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aragón es extraordinario

Pues sí, Manolita Sanabria es de Estadilla

La actriz zaragozana Itziar Miranda, famosa por su personaje de ‘Amar es para siempre’, vivió la totalidad de sus años escolares en la localidad del Somontano de Barbastro.

Local de la peña Os Dixaus
La actriz Itziar Miranda, hace unas semanas, en los pasillos de Aragón TV
Laura Uranga

Para medio país, Itziar Miranda es Manolita, está casada con Marcelino y todos la conocimos llevando un bar, ‘El asturiano’. Es lo que tiene encarnar a un personaje muy popular durante 12 años en una de esas novelescas series-río que ni ‘Los Rougon Macquart’ de Emile Zola. Nacida en Zaragoza, Manolita no es Manolita sino Itziar, está casada con el actor aragonés Nacho Rubio, tiene dos hijas pequeñas y pueblo en la comarca del Somontano de Barbastro, Estadilla, donde vivió de los 5 años hasta los 17. ‘Amar en tiempos revueltos’ pasó a ser ‘Amar es para siempre’, su Manolita sigue al pie del cañón; Itziar ha brillado en teatro, cine –‘El arte de morir’, ‘Nada en la nevera’, ‘Celos’– y ahora encarna en ‘El último show’ de Aragón TV a Marisa, hija del personaje de Miguel Ángel Tirado.

“Estadilla –apunta Itziar– es mi pueblo, claro. Cuando tenía 5 años destinaron allá a mi padre, que era médico, así que viví allá la infancia, la primera juventud, los primeros novios… lo más bonito de Estadilla era la sensación de libertad, todo el pueblo era tu casa y tu tribu. En la ciudad no existe eso; por suerte, creo que sigo teniendo adentro lo que me dio Estadilla. Empezando por nuestra peña, Los Dixaus”.

La más estadillana de las zaragozanas está orgullosa de los saberes adquiridos en la localidad oscense. “Los cuentos de Miranda que creo con mi hermano, una de las actividades que más me han llenado en estos últimos años, tienen mucho que ver con esa época. Me encanta, por ejemplo, haber leído a Gabriela Mistral, por el valor brutal que le da al pueblo; una sabía cuando cambiaba la estación por los árboles, porque los almendros en flor son en febrero; se piensa que llegan más tarde y no, los que salen ‘motu proprio’ son en febrero. En vez de esperar el semáforo, esperabas a que pasase el rebaño de las ovejas… y haces tuya la calma, que permite ver muchas cosas desde otra óptica. Vale, aquí se ríen –habla desde la sala de maquillaje de Aragón TV– con lo de la calma, no se asocia mucho la palabra a Itziar, pero a Miranda en mis libros, sí, ¿eh? Lo que más le gusta del mundo a Miranda es bañarse en los lagos helados, y eso sale de mis recuerdos de campamentos en Benasque con el colegio”.

Mañana es 8M, e Itziar hace un uso edificante de su altavoz para hablar de feminismo ‘comme il faut’. “Las cosas van más lentas de lo que deberían con la normalización de los referentes femeninos, algo que tocamos en los libros de Miranda; lo bueno es que cuando nos leen, los peques se empapan enseguida de las historias y aplican el sentido común. Yo misma sigo diciendo ‘cojonudo’ y ‘coñazo’ para valorar cosas, a los adultos nos falta más, pero vamos avanzando. En casa, Nacho y yo nos manejamos bien con el reparto natural de tareas, y está claro cómo pensamos, así que nuestras niñas entenderán todo con más facilidad. Ellas también tienen pueblo: Panticosa. Les encanta”.

Itziar vive a toda velocidad, pero mantiene el contacto con sus amigos de Estadilla. “Las redes ayudan lo suyo. Me gustaría ir mucho más de lo que voy; desde la muerte de mi padre me costaba mucho, pero tras un programa de ‘Sin cobertura’ que hice con Antón Castro en Aragón TV hace algo más de un año he vuelto más veces con mis hijas, y ahí sigue todo donde lo dejé. Qué bien”.

Itziar Miranda pertenece a la peña Os Dixaus de Estadilla

¿Secuela de ‘Cuenta conmigo’? Los Dixaus, una peña muy unida

Pablo Marcuello, Cristina Martínez y Pablo Bardají son tres ‘dixaus’, como María Rosico y una tal Itziar Miranda, entre otros. De la misma peña, de edades muy similares y la mar de ‘charradores’ en la terraza de La Carrodilla, bar estadillano que funciona como termómetro social del pueblo. “La quinta del 78 era numerosa en el colegio, 26 en la clase -recuerda Pablo Marcuello- y la nuestra, del 77, también estaba bastante bien nutrida”. “Nos fuimos ennoviando, yo con éste –recuerda Cristina con una sonrisa, señalando a su marido Pablo Bardají– e Itziar con José Mari, teníamos 13 años; convencimos al resto de amigas de la quinta para empezar a andar con los de 77, nos juntábamos más de 20. Empezamos a ir a vuestra bodega, Pablos... y ahí seguimos. Bueno, nosotros, Itziar no, que algún novio más tuvo. Era muy guapa, y lo sigue siendo”.

“Nuestra peña –puntualiza Pablo Marcuello– era Los Dixaus; teníamos nuestro local, un chamizo bien cutre, y hacíamos las fiestas los sábados”. Cristina lo recuerda bien. “La madre de Itziar, Concha, siempre ha sido supermoderna: daba clase de teatro, escribía poesía... íbamos las chicas a que nos maquillase y pintase antes de las juergas. Fíjate que era una adelantada a su tiempo. Por ejemplo, en el colegio nos hacían coser a todas, pero Itziar hacía marquetería porque doña Concha había dicho en el colegio que había que dar esa opción, que nada de machismos. Yo lo intenté también, pero no me dejaron. Y en clase de teatro, a la primera que echaba era a Itziar si se ponía payasa”.

Anécdotas confesables

Los tres ‘dixaus’ sonríen con expresión pilla. Parece que se avecinan anécdotas de su amiga. “Cuando sacó el libro de cocina –recuerda Pablo Bardají– la verdad es que nos reímos mucho. Nacho, su marido, sí es cocinillas, pero ella… una vez en los ‘pilares’ de Zaragoza invadimos su piso veintitantos, durmiendo en el suelo... Itziar se puso a hacer longaniza y ¡le echó sal!”. “Recuerdo –dice Pablo Marcuello– que aquí se hacía un campamento de montaña con un solo monitor, Faustino, y los chavales ayudábamos en todo lo posible. Como ella era la hija del médico, se encargaba del botiquín en las excursiones por los ibones, y todo lo arreglaba con una tirita, desde una brecha en la cabeza por un batazo de béisbol. Además, se mareaba con la sangre, la pobre”.

Hay más. “En Zaragoza –recuerda Pablo Bardají– fuimos varios a verla una vez al Teatro Principal. En la obra hizo que cambiaran una línea para citar a Estadilla y forzar un silencio, para ver si decíamos algo, pero no dijimos nada. Luego fuimos a cenar con ella y Nacho y se quejó porque no habíamos aplaudido. ¡A ver, que somos de pueblo, pero no íbamos a cortar la obra para hacer el cazurro! También fue fuerte cuando hizo ‘Celos’, tenía una escena desnuda y le preocupaba su padre. El pobre Javier comentó un día que la ponían a medianoche en La 2, que a ver si a esa hora ya dormían todos. Él no la había visto y todos le decíamos que no la habíamos visto, pero nos sabíamos de carrerilla –risas– sus frases en la escena. ¿Su madre? Tan tranquila; ese temple lo tiene Itziar igualito”.

El tesón y el optimismo, desde pequeña y hasta el día de hoy

Los ‘dixaus’ han visitado unas cuantas veces a Itziar en Madrid. Pablo Marcuello recuerda también que “aquí trajo a Marcelino, su marido en la serie, Manuel Baqueiro, que curiosamente tenía ya amigos en Estadilla; estuvo varias veces invitado en la casa más importante del pueblo, Casa Llari. Un año dieron los dos el pregón de fiestas con más gente que se recuerda: fue genial. ¿Sabes? Sus amigas del mundillo siempre destacaron dos cosas de Itziar: el tesón y el optimismo. No hace falta recordar la cantidad de veces que se oye un ‘no’ en esa profesión, pero nunca se rindió”. “Es que lo veía tan claro –recuerda Cristina– que tenía que ocurrir; cuando creces en un pueblo aprendes a sacarte las castañas del fuego. Un día, teníamos 17, llegó llorando de emoción al Chapi –bar del herrero estadillano que ejerce en el pueblo vecino, Estada– y nos dijo que había convencido a sus padres, que se iba a Madrid a estudiar. Y mira, hasta hoy”.

Cómo llegar a Estadilla y qué ver

Comarca. Somontano de Barbastro

Cómo llegar. Desde Huesca, su capital de provincia, hay 66 kilómetros por la A-22, saliendo a la altura de Barbastro a la N-240 y la N-123 hasta Estadilla.

La Carrodilla. El establecimiento hostelero más popular de Estadilla aúna hospedaje, bar y restaurante.

Las bodegas. Aldahara y Raso Huete (integradas en la D.O. Somontano) son las referencias locales en el sector vinícola, con producto consolidado en ambos casos.

Asociación Cultural La Aurora. El año pasado se hizo centenaria; es el motor del emprendimiento cultural en la localidad. La Cooperativa de San Lorenzo, también centenaria, tiene 270 socios y abarca productores de 10 localidades de la zona.

Trufas Pasión. El negocio del joven estadillano Mario Cequier comenzó en 2003; tiene obrador para transformación y también venta directa. Desde 2009 elabora bajo demanda; vende en España y Francia.

Reportaje de 'Aragón es extraordinario'.

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