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Aragón

125 historias de heraldo de aragón

La Pilara y Herminia la Cigarrera del Tubo, las dos últimas mujeres en llegar a la comparsa

Tienen más de 200 años de antigüedad y una rica historia a sus espaldas. La compara de gigantes y cabezudos ha crecido con el tiempo.

La Pilara, al salir del taller en 1982
La Pilara, al salir del taller en 1982
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Aunque los historiadores remontan el origen de gigantes y cabezudos en Zaragoza hasta el siglo XV, Alfonso V y la presencia aragonesa en Italia, lo cierto es que las noticias fidedignas acerca de su presencia en todo tipo de festividades zaragozanas empiezan a abundar a partir de los primeros años del siglo XIX. Se sabe que en 1807 la comparsa la componían cuatro cabezudos, cuatro gigantes y cuatro hombres portando cabezas de caballo. En 1841 ya se identificaban los cuatro cabezudos: Tuerto, Berrugón, Morico y Forano.

La comparsa, en cualquier caso, empezó a acusar el paso de los años, y el Ayuntamiento encargó en 1860 al escultor Félix Oroz que la renovara. Creo una nueva formación, con ocho gigantes: Don Quijote, Dulcinea, el Rey, la Reina, el Chino, la Negra, el Duque y la Duquesa y otros tantos cabezudos: la Forana, el Forano, el Morico, el Berrugón, el Tuerto, el Robaculeros, el Boticario y el Torero. También presentó el Tragachicos, recuperado hace unos años.

La popularidad con la que eran seguidos en sus actos obligó a ampliar su número, y en 1904 se incluyeron dos más, el Mansi y Pascual el Vigilante, que tuvieron corta vida, al igual que un Sancho Panza que se creó en 1947 pero también desapareció.

El desgaste por el uso llevó al Ayuntamiento de la capital aragonesa a encargar un nuevo conjunto de cabezudos: en 1964 Modesto González se ocupó de hacer una nueva formación. Y tan solo 35 años después volvería a hacerse otra, intentando recuperar el espíritu de Oroz. Para entonces, ya había nacido un nuevo cabezudo (1982), la Pilara, con el personaje que lo inspiró aún en vida: Pilar Lahuerta, antigua vedete del Oasis. Y en 2015 ‘nació’ el último cabezudo: Herminia Martínez, la mujer que durante décadas vendió tabaco en el Tubo zaragozano.

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