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Aragón

"La única manera de aprender es escuchando más"

?La intérprete (Zaragoza, 1978), Manolita en la serie ‘Amar es para siempre’ de Antena 3, inaugura el Festival de Panticosa el 26 de julio con la obra
‘La historia de un soldado’.

Miranda, en una de sus paradas en su Zaragoza natal.
Miranda, en una de sus paradas en su Zaragoza natal.
oliver duch

‘Amar es para siempre’ ¿es para siempre?

¡Parece que sí! Yo entré con 25 años y el otro día celebramos ¡diez años! Y no me importaría que fuera para siempre. Estoy feliz allí, es parte de mi vida y de mi escuela como actriz.

Su personaje y el de Manu Baqueiro, Manolita y Marcelino, ¿son las matrimoniadas de los sesenta?

¡Sí! Fernando Fernán Gómez nos dijo: sois cómicos como los de antes. Nos sentimos un poco así: en una serie de época, con personajes de carácter... Almudena Grandes escribió ‘Las tres bodas de Manolita’ y me reconocía que el nombre se identifica conmigo.

¿Qué diría Chicote del Asturiano, su bar en la ficción?

Lo conocemos, nos cae muy bien. Y estábamos pensando, y esto aún no lo sabe él, en invitarle a participar en un capítulo, que haga de crítico y yo me enfrente con él. Yo creo que diría que está muy limpio y que la comida es de verdad. ¡Yo mi cocina la tengo impecable!

Sobreviven en la parrilla con la competencia de ‘Sálvame’. ¿Lo suyo es ficción o ciencia ficción?

¡Solo ficción! Y afortunadamente la gente sigue apoyando la ficción española y a la vista están los años que llevamos y las series que empiezan ahora, ‘Vis a vis’ o ‘Anclados’, que están fenomenal y tirando para arriba. Los actores estamos muy agradecidos.

¿Le sale más la maña que la fuerza en determinadas escenas?

Mi personaje es muy maña. Dicen que nació en Valdemorillo, pero yo siempre he dicho que está basada en mi abuela materna, que era aragonesa de pura cepa. Y le sale mucho la maña.

¿Hay que ser terco para meter la cabeza en los madriles?

A mí me resultó fácil, me fui joven y me comía el mundo. Quizá hoy sería más difícil. Pero, a pesar de la creencia generalizada, Madrid es una ciudad muy amable, llena de gente de fuera y todo el mundo es bienvenido.

Y ¿no necesita fuerzas para compatibilizar una serie diaria... y una función diaria?

Soy un poco hiperactiva. Y en mi casa, contentos. Si estoy ocupada, llego relajada. Pero sí, se necesita mucha energía, esto es una carrera de fondo y hay que estar entrenado. Me siento felizmente cansada de estar sin parar.

Y ¿cómo anda el teatro? ¿En tiempos revueltos?

Sí. Me da pena que las trabas lleven al cierre de alguna sala. Pero también se está viviendo algo muy bonito: falta apoyo institucional, pero no del público, que llena las salas. La gente quiere teatro.

Inaugura el próximo festival de Panticosa con ‘La historia de un soldado’. ¿Es de armas tomar?

¡Sí, sí, sí! Hago de demonia, un personaje precioso. Me lo paso pipa haciéndole las mil y una al soldado. Y el elenco es espectacular: Amelia Ochandiano dirige y actúa, y hacía años que no lo hacía. Vi una obra suya al llegar a Madrid, luego trabajé con ella, y esto es un doble regalo.

También trabaja con su pareja, el turolense Nacho Rubio. ¿Eso le da guerra o paz?

Mucha paz, ¡nos entendemos tan bien! Habíamos hecho cosas juntos pero nada tan intenso y los dos como protagonistas. Hacemos un buen tándem de trabajo también.

¿Solo le faltaba ya un musical?

Pues sí. Canto, bailo, actúo... Hacía tiempo que queríamos hacer algo con Carmen Esteban y Paco García, mis tíos, que son grandes músicos. En mi familia hay muchos músicos, yo estudié en el Conservatorio de Monzón. Y mi tía ha sido maestra de todos, me emociono oyéndola tocar, así que imagine actuando con ella...

La obra es un cuento ruso. ¿Ya hay suficientes cuentos chinos?

Cuentos chinos sobran. Es mejor este cuento ruso, bastante más complejo e interesante, y con un buen fondo. Es como ‘El principito’, que cada vez que lo lees te da una nueva lección.

¿A qué le declara la guerra?

A nada ni a nadie. Respeto a todo el mundo y creo que cada uno tiene sus porqués y para qués. Pero sí me gustaría que se escuchara más, solo se aprende así y es la única manera de que todo se arregle.

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