día de la madre

"Tener a mi hija, aun estando sola, fue la mejor decisión que pude tomar”

Vanessa y Lucía son una de las más de 07.000 familias monoparentales de Aragón. Juntas forman “el mejor equipo”.

Vanessa en la Asociación de Madres Solas (Amasol).
Vanessa en la Asociación de Madres Solas (Amasol).
Aranzazu Navarro

Para Vanessa el Día de la Madre es tan único como el resto de jornadas del año: “No hacemos nada especial, solo disfruto de la compañía de mi niña. Ella es mi motivo para seguir día a día”. Ella y su hija Lucía, de 4 años, son una de las más de 50.000 familias monoparentales que viven en Aragón, según un estudio de la Fundación Tomillo para el Gobierno de Aragón.

Esta estructura familiar es cada vez más habitual y la mayor parte de estas familias viven en la capital aragonesa. Vanessa también tomó esta decisión cuando decidió seguir adelante con su embarazo. “Yo tenía una pareja con la vivía en un pueblo y a los cuatro meses y medio de embarazo, me dijo que no quería hacerse cargo del bebé”, recuerda. En ese momento se encontró ante tres opciones: dar a la pequeña en adopción, abortar o seguir adelante. “A pesar de estar sola, decidí continuar. No lo cambiaría por nada”, reconoce.

Regresó a Zaragoza y acudió a la casa cuna de Ainkaren. “Fue un embarazo complicado, pero gracias a ellos no me sentí sola”, puntualiza al mismo tiempo que recalca que, en el momento que vio la cara de la pequeña Lucía, “todo lo malo que había pasado, se borró". "Todo lo que sentía era felicidad, alegría y esperanza. Estoy super orgullosa de haber tomado esa decisión. Fue lo mejor que pude hacer”, subraya.

Ahora, cuatro años después, su situación ha cambiado: ya no viven en la casa cuna, está formándose para ser monitora de tiempo libre y Lucía ya va al cole. Entre todos estos cambios, hay una cosa que sigue intacta: el brillo en sus ojos cuando habla de Lucía. Para ella, es y seguirá siendo, su mayor alegría. Cuando se imagina el futuro, lo tiene claro: “Seremos felices. Juntas vamos a lograr lo que nos propongamos. Somos un gran equipo”.

Un equipo que se ha formado en la adversidad. “Es complicado ser madre sola. Todas las decisiones, toda la responsabilidad es tuya. No tienes a quién preguntar para ver si lo estas haciendo correctamente”, explica. No obstante, en este tiempo ha contado con la ayuda tanto del personal de la casa cuna como de la Asociación de Madres Solas (Amasol): “Gracias a ellas nunca me he sentido sola. Me han arropado, acogido y orientado”. Además, a partir del 14 de mayo, las familias monoparentales podrán pedir un carné como el que tienen las numerosas, con algunas ayudas económicas y sociales, que falta concretar. “Es una evolución muy grande, ya que esta ahora no estábamos reconocidas”, puntualiza Vanessa.

La conciliación laboral tampoco es un sencilla de abordar. “Siempre vas buscando trabajos que tengan un horario compatible con el colegio para poder organizarte de la mejor manera”, explica. Por ello, está realizando un curso para ser monitora de tiempo libre. Ahora está con las prácticas, que coinciden con el horario escolar. “Durante la parte teórica en Amasol me ofrecieron un espacio de conciliación, donde hay varios voluntarios. Ahora con las prácticas, me puedo gestionar bien”, especifica.

Desde hace un tiempo, Vanessa y Lucía ya no viven en la casa cuna y han emprendido su vida como núcleo autónomo. “Fue un cambio muy duro emocionalmente, pero vi que a muchas mujeres les ocurre y aprendí a enfrentarme a mis miedos, que en el fondo, eran a todo”, reconoce.

Otro momento “complicado” fue cuando le tuvo que explicar a Lucía que papá no estaba. “Hasta que empezó en el colegio, no preguntó. Para ella era normal estar solo conmigo, nunca percibió que hay otros tipos de familia en las que hay una mamá y un papá”, explica. Pero cuando comenzó esta nueva etapa se percató de este hecho: la mayoría de sus compañeros y amigos tenían padre y madre. Y entonces, le preguntó a Vanessa. “En la asociación tienen un cuento que explica qué es una familia monoparental y el resto de tipos de familias que existen. Con él pude contarle cuál era la situación”, afirma. También le ayudó que uno de los amigos de Lucía tuviera dos mamás: “Entre una cosa y otra, le expliqué que hay familias diferentes y ahora ella lo entiende”.

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