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El pueblo de Aragón que ayuda a las almas tristes a entrar en el mundo de los muertos

Las almetas y totones de los difuntos no pueden entrar al cielo ni al infierno, por haber tenido una muerte violenta o haber dejado en vida algo importante por hacer.

La "triste comitiva" de las almetas hacia el cementerio de Radiquero la noche de Todos los Santos
La "triste comitiva" hacia el cementerio durante la noche de Todos los Santos
José Luis Pano

Decía Mecano en su canción 'No es serio este cementerio' que 'los muertos aquí es donde tienen que estar'. Es un sentimiento que ya tenía reflejo cultural en buena parte del Alto Aragón, y también en otros puntos del norte de España. En la noche de las ánimas, que conecta el 31 de octubre con el día de Todos los Santos, las almetas y los totones buscan su camino hacia el camposanto para descansar en paz, pero a veces deciden darse una vuelta por los pueblos para comprobar si los vivos las recuerdan y respetan. Incluso quieren comprobar si son tan amables de hacerles compañía en su vuelta a suelo santo.

Radiquero es, probablemente, el pueblo de Huesca donde esta tradición tiene más fama, aunque es común en toda la cuenca del río Vero (en la vecina Adahuesca o en la cercana Salas Altas) y otros puntos de la provincia, empezando por Sabiñánigo, aunque también ocurre en algunos puntos de Zaragoza: La Muela y Ambel son los más conocidos.

En Radiquero, la organización de la Noche de las Ánimas es tarea de la Asociación Cultural O Coronazo, con el apoyo del ayuntamiento local. Hace ya más de dos décadas que los asociados quisieron recuperar y redimensionar. Y no, no es Halloween aunque también se vacíen calabazas para iluminarlas. Se respeta la tradición celta, pero no algunos detalles más propios de esa noche en Estados Unidos, como los disfraces terroríficos. De hecho, se agradece a los visitantes que no vayan disfrazados.

En Radiquero y las otras celebraciones de este tipo en la zona hay dos tipos de almas: las almetas, que vigilan el cementerio y se pasean por él vestidas de blanco y con dos cirios encendidos, y los totones, que son los guardianes del cementerio, que llevan un cirio en la mano en lugar de dos. A veces, piden a uno de los presentes que le sujeten el cirio, momento en el cual esa persona pasa a ocupar el lugar de ese totón.

El día 31, la actividad de la Noche de las Ánimas en Radiquero comienza por la tarde, a las 16.00, con un taller de elaboración de calaveras-calabazas y manualidades de almetas y totones. A las 18.00 hay reparto de chocolate y torta, y a las 19.15, todavía con luz solar, se produce el encendido de calabazas y la subida al cementerio en la llamada ‘Triste comitiva’, acompañando a almetas y totones.

A las 20.00 hay un cuentacuentos a cargo de Susana García Altemir: ‘Terroentos, zampamiedos y cuentánimas’, con aforo limitado en la iglesia de Radiquero. Una hora más tarde se despide a las figuras protagonistas de la noche, las almetas y los totones, con longanizeta y huevos fritos. Además, habrá rincones misteriosos esparcidos por el pueblo donde pueden encontrarse almetas y totones.

Los famosos quesos de Radiquero están de muerte

Aunque su fabricación y venta está a las afueras de Adahuesca, a cuatro kilómetros, los exquisitos quesos de Radiquero hechos con leche de cabra han dado nombre a la localidad. Sus variedades han ganado premios locales, nacionales y hasta mundiales en la última década: Sierra de Sevil, San Pelegrín, Los Meleses, Río Vero… es una parada habitual entre los turistas de la zona, aunque también venden a través de su página web. 

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