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'La casa de papel' se cuela en un Halloween de cine que deja atrás a brujas y vampiros

Las ventas de disfraces se disparan, según algunas tiendas, entre un 10% y un 20% respecto a un mes normal: “Halloween se ha convertido en la segunda fiesta de mayor importancia para nuestro negocio, por delante de Navidad”, aseguran algunas tiendas zaragozanas.

Fotograma de la serie 'La casa de papel'. Antena 3
Fotograma de la serie 'La casa de papel'. Antena 3
Antena 3

El gusto por pasar miedo, por disfrazarse o, simplemente, por tener una excusa para sumar una celebración más es lo que ha provocado que Halloween se sitúe a la cabeza de momentos en el año en el que nos disfrazamos. A Carnaval, Navidad o las fiestas del pueblo se une desde hace más de 15 años Halloween. A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde cada uno se disfraza de lo que quiere, aquí la temática gira en torno a todo aquello que da miedo. Restaurantes, bares, discotecas, guarderías, colegios e, incluso, comunidades de vecinos se suman a esta fiesta del ‘truco o trato’ llenando el espacio de sangre, telarañas, esqueletos y calabazas. Por este motivo, no es de extrañar que las tiendas de disfraces encuentren en esta fiesta un tirón para sus ventas.

“Las ventas aumentan entre un 10% y un 20% respecto a un mes normal”, asegura Pilar Bolea, responsable de la tienda zaragozana Disfraces Bacanal, que apunta que “no llega a ser Carnaval por una cuestión de fechas debido a que Halloween es un día simplemente, mientras que Carnaval se celebra en diversos puntos en diferentes días”. De igual forma se expresa Roberto Amorós, empleado de Disfraces Antifaz, en Zaragoza: “Empezó muy fuerte hace unos 10-15 años y se ha convertido en uno de los tres momentos del año con más actividad: Carnaval se situaría a la cabeza, seguida de Halloween y Navidad”. También María Pilar Sancho, dueña de Disfraces Teresa (Zaragoza), indica que “las ventas ahora se acumulan, mientras que Carnaval es más largo”. El punto discordante lo pone Santiago González, gerente de El Rey del Carnaval (Burgo de Ebro), “es la única fiesta en la que todos dicen que va para arriba, pero los números dicen que va para abajo”. Según explica, para su negocio “Navidad sigue teniendo un mayor tirón y, de hecho, el año pasado sus ventas crecieron un 20% respecto al ejercicio de 2017”.

Pero si en algo están de acuerdo es en que atrás quedaron brujas, demonios, esqueletos o vampiros. “Esta celebración perdió fuelle durante años más duros de la crisis y se produjo un parón en las ventas, pero la llegada de Netflix a España, entre otras plataformas, hizo que volviese a despuntar la compra de disfraces en Halloween. Y es que en estos últimos años los estrenos de series y películas de terror y fantásticas, que además vienen con su propio merchandising, han atraído a muchas personas”, explica Bolea.

“Los personajes de las películas son los que copan las ventas –asevera Sancho–, aunque siempre se mantienen las de los disfraces más típicos”. Y así lo demuestran desde Disfraces Antifaz: “El payaso de la película ‘It’ está casi agotado, mientras que Chucky, Maléfica, Miércoles y Joker completarían los cinco disfraces que más se están vendiendo ahora”. De todos estos personajes se ha estrenado una película durante 2019 y es que, según señalan desde las tiendas, es lo que mueve a los compradores: “Este año está siendo un poco especial –cuenta Amorós–, porque se han estrenado muchas películas de este tipo a la vez, pero, por ejemplo, en temporadas como la pasada la película ‘La monja’ fue la reina de Halloween, de hecho, tal fue su éxito que este año se mantiene”.

Son de los personajes de moda de lo que se quieren disfrazar los aragoneses. De hecho, los monos rojos y las caretas de ‘La casa de papel’ se cuelan entre los más adquiridos. “Aunque no sea un disfraz de una serie en sí misma de terror son muchos los que lo compran”, señalan desde Disfraces Bacanal. Así lo atestigua también González que explica que “realmente esto es algo que ya ha ocurrido antes con otros personajes como el de ‘La máscara’ o Eduardo Manostijeras”.

Los clásicos, como brujas o dráculas, parece, según el testimonio de estas tiendas, queda para los más pequeños de la casa. “Los padres eligen disfraces más tradicionales para sus hijos”, anotan desde Disfraces Teresa. “Es a partir de los siete cuando los niños ya eligen su propio disfraz y cuando los éxitos de series y películas se trasladan a los disfraces”, añade Amorós. “Los niños y niñas de entre ocho y diez años, de hecho –detalla Bolea–, ya apuestan por Freddy Krueger o catrinas, estas últimas de hecho, llevan en los puestos más altos durante los últimos cinco o seis años”.

“Se vende mucho maquillaje”

Pero no solo caretas y disfraces venden estas tiendas, sino que el maquillaje, tan característico sobre todo de los disfraces más terroríficos, es el rey de la fiesta. “En esta celebración se vende mucho maquillaje, si en algo se distancia de las ventas de Carnaval es que en esta ocasión notamos un repunte de estos productos”, señala Sancho.

A los elementos del disfraz se une la decoración, que supone una parte fundamental de las ventas. “Cada vez notamos una mayor implicación en la fiesta, pues se incrementa año a año la venta de guirnaldas de muertos o de esqueletos, sangre decorativa o telarañas. Y este año se están comprando muchos espejos cambiantes”, añade Bolea. Tal es la participación en la fiesta que Sancho asegura que “entre los más vendidos también se encuentran los adornos para las mesas, como los vasos”.

Lo que queda patente es que esta fiesta ya es una más para los aragoneses a los que más les gusta disfrazarse y desde estas tiendas indican que “ya después de Pilares los zaragozanos empiezan a pensar en su disfraz, aunque la mayoría apura hasta el último momento para adquirirlo”. 

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