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Aragón

día de la madre

“De lo único que me arrepiento es de no haber empezado antes como familia de acogida”

Con 18 años, su hija mayor, les informó sobre esta posibilidad. Una década después, el balance es muy positivo: han ayudado a 25 niños que estaban en una situación complicada. 

Begoña junto a sus dos hijas y su marido.
Begoña junto a sus dos hijas y su marido.
HA

Begoña López celebrará el Día de la Madre de una manera muy especial: con sus dos hijas biológicas y otros dos hijos de acogida. En estos momentos son seis en la familia, aunque en alguna ocasión han llegado a ser siete. “Llevamos diez años como familia de acogida y de lo único de lo que me arrepiento es de no haber empezado antes”, asegura mientras prepara el biberón para el bebé que tiene en estos momentos de acogida. Este domingo participarán en una carrera por la integración (organizada por Ibercaja) y posteriormente acudirán al parque de atracciones. El sábado harán la tradicional comida familiar. “Vengo de una familia numerosa, por lo que estoy encantada de podernos sentar tantos en la mesa”, puntualiza entre risas.

Las hijas de Begoña tienen 28 y 22 años respectivamente y la pequeña tienen discapacidad intelectual, provocada durante el parto. Esta fue una de las razones que les impulsó para convertirse en familia de acogida. “En un primer momento pensamos en acoger a un niño saharaui durante el verano. Se harían compañía y podría disfrutar entre ellos”, explica. Pero, al poco tiempo, su hija mayor recibió un papel sobre acogimiento en el centro donde estudiaba. “Con solo 18 años llegó a casa muy ilusionada, diciéndonos que nos uniéramos al programa”, sostiene Begoña.

Así empezaron una aventura que ya casi ha durado una década. “Mi hija mayor nos ha ayudado en todo, ha sido como una segunda madre para ellos. Ahora se acaba de independizar, pero sigue viniendo todos los fines de semana”, afirma. Ellos son una familia de acogida de urgencia (acogen al menor mientras se diagnostica la situación familia o se decide una medida más estable y duradera, generalmente, están un máximo de medio año) y suelen tener dos niños a la vez, aunque alguna vez han sido tres. Durante este tiempo hasta 25 niños han sido atendidos, cuidados y queridos por esta familia de Pinseque.

Begoña define estos niños como algo “maravilloso”. Aunque, al igual que el resto de menores, tienen su carácter y sus días: “No hay dos niños iguales, cada uno tiene su personalidad y sus necesidades. Generalmente vienen faltos de cariño, pero también de una rutina y unas normas. Aunque sorprenda es muy importante para los niños y cuando identifican una rutina, se sienten más seguros”. Para aprender cómo enfrentarse a estas situaciones, en la Asociación de Acogimientos Familiares de Aragón (Adafa) dan cursos específicos. También cuentan con dos educadores y dos psicólogas que apoyan tanto a las familias como a los menores y que hacen un seguimiento de cada uno.

En su casa están el menor tiempo posible. El imprescindible para conseguir “normalizar” la vida de sus familias biológicas o para encontrarles una solución permanente. “Es duro despedirse de ellos (de hecho, siempre tienen preparada una fotografía de toda la familia como despedida). A mi hija pequeña ( que juega y discute con ellos como con cualquier hermano) le cuesta más. Se pasan unos días malos, pero realmente es bueno que se vayan. Significa que su situación ha mejorado y que tendrán una mayor estabilidad. Además, siempre hay otro niño que necesita tu tiempo y apoyo”, puntualiza.

La familia de Begoña fue un ejemplo para varios de sus vecinos de Pinseque: “Fuimos los primeros en acoger a menores. Ahora ya hay tres familias de acogida más y otra está con los trámites". Esta asturiana, de adopción aragonesa, anima a la gente a que acoja a estos niños; especialmente a familias que han tenido hijos que ahora son mayores. "Hay muchos niños en Aragón que necesitan que les cuiden durante un tiempo y para los que es muy positivo estar en una familia 'normal' con la que ir al parque, al colegio, de compras, al cine... Si un niño está en un entorno no positivo, acaba repitiendo esas conductas. Por eso es necesario que, hasta que la situación mejore, estén en un ambiente más normalizado”, subraya.

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