Despliega el menú
Aragón

Unos 1.200 afectados por el cierre de la empresa de Zaidín

"No será fácil buscar otro almacén", dice el responsable de una de las 40 fincas familiares que llevan la fruta a La Espesa

José Luis Marín y uno de sus trabajadores.
José Luis Marín y uno de sus trabajadores.
Rafael Gobantes

Los propietarios de la empresa hortofrutícola Frutas La Espesa de Zaidín no son los únicos afectados por el cese de actividad impuesto desde Salud Pública, con el fin de atajar el brote de coronavirus detectado en las comarcas del Bajo Cinca, Cinca Medio y La Litera. De su funcionamiento dependen unas 1.200 personas, entre trabajadores directos e indirectos.

La empresa es una de las más pujantes de su sector. Al año mueve 35 millones de kilos de fruta, que exporta a diferentes países de Europa. Además, esta campaña esperaba llegar a los 40, incorporando naranjas en invierno, con el fin de mantenerse activa también entre noviembre y mayo y de este modo poder conservar a sus 250 trabajadores todo el año. A sus instalaciones llega la producción de unas 40 fincas familiares, con una media de entre 12 y 20 trabajadores.

José Luis Marín, de Fraga, lleva 26 años trabajando con Frutas La Espesa. El agricultor lamenta el foco aparecido en las instalaciones, por las personas afectadas y por sus repercusiones, ya que "somos muchos los que dependemos de su actividad". De hecho, explica, la fruta "no espera" y por lo tanto el parón actual "nos afecta de forma directa". "La fruta hay que recogerla en un punto concreto de maduración. Si esperas uno o dos días, su valor de mercado cae en picado y nadie la compra", señala.

Al igual que el resto de productores dependientes de esta firma, Marín solo tiene una opción: "buscar otro almacén que adquiera mi producción, pero no será fácil, ya que llevo muchos años con ellos y por lo tanto, las condiciones que pueda conseguir ya no serán las mismas". Frutas La Espesa lleva años con una misma política, denominada 7/30, es decir, "da precio en siete días e ingresa en 30", explica Marín. "Algo muy difícil de encontrar en este sector, donde es posible entregar tu producción y ni siquiera saber el precio hasta Navidad", señala. Además, ante las dificultades de las últimas campañas, el compromiso de este año era realizar los pagos en siete días.

"Nadie nos va a ofrecer unas condiciones similares. Nos tocará perder", insiste. Por ello, está aguantando todo lo posible, con la vista puesta en la posibilidad de que la empresa pueda retomar pronto su actividad. "Nosotros confiamos en que puedan identificar y aislar a los positivos y en unos días, volver a trabajar, con el resto o contratando nuevo personal", explica el agricultor. No obstante, el reloj corre en su contra y en contra de la empresa, que ya tiene sus cámaras frigoríficas casi al máximo de su capacidad. El cese temporal solo afecta a la zona de envasado, donde trabajaban los casos positivos confirmados, y hasta ahora, han podido ir recogiendo mercancía así como realizar envíos de fruta ya preparada. Las oficinas también siguen abiertas.

Para intentar cortar la cadena de contagios, la firma paró dos de sus seis líneas de envasado, tras conocer los resultados de los primeros positivos, y además, facilitó el nombre de los contactos laborales más estrechos de los afectados. A pesar de ello, la cifra ha seguido creciendo y a día de hoy desconocen su alcance total y si podrán retomar pronto o no su actividad.

Tras el brote, Marín asegura que intenta extremar las precauciones en su finca, ya que "lo primero es la salud de nuestros trabajadores". "Nos hemos dado cuenta de que el virus convive con nosotros y que cualquiera puede sufrir una situación similar, ya que cuando el trabajo termina todos disfrutamos ya de relaciones familiares y sociales. Yo el primero", indica. El productor señala que la empresa ha cumplido con las medidas de seguridad e higiene, con controles de temperatura en los accesos, desinfección o uso de mascarillas. "Todos hemos podido comprobarlo en nuestras visitas", concluye.

Etiquetas
Comentarios