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aragón es extraordinario

Sueños de madera y barro en San Esteban

El esfuerzo de Fina Ortiz y Tomás Miranda ha dejado a San Esteban de Litera, en la partida de las Forcas, una colección de estatuas digna de admiración

En cualquier enclave de potencial turístico más o menos desarrollado hay elementos que motivan a la visita desde las guías y las páginas web especializadas; eso está muy bien, y la localidad de San Esteban de Litera no es ajena a esa lógica maniobra promocional. Sin embargo, y también con cierta frecuencia, de la charla con los moradores del lugar se sacan pistas de interés en la eterna búsqueda de tesoros que conlleva la vida curiosa y viajera. Cosas que a veces ni siquiera conocen todos los locales. Andrea Ollés creció en el pueblo, estudió y asentó su vida fuera y reconectó con San Esteban a tiempo para valorar aún más esos pequeños detalles. Hay cierto secretillo a voces en el pueblo que para el resto de Aragón anda guardado en el arcón de lo desconocido, y Andrea lo desvela con entusiasmo: la colección de estatuas de barro y madera que Fina Ortiz y Tomás Miranda diseminaran por sus tierras en la partida de las Forcas, muy cerca del pueblo y pegada a la ermita de San Isidro.

Se llega fácilmente

El camino hacia la ermita de San Isidro parte del puente de Perera, construido en 1905 y representante de la arquitectura pública modernista. La subida acerca a la ruta de los alchups o aljibes, a la llamada Roca Foradada y esa piedra plana tallada por los árabes conocida como Tumba del Dimoni. El descubrimiento está abajo: en un terreno particular de acceso autorizado desde siempre por los dueños hay obras de arte ‘a punta pala’. “Lleva mucho tiempo –explica Andrea, joven profesional de la salud– porque lo recuerdo desde la niñez”. De las manos y pericia de Fina, complementada en el afán por el arte y la imaginación de Tomás, fueron saliendo piezas durante los años, una tras otra; Tomás (que falleció hace apenas unos meses) las distribuía por el monte. “No sé por qué no se ha hablado más de esto; cuando vienen amigos de Barcelona o familia de Zaragoza, los traigo aquí y salen encantados. Tomás siempre hizo muchas cosas para el pueblo, y los dos eran muy generosos con los niños, nos dejaban jugar en su tierra sin problemas”, explica Andrea.

Para disfrutar de esta sorpresa múltiple hay que bajar andando apenas cinco minutos por un caminito desde San Isidro. “Empezó la cosa con unas pocas figuras –recuerda Andrea– y poco a poco fue aumentando la producción. A la zona le llamábamos El Baile de pequeñas, aunque no recuerdo bien la razón”.

Además de las figuras, en un rincón de la ladera cercado por piedra y árboles, hay una muestra de arados y otros aperos de labranza. En el camino y en los alrededores, el asunto se dispara: animalitos de todo tipo, solos o en familia, junto a bustos de rostros conocidos de la cultura aragonesa como Joaquín Costa, Goya o Labordeta. Pegados a estos insignes nombres de la tierra aparecen iconos de playas lejanas, como la reina Nefertiti o un moai de la isla de Pascua: el acólito de Rano Raraco junto al vate de la albada, ni más ni menos. Hay trasgos, ovejitas... un poco de todo. “Lo importante –concluye Andrea– es que quienes lo vean sepan respetarlo, porque ellos lo pusieron con todo el amor del mundo y han estado siempre orgullosos de que la gente admirase las obras y disfrutase el paseo”.

Sancto Estephano: aires nobles y prepirenaicos en las alturas

El castillo-campanario de Sancto Estephano preside el cerro más próximo al pueblo, y se llega a él en 10 minutos andando cuesta arriba (no hay acceso rodado) desde la iglesia de San Esteban. Desde las alturas, la vista resulta espectacular; son 360 grados de colores dispares y texturas diferenciadas. Al lado de la edificación, una estatua del Sagrado Corazón de Jesús emparenta al pueblo (con matices de tamaño) a otros enclaves aragoneses, como Alfambra en Teruel o Cervera de la Cañada en Zaragoza.

En la pradera cercana al restaurante hay dos tamarices monumentales, que figuran entre los más grandes de Aragón. También se ha recuperado en la zona una antigua yesería, actividad muy importante para San Esteban en otros tiempos. Además, la Bassa –antigua balsa destinada al ganado– es ahora un parque natural, próximo al cementerio del pueblo.

La ruta de los alchups (aljibes) también se identifica con San Esteban y su entorno. Están excavados en la roca, principalmente en arenisca; hay más de 70 y destacan especialmente los de Perera, Lluengo de Olcid (a mitad de la subida a San Isidro) y Aljub Llargo. Otras construcciones tradicionales son las casetas abovedadas o voltes.

El acueducto-sifón del Sosa, a la entrada del pueblo desde Binéfar, es otra imagen arquetípica de San Esteban. El río Sosa, por cierto, era lugar habitual de baños hasta hace poco, pero hoy se ha perdido esa costumbre. El sifón representa el nuevo rumbo que se diera en su día a una tierra de secano y alturas crecientes hacia la sierra de la Gesa, partición natural del municipio.

Reponer fuerzas con gusto

Francisco Brualla lleva desde hace cuatro años el restaurante, bar y piscinas del parque El Prado, a las afueras de San Esteban de Litera. Desde que la planta de Aviagem abrió sus puertas a las afueras del pueblo, hace un par de años, la repercusión en el negocio ha sido notable. “El aumento de actividad en la zona siempre repercute en un negocio como el nuestro, claro, pero el último año ha sido para olvidar. Lógicamente, ha ocurrido en todas partes, y en esta situación de restricciones hemos tenido la suerte de una climatología agradable, con muchos días de otoño que permitían tomar algo afuera”.

En El Prado hay buen tapeo, además de ensaladas de postín y y dos especialidades principales. “La gente pide mucho los caracoles de la casa y el pulpo a la brasa, son los favoritos de nuestros clientes. Las ensaladas y las parrilladas con horno estanco también funcionan bien. En El Prado se puede hacer deporte, descansar y reponer fuerzas.

Francisco está orgulloso de la condición de puerta prepirenaica de San Esteban, que está además a solo seis kilómetros de Binéfar. “La gente pasa hacia arriba, pero también se queda unos días aquí. Muy cerca de este parque hay zona preparada para autocaravanas, y de aquí parten varias rutas a pie o en bici, ideales para unos días de deporte en la naturaleza. No estamos masificados”.

Miel y Aromas del Pirineo, éxito sostenido con el corazón y el talento

Hace un lustro, la joven apicultora Pili Ollés ganó el primer premio de la Feria de Primavera de Biescas. Miel y Aromas del Pirineo es la marca con la que comercializa sus variedades de mil flores, romero y la mezcla de romero y tomillo que vuelve locos a quienes la prueban. Pili y Jorge hacen el ciclo completo, mueven las colmenas cientos de kilómetros para captar en cada época del año las mejores esencias derivadas del clima, la altura y las flores circundantes, y las abejas hacen su trabajo a las mil maravillas. Además de tener local en San Esteban, distribuyen su producto por tiendas especializadas y establecimientos de restauración en toda la provincia de Huesca, y realizan envíos previo pedido en su página de Facebook y en el whatsapp 679 573 683. También realizan charlas didácticas a escolares y colectivos interesados en el fascinante mundo de las abejas.

SAN ESTEBAN DE LITERA

Comarca. La Litera.

Cómo llegar. Desde Huesca, su capital de provincia, hay 81 kilómetros por la A-22 hasta Binéfar y la A-133.

Dónde dormir y comer. Casa Las Carrascas para la pernocta (se estudia la posible construcción de una nueva casa en la propiedad Comas) y El Prado para comer; cafés y cervezas en el bar El Rincón del Cazador, junto a la iglesia.

Casas solariegas. Hay varias de estilo renacentista aragonés: destacan las de Salas (con capilla propia, barroca) y Falces.

Pedanía. Rocafort.

Rutas desde El Prado. Se pueden efectuar la ruta del Castillo, la del Prado y el Caminet de Alom, la del río Sosa y el barranco de Gallizad (más larga) y la que combina los alchups o aljibes, la ermita de San Isidro y la Roca Foradada.

El tótem de las autocaravanas. En la nueva zona habilitada para este tipo de vehículos se ha dispuesto un curioso tótem con las distancias que separan a San Esteban de Litera del Aneto, Moscú, Laponia, el Everest, El Cairo o Ámsterdam, entre otros puntos.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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