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Deporte y alimentación

Antojos: ¿de dulce o de salado? Trucos para combatirlos

Una técnica es no asociar los antojos a ninguna otra actividad lúdica, como ver un programa de televisión o leer.

Las palomitas de colores son el complemento perfecto a una tarde de diversión.
Los antojos dulces son algunos de los más comunes.
Pixabay

Aunque parezca que son caprichos que parecen en momentos puntuales de la vida, como durante los embarazos o periodos de nervios y ansiedad, los antojos están siempre presentes en nuestro día a día y a veces pueden darnos más información de la que parece. Por ejemplo, tener un antojo de dulces o gominolas puede significar que estamos faltos e sueño y descanso (y por eso el cuerpo nos pide un 'chute' de energía). La necesidad de comer chocolate puede estar asociada a una falta de magnesio, pero también cuando estamos tristes ya que el cacao eleva los niveles de oxitocina; mientras que querer comer frutos secos o patatas fritas puede significar deshidratación o falta de sodio. 

El origen de estos caprichos alimenticios es, de todas formas, muy incierto y si bien está asociado a la necesidad de algún nutriente no existe una regla que sea aplicable a todos los organismos. Pueden ser totalmente variopintos y para frenarlos o poder identificar qué los provoca, es importante prestar atención a los momentos en los que se producen y darnos cuenta de las circunstancias que los rodean. Así, seremos capaces de frenarlos y controlarlos para evitar que formen parte de nuestro día a día o que afecten a nuestra nutrición. 

Sustituir unos alimentos por otros

Desde el Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Aragón aconsejan que, para cortar los antojos y no incluirlos de manera inconsciente en el día a día, lo mejor es no asociarlos a ninguna actividad cotidiana. Por ejemplo, cuando tengamos antojo de salado, no comerlo viendo una película o una serie. Igualmente, hay que evitar los dulces o picotear cuando estamos trabajando o leyendo. La razón es que asociar a una actividad un gesto mecánico como es comer frutos secos de manera inconsciente nos hará muy difícil librarnos del antojo, que parecerá siempre que desarrollemos esa actividad. 

También es posible luchar contra los antojos educando al paladar. Por ejemplo, si el cuerpo nos pide dulce, se puede ir reduciendo la cantidad de azúcar presente en los alimentos que se nos antojen. También podemos elegir frutar maduras para saciar la necesidad de dulce o apostar productos naturales como los dátiles

En el caso de que el cuerpo nos pida salado, es mejor elegir frutos secos que no estén tostados, salados o envasados de manera industrial o, para quien le gusten, comer encurtidos, que son opciones mucho más saludables.

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