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Comer a tientas en Noloveo: abre el primer restaurante sensorial de Aragón

El personal de sala, compuesto por dos personas ciegas, invita a los comensales a disfrutar de un concepto completamente novedoso en el corazón del Tubo de Zaragoza.

Diego, en el medio, junto a Mateo y Sonia
Diego, en el medio, junto a Mateo y Sonia
Camino Ivars

Llegamos a Noloveo -calle Cinegio número 3-, en el corazón del Tubo de Zaragoza. Nada más llegar al local, donde se ubicaba la antigua Quebradora, Alba nos explica el funcionamiento de este nuevo establecimiento. Estamos a punto de acceder al primer restaurante sensorial de Aragón, que se inaugura este sábado. Ya en el hall nos presentan a Sonia, nuestra camarera, invidente, quien nos invita a vivir una velada fuera de lo habitual y a meternos en la piel de una persona ciega durante un par de horas.

“Vamos a dejar todos los dispositivos electrónicos en las taquillas. Ni teléfonos, ni relojes, nada que pueda dar luz en la sala”, advierte. De hecho, una vez lleguen el resto de comensales, cerrarán el restaurante con llave. Acto seguido, accedemos a un pasillo que intuyo estrecho, ya no veo nada. “Apoya tu mano derecha en mi hombro derecho y detrás, que haga lo mismo contigo tu compañera. Nos moveremos en fila de a uno”, indica Sonia.

Pasamos de espacio en espacio mientras intuimos que la camarera abre y cierra varios telones. Aunque llevo los ojos abiertos, no veo absolutamente nada. Por fin llegamos a la mesa. Nuestra guía pone mis manos en el respaldo de la que será mi silla. La primera sensación es un poco angustiosa, pero pronto se pasa gracias a la inmersión que se logra por el resto de sentidos que, poco a poco, se irán afinando.

Diego explica a sus camareros invidentes una nueva incorporación a la fachada.
Diego explica a sus camareros invidentes una nueva incorporación a la fachada.
Camino Ivars

“La idea nace de un viaje que hice a Vietnam hace cinco años. Visité un establecimiento a ciegas donde viví una experiencia parecida, pero quería darle una vuelta de tuerca a este concepto”, explica Diego Marcos, gerente junto a Antonio Ruiz y Emilio Gomáriz, de Noloveo.

Y, de nuevo, una historia de emprendimiento del sector hostelero que se fragua debido a la pandemia: “Aquí teníamos la Quebradora, que hemos trasladado a Valdespartera, y este local se quedaba completamente vacío. Teníamos que hacer algo”. La verdad es que Diego llevaba años con esta idea rondándole la cabeza. La crisis sanitaria no ha hecho otra cosa que, como explica, convertirla en una realidad.

Hace unos meses se acercó hasta la Fundación ONCE, donde pusieron a su disposición la bolsa de empleo del programa INSERTA. Allí conoció a Alba Ramos, Mateo y Sonia. “Y prácticamente todo esto es gracias a ellos”, advierte. Sus ganas, su ilusión y el empeño que han puesto para que saliese adelante el proyecto ha sido fundamental. “Para mí, que llevo más de 20 años en el sector de la hostelería, ha sido uno de los mayores retos profesionales de mi vida. He tenido que volver a aprenderlo todo de nuevo”, confiesa.

Una vez en la sala, toda la responsabilidad de lo que ocurre ahí dentro recae sobre los dos camareros. “No podemos mover las mesas de sitio porque ya se han aprendido los recorridos, por ejemplo”, explica.

A sus 43 años, Sonia Fernández reconoce que jamás imaginó trabajar de camarera. Una salida laboral que, como norma general, se encuentra fuera del alcance de sus manos. “Me encanta el trato con la gente, comprobar lo poco trabajados que tienen el resto de sentidos y proponerles vivir nuestro día a día al menos por un rato”, asegura. Una experiencia gastronómica que, en su opinión, trasciende de las cuatro paredes del restaurante pues sirve para que los comensales se pongan en su lugar durante un tiempo.

Algo en lo que coincide Mateo, turolense de 19 años que ha dejado su vida allí para enfrentarse a su primer reto profesional: “Es genial acompañarlos en el proceso. La gente se cree que dentro va a ver algo, aunque sea un poco, y les llama mucho la atención. Nuestra misión es acompañarlos y ayudarles”.

El equipo de Noloveo, al completo.
El equipo de Noloveo, al completo.
Camino Ivars

En este restaurante toca jugar con todo

Aunque no quieras, en Noloveo te va a tocar jugar con todo. La propuesta gastronómica consta de cuatro pases, y 11 platos de autor diseñados por el chef Toño Rodríguez acompañado en todo momento por Alicia Liñán. Cada elaboración viene acompañada por un vino de la tierra, una banda sonora en concreto y una breve explicación. La mayoría de platos se come directamente con las manos.

“Lo que proponemos es un juego, jugar con los olores y las texturas, los sonidos, las formas… Ya a la salida se pueden ver unas fotografías de los platos que se han degustado”, añade Diego.

Se trata de un menú degustación único cuyo precio oscila entre los 40 y los 43 euros, que podrá disfrutarse los viernes por la noche, sábados y domingos mediodía y noche. Y, una vez más, la famosa pregunta: ¿por qué emprender en tiempos de pandemia? “Pues porque no iba a quedarme con las ganas de hacer algo distinto toda la vida”, concluye el hostelero.

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