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Aragón

Los territorios de Aragón que retrocedieron a la fase 2 están preparados para la nueva normalidad

Los presidentes de las comarcas de La Litera y Bajo Cinca confían en que la tendencia a la baja de nuevos casos se consolide y puedan completar la desescalada

Zaidín, este domingo 21 de julio por la tarde.
Imagen de archivo de Zaidín.
Digital Fraga TV

Las comarcas de La litera, Bajo Cinca y Cinca Medio esperan con impaciencia su paso a la denominada nueva normalidad tras el retroceso sufrido hace dos semanas en el proceso de desescalada, que no pudieron completar al verse obligadas a volver a las condiciones de la fase 2 por los brotes de covid-19 detectados en el entorno laboral de trabajadores agrícolas temporales y en otros grupos de ciudadanos que indicaban transmisión comunitaria.

"Yo creo que sí, que ya estamos preparados para entrar en la nueva normalidad", apuntó el presidente de la Comarca de La Litera y alcalde de Alcampell, Josep Antón Chauvell. Según dijo, las localidades de este territorio están ya en disposición de abandonar la fase 2 porque "se han realizado muchas PCR y los focos están controlados". El responsable comarcal indicó que todas las personas que dieron positivo e las pruebas era asintomáticas y que al repetir estas, "ya salían negativos". "Creo que ya no tiene sentido que nos mantengan en esta fase", apostilló.

Chauvell comentó que pensaban que la entrada en la nueva normalidad sería el lunes, pero la consejera (Sira Repollés) nos dijo ayer que el jueves volverán a revisar la situación. "Ya nos conviene porque, con lo de los mataderos, hemos estado muy apurados y padecimos bastante por las restricciones... y después otra vez", apuntó.

Los vecinos han cumplido con las normas "con la misma resignación que al principio". «Ahora ya sabemos todos que esto es peligroso, que la prevención es lo que mejor funciona y que debemos evitar las concentraciones de familias (sobre todo), las verbenas, fiestas, botellones… que es donde se favorecen los contagios», señaló Chauvell.

El día a día

El presidente comarcal lamentó los efectos sociales y económicos del retroceso obligado el 22 de junio, justo cuando comenzaba el verano. También reconoció que el confinamiento de la comarca ilerdense del Segriá, que linda con el territorio aragonés, ha repercutido en el día a día de los vecinos de La Litera. No obstante, comentó que las retenciones por los controles en la carretera entre Huesca y Lérida se habían reducido respecto al lunes. «Un vecino ha ido hoy al hospital Arnau Vilanova, con visita programada, y no ha tenido problemas, pero anteayer hubo gente que encontró atascos de una hora", indicó.

El presidente de la Comarca del Bajo Cinca, Marco Ibarz, interpretó como «una buena señal» las intenciones del Gobierno de Aragón de devolver a la nueva normalidad a las cuatro comarcas aragonesas obligadas a retroceder a la fase 2. «Son ellos los que manejan los datos y los que deben tomar las decisiones oportunas. Solo esperamos que la tendencia a la baja de nuevos casos se consolide y podamos recuperar cierta tranquilidad, siempre con precaución y estando alerta», indicó Ibarz, que ya ha señalado ser «muy consciente» de que la absoluta normalidad «no llegará hasta octubre», hasta el final de la campaña de fruta.

Aunque el brote de covid haya podido ser atajado, el presidente comarcal y alcalde de Zaidín cree que será difícil dejar a cero el contador de contagios en esta zona y, además, se mostró precavido al observar la situación de la comarca del Segriá, a la que están muy unidos por lazos familiares, laborales y comerciales.

En las dos últimas semanas, Ibarz reconocía que la población ha vivido días «complicados e intensos», sobre todo al principio por el «nerviosismo, preocupación e incertidumbre» que produce estar en mitad de un importante brote de coronavirus. La comarca ha notado los efectos económicos del retroceso, especialmente en el comercio y la hostelería que han perdido clientes y han visto reducidos sus aforos.

También ha sido un mazazo el cierre de Frutas La Espesa, de la que dependen unas 1.200 personas entre trabajadores directos e indirectos. La firma, que ha sufrido importantes pérdidas, retomó el lunes su actividad, aunque solo con 35 de sus 260 empleados

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