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en primera persona

Diario de un confinamiento: El BOE es el nuevo Netflix

Día 15. Parece una metáfora en tiempos de apocalipsis: lo más descargado ayer en España fue el real decreto del Estado y la serie de los Javis sobre ‘vedettes’ transgénero.

Fernando Esteso en un fotograma de ‘Justo antes de Cristo’.
Fernando Esteso en un fotograma de ‘Justo antes de Cristo’.
Heraldo.es

Para algunos, de formación musical escasa, el BOE era hasta la fecha algo así como una flauta alargada. Para otros, una gran serpiente de los bosques de Sudamérica, versada en lenguaje inclusivo. Ya saben, no binario, todes guapes. Mis preferidos son los que creían que era lo que cantaba repetidas veces Sabrina Salerno en el estribillo de su muy épica actuación en la Nochevieja de 1987. Eso sí fue un ‘pezongate’ y no lo de Janet Jackson. Pero no.

El coronavirus ha llegado para darnos a todos una bofetada de triste realidad y demostrarnos que el BOE no es sino el soporífero Boletín Oficial del Estado. Aburrido, sí, pero esencial, pues estos días –como el gancho de ‘Toy Story’– él es el que decide quién se queda y quién se va, quién puede salir a la calle y quién se queda en casa.

Los letrados y funcionarios que lo redacten deben estar hoy algo presionados porque la expectación en la sociedad es tremenda: en las últimas 24 horas lo más descargado en España no han sido ‘Joker’ ni Bad Gyal que, por cierto, parecen primos hermanos. Lo más anhelado, ¡ha sido el real decreto!

El BOE ya es una estrella. En Twitter no sigue a nadie pero tiene casi 100.000 acólitos. Se gusta un poco, además, porque está venga a sacar y sacar números extraordinarios. Es como la ‘Superpop’ de la pandemia, aunque dudo que algún adolescente lo recorte y se forre la carpeta con su articulado. Hasta donde yo sé tampoco tiene horóscopo, pero no estaría mal añadirlo como un ‘adenda’, con unos pasatiempos y un póster central de –yo qué sé– un chalet en Galapagar...

Iba a escribir que el BOE tiene más espectadores de Netflix, HBO, Amazon y Atresplayer, pero allí ya me entran dudas. Sobre todo, porque esta última plataforma estrenó el fin de semana la serie sobre La Veneno y veo que el BOE y los Javis rivalizan en el ‘top’ de las tendencias. Es toda una metáfora de estos tiempos de armagedón: el Estado y una ‘vedette’ transgénero luchan sin cuartel por atraer la atención de los españoles.

Yo no tengo Atresplayer, pero sí Movistar+ y estoy viendo la segunda temporada de ‘Justo antes de Cristo’, esa comedieta de romanos chanantes que protagoniza Julián López. El caso es que la ficción, ahora que nos ponemos apocalípticos, ha recuperado al aragonés Fernando Esteso. El actor interpreta ni más ni menos que a Ovidio y se queja de que, después de tanto tiempo haciendo reír a la gente, el público le ha olvidado... Ahí, igual que Marianico (menuda sarta de tele ‘revival’), tocando la fibra.

El caso es que sale don Fernando con unas togas y unas sayas, que me hacen sospechar que comparte modisto con mi vecino de enfrente. Oigan, ahora que salimos a aplaudir a plena luz del día, cuiden –por favor– de estar presentables con sus batines y sus saltos de cama.

Desde aquí recomiendo que, en caso de duda sobre su ‘outfit’ de cuarentena, sigan al pie de la letra los consejos que ofrece en sus ‘stories’ Carmen Lomana. Ayer, sin ir más lejos, grabó un vídeo sirviéndose el clásico té de las cinco tan castizo y tradicional. Le gusta "con una nubecita de leche", como debe ser costumbre allá por Moratalaz. La cuestión es que pienso que Carmen Lomana podría escribir una disposición transitoria en el próximo BOE. Estoy seguro de lo haría encantada en contra del ‘boatiné’ y por la dignidad de España.

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