavizante) y algunos establecimientos cuentan con tarjeta de fidelidad que rebaja un poco esa cuantía", se detalló en el artículo publicado.

Los usuarios, en términos generales, están encantados con este servicio que a veces, como es el caso de Gustavo Lamuela, supone "un complemento puntual a las coladas de casa". Tanto la rapidez como el resultado final de la prenda, "casi planchada", son algunos de los beneficios. La comodidad es otro de los aspectos que destacan, además de la diferencia de precio con una tintorería.

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