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NARRATIVA ARAGONESA. 'ARTES & LETRAS'

Carmen Santos, lucha por la supervivencia de una cupletista en la convulsa Europa

La escritora publica en Grijalbo 'Flor de Arrabal', y cuenta la historia de una zaragozana, Nora Garnier, que triunfa en la música y quizá en el amor

Carmen Santos o la vida imaginaria de Nora Garnier.
Carmen Santos escribe en la paz de Aguarón, vuelta hacia el viñedo.
David Martínez Santos.

Hay novelas que cumplen todas las expectativas, que nos sumergen en la cruda realidad y que, al mismo tiempo, sobrevuelan sutilmente por mundos de ficción. Esto y mucho más podemos encontrar en ‘Flor de Arrabal’, la última novela de Carmen Santos, escritora nacida en Valencia en 1958 afincada en Zaragoza. Su lectura nos traslada al inicio del siglo XX y de la mano de Flora, la protagonista, emprendemos un camino apasionante sumergidos en una prosa ágil y dinámica, al más puro estilo galdosiano.

Esta niña inquieta y rebelde, nacida en el humilde barrio zaragozano del Arrabal, huye del difícil ambiente familiar y se refugia en el mundo de la farándula iniciando una andadura que la catapultará al éxito después de numerosos fracasos y desengaños.

Esta densa novela, que consta de siete partes y un epílogo, no solo refleja los entresijos del mundo del espectáculo, sino que se convierte en un retrato muy bien documentado de la convulsa historia de la Europa de la primera mitad del siglo XX. Desde la Exposición Hispano-Francesa de 1908 en Zaragoza, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, el lector puede ir rememorando acontecimientos que marcaron la historia de España y el devenir de una Europa azotada por los extremismos y la violencia. Cada uno de los breves capítulos o secuencias es un paso adelante de esta joven zaragozana que emprende un viaje por todo el continente europeo y llega incluso a recalar en la isla de Cuba. Madrid, Barcelona, París y Berlín se convierten en testigos mudos de una aventura en busca del éxito, de la libertad y del amor.

Antes de abandonar Zaragoza, en donde transcurren sus primeros catorce años de vida, sufre en su propia carne la muerte de su hermano pequeño y de su madre, y se hace eco de la Semana Trágica de Barcelona, del hundimiento del Titanic, del atentado contra Alfonso XIII y de lo que denomina escabechina de Marruecos. Su viaje a Madrid, después de haber debutado en La Pulga, un cabaret zaragozano inmundo, coincide con el atentado que provocó el inicio de la Gran Guerra y el comienzo de una etapa convulsa y violenta. Su lucha por la supervivencia se agudiza en la capital de España. Su situación es casi desesperada y se ve obligada a perder su virginidad a costa de uno de sus empleadores. Todo ello agudizado por la huelga de agosto de 1917, el asesinato del zar y la llamada gripe española de 1918. Sin embargo, en Madrid encuentra el amor, se da a conocer como artista e inicia sus aspiraciones a emular a famosas cantantes como la estrellas del momento, Raquel Meller y La Fornarina.

A partir de ese momento, se reencuentra con Wolfgang, un oficial alemán que conoció en Zaragoza y viaja con él a Berlín. Allí será testigo y víctima de las consecuencias de la Gran Depresión de 1929, del auge de los fascismos de Hitler y Mussolini y de la aciaga ‘Noche de los cristales rotos’, antesala de la Segunda Guerra Mundial.

Su mayoría de edad coincide con el resurgir de su vida sobre el escenario, gracias al capricho de un mecenas que la catapulta a la fama en Barcelona, con el nombre artístico de Nora Garnier. La década de los años veinte, con el desastre de Annual como telón de fondo y la dictadura de Primo de Rivera, será la que irá gestando el futuro de una artista que triunfará en el Liceo barcelonés y que viajará a un París deslumbrante, alternando sus giras con una estancia en Zaragoza, donde se reencuentra con su antigua amiga, La Sultana; con una efímera vuelta al Arrabal y con un reencuentro con su hermano Rubén en Aguarón, pueblo de adopción de la autora. A partir de ese momento, se reencuentra con Wolfgang, un oficial alemán que conoció en Zaragoza y viaja con él a Berlín. Allí será testigo y víctima de las consecuencias de la Gran Depresión de 1929, del auge de los fascismos de Hitler y Mussolini y de la aciaga ‘Noche de los cristales rotos’, antesala de la Segunda Guerra Mundial. Todo ello mientras en España estalla una guerra civil como consecuencia de un alzamiento militar contra el gobierno establecido.

Una huida desesperada a Cuba, el nacimiento de su hijo y el milagroso reencuentro con su marido alemán, a quien daba por desaparecido, son el anticipo esperanzador de un regreso al París liberado, lleno de escombros y miseria. Dos décadas después, en otoño de 1965, Flor se incorpora a su trabajo y afirma a las puertas de la vejez: «A todos nos cuesta lidiar por la decrepitud». Una lucha por la vida muy barojiana, un realismo a veces cruel y descarnado y un trasfondo histórico muy bien documentado.

Eso y mucho más encontrará el lector en una novela que supone un punto de inflexión en la trayectoria literaria de Carmen Santos. Además, gracias a las nuevas tecnologías, se puede ir escuchando la banda sonora de ‘Flor de Arrabal’ a medida que avanzamos en su lectura. Precisamente, cada una de las partes de la novela se abre con la letra de una polca, de un cuplé o de otras interpretaciones musicales de la época.

LA FICHA

Flor de Arrabal. Carmen Santos. Grijalbo. Barcelona, 2021. 715 páginas.

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