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turismo por aragón

Un paseo entre Belchite y Codo por el mayor bosque de olivos de Aragón

Miles de árboles pueblan las más de 700 hectáreas que tiñen de verde parte de la estepa belchitana.

Olivos en los campos de Belchite.
Olivos en los campos de Belchite.
Ayuntamiento de Belchite

En medio de la estepa belchitana aparece una densa mancha verde. Se trata del mayor bosque de olivos de Aragón, situado entre las localidades de Belchite y de Codo. A lo largo de más de 700 hectáreas se extienden miles de árboles de las variedades de oliva empeltre, bolvina y royal.

Para conocer el lugar, se propone un paseo entre olivos, la mayoría de ellos centenarios. Se trata de una ruta circular de algo más de 11 kilómetros de extensión que sale desde Belchite en dirección Codo. Está señalizada y discurre por caminos de tránsito agrícola. Se puede realizar a pie, en bicicleta o, por qué no, a caballo.

“Los olivos de Belchite han crecido en una tierra que ha sido abandonada con la sangre derramada durante la Guerra Civil española”, narra Elena Moya, en su novela ‘Los olivos de Belchite’. Estos árboles son seña de identidad de la localidad y la mayoría han estado ahí pese a cualquier acontecimiento, incluida una contienda bélica.

De ellos se obtienen los aceites más preciados de la zona, elaborados en almazaras familiares. La variedad de oliva que más predomina es la empeltre. También conocida como fina, los aceites que resultan de ella tienen un aspecto limpio, son de sabor frutado y su color es amarillento tirando a dorado.

Aunque es la variedad más común, también se encuentran olivos de otras, como la bolvina y la royal. Durante el paseo, se pueden observar las distintas tonalidades e incluso los olores de esta materia prima que, pasados los meses, será un aceite de oliva virgen extra reconocido a nivel nacional por su calidad.

El olivar de Belchite destaca además por su exuberancia y frondosidad. Esta peculiaridad se debe a la forma concreta en la que se poda el olivo en esta zona. Además, el campo recibe la irrigación de agua a través de un sistema hidráulico antiguo y muy característico. Es de origen romano y canaliza las aguas del río Aguasvivas en la presa de Almonacid de la Cuba.

Éste es, junto con Belchite y Codo, otro de los municipios que integran la zona geográfica de la Denominación de Origen Aceite del Bajo Aragón. La completan Almochuel, Lagata y Letux.

Ruta más larga, por el embalse de Almochuel

A quienes los 11 kilómetros por el olivar de Belchite les sepan a poco, pueden realizar una ruta más larga, llegando hasta el embalse de Almochuel. Es bastante extensa y transcurre por campos de cereal a pleno sol, por lo que la opción más recomendable para realizarla es en bicicleta.

El primer tramo del paseo es el mismo que el propuesto anteriormente, desde Belchite hasta Codo entre olivos. Una vez en Codo, en lugar de regresar por donde se ha ido, se puede coger un desvío a la izquierda, dejando el pueblo por el sur, con la balsa a la espalda.

La mayor parte de este recorrido, que suma unos 16 kilómetros hasta Almochuel, transcurre por pista de tierra aunque también hay pequeños tramos de carretera secundaria. Por ella apenas circulan coches pero se recomienda extremar las precauciones en estas zonas.

El embalse, que por sus dimensiones y emplazamiento no se puede considerar pantano, se conoce como la Hoya de Almochuel. Se construyó en los años 20 del siglo pasado y, en tiempos, llegó a albergar campeonatos de pesca. Actualmente, sirve como abastecimiento de los regadíos de la cuenca baja del río Aguasvivas.

La vuelta hacia Belchite, el punto de partida de esta ruta, se puede realizar pasando por la localidad de Vinaceite. Aunque está a apenas cuatro kilómetros en coche de Almochuel, queda fuera de la comarca de Campo de Belchite y pertenece a la del Bajo Martín, ya en la provincia de Teruel.

Una vez atravesado el pueblo, el último tramo hasta Belchite son otros 16 kilómetros por pista de tierra. Dejando Vinaceite atrás, la ruta continúa hacia el oeste, pasando por la Casa de los Chitos, primero, y llegando después al río Aguasvivas. Tras cruzarlo una única vez, sin problema alguno porque suele llevar poca agua, el cauce acompañará el paseo en paralelo prácticamente hasta llegar a Belchite.

Una vez en destino, el día se puede completar con la visita al Pueblo Viejo o degustando los aceites de la tierra en alguna de las cooperativas de la zona. Además, en la almazara Molino Alfonso de Belchite se ofrecen catas y visitas guiadas.

Sin alejarse demasiado, también merece la pena acercarse a la presa de Almonacid de la Cuba, la más alta de España construida en el Imperio Romano. A mitad de camino, los más avispados encontrarán el pozo de los Chorros, un enclave natural de baño muy solicitado en la zona. Está un tanto escondido y, por el momento, no demasiado señalizado.

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