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Aragón

covid-19

Viaje por el Aragón libre de coronavirus

Solo cuatro de las 123 zonas de salud de la Comunidad han podido cerrar la puerta al Covid-19: Báguena, Aliaga, Sos del Rey Católico y Herrera de los Navarros.

José Luis Agustín desinfecta las calles de Báguena con su viejo John Deere.
José Luis Agustín desinfecta las calles de Báguena con su viejo John Deere.
Laura Uranga

El 4 de marzo, once días antes de la declaración del estado de alarma, la alcaldesa de Báguena, en Teruel, ya estaba bombardeando a sus vecinos con información sobre el coronavirus. Tres días después, cuando en todo Aragón solo había ocho casos, la residencia de ancianos de la vecina Burbáguena cortó las visitas y se blindó del exterior. El 15 de marzo, cuando España entró en ‘shock’ por el impacto del Covid-19, en esta zona del Jiloca ya llevaban varios días organizados con equipos de voluntarios haciendo mascarillas.

Este rincón de Aragón es uno de los pocos que han conseguido frenar la entrada al coronavirus. La Comunidad está dividida en 123 zonas de salud y solo hay cuatro que no han notificado ningún caso positivo o sospechoso desde que comenzó la pandemia: Báguena, Sos del Rey Católico, Aliaga y Herrera de los Navarros. Hay otras localidades aragonesas que no tienen casos, pero comparten zona con municipios que sí los tienen, por lo que su zona sanitaria no está ‘limpia’ por completo. Un ejemplo es Alcorisa. Es, probablemente, la localidad más grande sin casos de Aragón. Sin embargo, la zona de salud que encabeza ha notificado dos casos, ambos procedentes de pueblos cercanos.

La ‘vacuna’ de estas localidades frente al coronavirus ha mezclado una localización alejada de los grandes núcleos, una población pequeña, un eficaz aislamiento, un buen trabajo preventivo y, por qué no, una dosis de suerte. José María Abad, director general de asistencia sanitaria del Gobierno de Aragón, señala que "no hay una fórmula mágica", pero que estos lugares se ven favorecidos por pertenecer a la llamada España vaciada. "No es lo mismo el tranvía de Zaragoza que un pueblo pequeño", observa. Pese a ello, no todas las pequeñas localidades han conseguido cerrar sus puertas al Covid-19.

BÁGUENA: El pueblo que se anticipó a la pandemia

Esta localidad, en la comarca del Jiloca, se ha blindado frente al coronavirus. Lo ha hecho con su alcaldesa, Eurídice Villarroya, al frente. "Cuando apenas se hablaba del coronavirus en España, empecé a mandar información a los vecinos para concienciarles de que debíamos protegernos". En Báguena el 90% de los habitantes tiene más de 60 años, por lo que su alcaldesa no fue "nada sutil" a la hora de explicar los peligros del coronavirus: "Veía los fallecidos en China y en Italia y pensé que, si eso entraba aquí, iba a ser una catástrofe". "Algunos me decían que no les asustara, que era demasiado negativa y exagerada", recuerda.

Organizó un cuerpo de voluntarios, distribuidos en cuatro grupos: desinfección, confección de mascarillas, diseño de batas y distribución de compra a domicilio. Ana Rillo, una vecina que coordina a todos, dice que hay más de 25 personas implicadas en total, una cifra alta para el tamaño del pueblo. Cuenta que desde Báguena ha salido material casero de protección para tres hospitales (Miguel Servet, Obispo Polanco y Calatayud) y varias residencias. Ahora reclaman más telas sin tejer y gomas de trenzadera para poder seguir con su producción.

"La gente aquí se lo toma en serio. Más que en las ciudades grandes", dicen en el centro de salud

En el centro de salud están encantados de no haber tenido que notificar ningún caso. María Ascensión Terrador, enfermera, apunta que el hecho de ser pocos ayuda, claro, pero también valora que "la gente se lo ha tomado muy en serio". "Más que en las ciudades grandes", añade Gemma Redolar, enfermera de atención continuada.

Esta sanitaria también presta servicio en el centro de Alfambra para mayores con coronavirus. Por las tardes, está de guardia en Báguena. "Antes de salir de allí (de Alfambra) me ducho, me cambio de ropa y calzado y me descontamino pies y manos; y cuando llego aquí, me vuelvo a duchar", cuenta. Su marido y sus dos hijos viven en Zaragoza, pero ella duerme en un hotel de Teruel para evitar contagios. Lleva sin verlos (y sin fiesta) desde el 30 de marzo. "Claro que es duro. Mucho", admite, mientras suelta una lágrima al acordarse de ellos.

Fuera, en las calles del pueblo, José Luis Agustín desinfecta con su viejo John Deere. Domingo Gracia, otro vecino, muestra una de las cien batas que ha fabricado con bolsas de basura de distintos tamaños y Yolanda Figueroa, la dueña de la tienda, explica que ella lleva en persona la compra a vecinos mayores para evitar que salgan, pese a que ir a la tienda es una de las pocas ‘excusas’ que quedan para dar media vuelta. "No hay excusas, todo el mundo se queda en casa", insiste la alcaldesa.

SOS DEL REY CATÓLICO: Sin casos pese al turismo

En las Cinco Villas, Sos del Rey Católico también se mantiene limpio de coronavirus. Esta zona solo lleva 726 tarjetas sanitarias, pero registra el paso de miles de turistas cada año. Pese a ello, de momento no han notificado ningún caso. "Nos sentimos afortunados. Algo de suerte hay que tener, pero es verdad que hemos cumplido con todas las medidas y hemos sido prudentes", señala la alcaldesa, María José Navarro.

El jueves 12 de marzo, Sos estaba engalanado para celebrar ‘El nacimiento de un rey’. Sin embargo, y pese a que aún no se había decretado el estado de alarma, se suspendieron todos los actos. "Hay que tener responsabilidad. Decidimos cerrar todos los espacios públicos y parece que ha funcionado", señala la alcaldesa. Tanto es así que hasta la televisión argentina le ha llamado para dar a conocer su caso.

ALIAGA: Prohibida hasta la venta ambulante

Trabajos de desinfección en Aliaga, en Teruel.
Trabajos de desinfección en Aliaga, en Teruel.
Heraldo

Aliaga, en las Cuencas Mineras de Teruel, trató de blindarse al máximo cuando comenzó la expansión de la pandemia. Pese a ser un pueblo bastante visitado, se pidió a la gente que no viniera. Con la ayuda de los bandos electrónicos, el alcalde recordó a los dueños de segundas residencias que no podían acercarse, ni en Semana Santa ni los fines de semana. "Prohibimos la venta ambulante para que no entrara al pueblo nadie más del necesario, porque las furgonetas van por diez pueblos y al final con el trasiego de billetes pueden contagiar a cualquiera", señala Sergio Uche, alcalde de la localidad.

"Estamos totalmente limpios", proclama con orgullo. Cree que una de las claves ha sido "el comportamiento ejemplar" de los vecinos y una buena organización. El viernes día 13 el Ayuntamiento se las arregló para que los empleados trabajaran desde sus casas, y se abrieron cuentas en el supermercado para que la gente comprara por teléfono y se le llevara la compra a casa. "Luego ya se les cobrará", apunta Uche.

HERRERA DE LOS NAVARROS: El valor de lo pequeño

Con 679 tarjetas sanitarias, Herrera de los Navarros es la zona más pequeña del mapa sanitario aragonés. Su reducido tamaño se ha convertido en un valor para esquivar al coronavirus. Esta localidad del Campo de Daroca, además, tampoco tiene residencia, con lo que el riesgo aún ha sido menor.

Su alcalde, Enrique Felices, señala que han hecho desinfecciones en las calles del pueblo, y que han organizado un servicio para llevar las compras de comida y farmacias a las personas con riesgo, para que no salieran de casa. Aunque hay gente que "va y viene a Zaragoza todos los días", el virus no ha entrado. "O al menos, que sepamos", aclara. "Si me hubieran dejado cerrar el pueblo la solución era sencilla, pero hasta ahora ha habido suerte. A ver si sigue...", desea.

ALCORISA: El pueblo más grande sin Covid-19

La zona sanitaria de Alcorisa ha notificado dos casos positivos o sospechosos, pero ninguno perteneciente a esta localidad. Esto la convierte probablemente, con más de 3.200 habitantes, en la localidad aragonesa más grande sin Covid-19. "Desde el primer momento intentamos hacerlo bien y la gente se comportó fenomenalmente", presume su alcalde, Miguel Iranzo. 

A principios del mes de marzo ya decidieron suspender las jornadas nacionales del tambor, a las que iban a acudir casi 4.000 personas. "Todos los días desinfectamos la farmacia, el centro de salud, la residencia...", cuenta. Además, varias mujeres han elaborado más de 13.000 mascarillas. Se han enviado a la residencia de Alfambra, pero también se ponen en las tiendas "y la gente puede coger todas las que quiera", explica Iranzo.

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