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Aragón

aragón es extraordinario

Moyuela resiste al virus con orden y concierto

Se han cancelado todas las celebraciones del año, los vecinos organizaron los abastos con la tienda municipal y se pide responsabilidad a los que llegan de la ciudad.

La nonagenaria María Marco, en su casa-cueva de Moyuela
La nonagenaria María Marco, en su casa-cueva de Moyuela
Laura Uranga

José Antonio Crespo, alcalde de Moyuela, está inquieto. El pueblo no ha sufrido los estragos de la covid-19: ni un solo caso. El reto es seguir así. “Es para estar contento que no hayamos tenido ninguna persona infectada, siendo además un virus muy duro con la gente mayor, pero así ha sido. La verdad es que no nos podemos quejar, y personalmente estoy orgulloso de lo serios que han sido todos a la hora de cuidarnos, de seguir las normas. Además, ha habido ejemplos muy grandes de solidaridad”.

El alcalde se refiere al conjunto de mujeres del pueblo que, como ha ocurrido en muchísimos rincones de Aragón, se han dedicado a tejer mascarillas higiénicas con retales de sábanas y todo tipo de telas, para generar así una primera barrera contra la transmisión del virus, aun siendo todos conscientes de que se trata de una protección limitada. Anun, Carmen, María... ha sido un trabajo de equipo que completó 3.000 unidades. Además de beneficiar a los vecinos, también llegaron al hospital Clínico de Zaragoza.

José Antonio, no obstante, tiene muy claro que debe reinar la cautela. “La preocupación está ahí. Fíjate que hasta nos las hemos ingeniado para que la gente que acude al Ayuntamiento a hacer cualquier gestión pase de una en una, gracias al portero automático que se ha puesto. Ahora llega la gente que vive en Zaragoza y tiene casa aquí, vienen con la mentalidad de seguir cuidándose y cuidando a los demás, pero ojalá que no se relajen mucho, sobre todo los jóvenes, que no tienen la sensación de peligro tan clara como los mayores”.

Abastecimiento fluido

Al comienzo del estado de alarma el Ayuntamiento comunicó en un bando que ponía a disposición de todos los vecinos sus recursos humanos y logísticos para que nadie quedase desabastecido en el pueblo. El bar Sevilla hacía comida para llevar y surtía además a los trabajadores de los molinos, el Cordonero reabre ahora. “Desde comida a cosas de la casa o medicamentos, lo que hiciera falta –comenta el alcalde– porque afortunadamente tenemos la tienda municipal desde hace unos 6 años, y ahí está todo lo más necesario. A los mayores que les cuesta moverse se les llevaba; mi vecina María Marco, por ejemplo, que ya anda por los 90 y aunque es fuerte debe usar el andador. Es un año complicado aquí, como en todas partes, sin fiestas y casi seguro sin piscinas, pero toca cuidarse. La seguridad es lo primero”. 

Reportaje de la serie 'Aragón es extraordinario'.

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