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Ocio y Cultura

TODOS LOS SANTOS

Goya, un maestro del terror por Halloween

El Metropolitan Museum de Nueva York promociona su 'Halloween' con grabados del genio de Fuendetodos. La película 'El asesino de los caprichos' y el cómic 'Lo sublime terrible' también ahondan en las zonas más oscuras de pintor aragonés.

Exposición con algunos detalles ampliados de la serie de grabados 'Los caprichos'.
Exposición con algunos detalles ampliados de la serie de grabados 'Los caprichos'.
Heraldo

Aquellarres, hechizados y los horrores de la guerra. Saturno devorando a sus hijos. ¿Es Goya el pintor que mejor ha plasmado el terror en la muy fecunda historia del arte? El Museo Metropolitano de Nueva York no tiene dudas. Para calentar los motores de Halloween, la prestigiosa pinacoteca norteamericana ha echado mano de algunos grabados del genio de Fuendetodos, en los que abundan los búhos, los ojos desorbitados y el sueños de una razón que produce monstruos.

Coincide su apuesta por el Goya más terrorífico con el estreno en España de la película de Gerardo Herrero ‘El asesino de los caprichos’ -en la que Maribel Verdú desentraña crímenes inspirados en la obra goyesca- y con el éxito de ventas de ‘Goya, lo sublime terrible’, una novela gráfica de Juan Antonio Torres, que obtuvo un oro en el Salón del Cómic de Barcelona.

Para el dibujante, “Goya fue el primer maestro del terror y uno de los impulsores del género”. Torres cuenta que siempre sintió fascinación por las ‘Pinturas negras’ y subraya que el pintor fue una persona atormentada no solo por su sordera sino por vivir en una época complicadísima de la historia. Su cómic trata de plasmar a “una persona atrapada entre sus pulsiones y los ideales de la Ilustración”.

El tema de la brujería es recurrente en la producción de Goya, que a finales del XVIII pintó varios aquelarres por encargo de la Duquesa de Osuna. "El pintor utiliza el recurso de la brujería, ya en sus 'Caprichos', como instrumento para la misma crítica social. Durante este periodo los asuntos diabólicos y de brujería, herederos del fuerte influjo de la novela gótica en toda Europa, estaban de moda en el teatro popular", explica Carlos Foradada, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, y autor del libro ‘Goya recuperado en las Pinturas negras y El coloso’, publicado por Ediciones Trea en su colección Piedras Angulares.

 También sobrevuelan extraños seres en la serie de grabados ‘Los caprichos’, si bien su estética e inspiración es siempre la bruja ‘patria’ -digamos- basada en las viejas de Trasmoz y no tanto la imagen yanqui con la que el Metropolitan divulga, con otros autores más contemporáneos, su Halloween. A mitad de camino quedarían las intervenciones que los controvertidos Hermanos Chapman hicieron en la serie de ‘Los desastres de la guerra’ y en la que sí echan mano de payasos ahorcados de un factura más americana. Los Chapman eligieron estos grabados por “la conmoción que causan en el espectador”, subrayando una vez más la faceta más oscura del aragonés.

“Si en estas fechas hablamos de aquelarres, brujas, murciélagos o esqueletos andantes, pensamos que estamos hablando de Halloween, algo muy americano y muy lejano. Pero si esos mismos sustantivos los comentamos en cualquier otro momento del año, los hacemos nuestros, los acercamos a Fuendetodos”, explica Olga Julián, directora del Servicio Cultural de la Fundación CAI. “No hay nada más terrorífico que las pinturas negras de Goya, reflejo de una época oscura, deshumanizada en la que se muestran los errores y horrores de una guerra”, cuenta Julián, que acaba de poner en marcha la Sala i_10 en el Joaquín Roncal.

Carlos Foradada explica que "entre la sátira de 'los Caprichos' y las pinturas negras, que Goya elaboró sobre las paredes de la Quinta de Sordo, ha transcurrido la cruenta guerra de la independencia, y la sátira inicial se transforma en un realismo de especial crudeza". El especialista pone el acento en el 'Duelo a garrotazos', en el que sus horas de estudio e investigación le han permitido comprobar que "los combatientes no estaban enterrados en la pintura original, antes de su restauración y cambio de soporte, sino moviéndose libremente sobre la hierba", explica. "Goya representa a las dos Españas enfrentadas. Pero dicho enfrentamiento no lo presenta como disyuntivo, pues ninguna de las dos va a eliminar la otra: están condenadas a entenderse", concluye.

Duelo a garrotazos, 1819-1824. Fotografía de J. Laurent. Instituto del Patrimonio Cultural de España.
Duelo a garrotazos, 1819-1824. Fotografía de J. Laurent. Instituto del Patrimonio Cultural de España.
Imagen publicada en ‘Goya recuperado en las Pinturas negras y El coloso’ (Ediciones Trea, 2019), de Carlos Foradada

La representación de la muerte y el dolor ha sido uno de los ‘contraideales’ del arte que ha seducido a creadores de todos los tiempos. Si bien es cierto que los infiernos de Goya son de los más dantescos, hay otras obras excepcionales que se convierten casi en iconos del terror y con las que también ‘juegan’ los museos internacionales estos días. ‘El grito’ de Munch se ha convertido incluso en disfraz de Todos Los Santos (ojo, que el ‘Eccehomo’ en versión Cecilia también lo fue) y la cabeza de medusa de Caravaggio y ‘La masacre de los inocentes’, de Rubens, por citar solo dos botones de muestra, son otras de las obras más inquietantes y horrorosas, en el buen sentido.

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