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Ocio y Cultura

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Se expone en el museo del artista la gran bóveda de Pablo Serrano en Aldeadávila

Iberduero le encargó en 1962 un monumento para la Central Eléctrica que se hizo en seis meses y que luego fue arrojado al volcadero

PRESENTACION DE LA EXPOSICION LA GRAN BOVEDA DE ALDEADEAVILA DE PABLO SERRANO EN EL MUSEO QUE LLEVA SU NOMBRE / 28-10-2020 / FOTOS: FRANCISCO JIMENEZ [[[FOTOGRAFOS]]]
Loa Durán, comisaria de la muestra, explica la envergadura de 'La gran bóveda de Aldeadávila' (Salamanca)]
Francisco Jiménez.

Pablo Serrano (Crivillén, 1908-Madrid, 1985) quiso ser un artista de su tiempo y se comprometió no solo en trabajos experimentales en el campo de la escultura, desde una visión filosófica y una perspectiva humanista, sino que creyó en la necesidad de intervenir en espacios públicos con piezas más o menos monumentales. Una de sus obras más grandiosas, cuando Españaintentaba recuperarlo del todo y el franquismo abría algunas ventanas al horizonte, fue la bóveda que hizo a lo largo de seis meses, entre septiembre de 1962 y febrero de 1963, en la Central de Hidroeléctrica de Aldeadávila, un innovador proyecto de ingeniería de los años 60 que llevó a cabo Iberduero, actualmente Iberdrola.

En aquel proyecto intervenían ingenieros y arquitectos, y fueron ellos los que contactaron con el artista turolense para que hiciera una intervención en una de las paredes de la montana, en el escarpado enclave de los Arribes del Duero. Serrano, que en ese momento trabajaba en la serie ‘Bóvedas para el Hombre’, realizó una inmensa bóveda e hizo varias esculturas de granito y, además, usó materiales de desechos y hierros reciclados en un proyecto que no convenció a los responsables de la central. Y esa aventura artística e intelectual se presenta en el sala 00 del museo Pablo Serrano, con diseño de Samuel Aznar. 

La muestra consta de una gran lona que reproduce aquella intervención impresionante de 33 metros de largo por 18 de alto, dos piezas de granito, una de hierro, dibujos y planos, un documental sobre la central y una colección de fotografías que muestran la envergadura y la minuciosidad de la obra y la cronología del empeño.

Se expone la gran bóveda de Pablo Serrano para Aldeadávila.
La 'Bóveda para el Hombre' que se incorpora a la muestra en la sala 00.
Francisco Jiménez.

Como recordó Lola Durán, comisaria de la muestra, responsable del ‘Catálogo razonado de Pablo Serrano’ y una de las grandes expertas en su figura, Serrano se implicó en la idea, se lo tomó muy en serio y realizó una propuesta innovadora, que no dejaba de ser experimental (con vínculos también con la serie ‘Ritmos en el espacio’) y a la vez muy simbólica, con la que logró “un perfecto equilibrio”.

“En esa época Serrano participaba en grandes proyectos y exponía en París y en Nueva York, e iba a ser invitado a la Bienal de Venecia, trabajaba en las ‘Bóvedas para el Hombre’, que reflejan su constante preocupación por el ser humano y su trascendencia, la necesidad de protección, y encarnan la metáfora de un refugio ante un mundo hostil”, explicó Lola Durán. Por ello, además de las dos esculturas se ha instalado una ‘Bóveda para el Hombre’ con toda la documentación.

Al encargo de la empresa, Pablo Serrano respondió con tres proyectos. Aceptaron el tercero, pero al final a Iberduero no le gustaron las obras, por su carácter mestizo, heterogéneo, y acabó arrojándolas al volcadero. “De allí, algunas se rescataron y se llevaron al pueblo de Aldeadávila, que nacía en esos años para dar acoger a los trabajadores de la central”.

 Lola Durán explicó varias cosas: a diferencia del litigio que mantenía entonces Serrano con el empresario Josep Meliá, por la desaparición de una obra suya, ‘Viaje a la Luna en el fondo del mar’ (que puede verse en una foto de la planta 01), “aquí hubo negociaciones y se entendieron las dos partes. He visto en la documentación que Pablo Serrano aludía a los bajos emolumentos, y sugiere que acepta las condiciones porque esperaba realizar otros trabajos con ellos”.

Se expone la gran bóveda de Pablo Serrano para Aldeadávila.
Las dos esculturas de granito de Serrano (1962-1963) que se rescataron del volcadero.
Francisco Jiménez.

Esta muestra se complementa con la de las dos primeras plantas dedicadas a la presencia del escultor en la esfera pública, en todo Aragón o en Madrid. En la presentación de esta exposición, además de Lola Durán, estuvieron presentes Laura Asín, jefa de servicio de Museos y Bibliotecas; el director del IAACC Pablo Serrano, Julio Ramón; el delegado institucional de Iberdrola en Aragón, Alfredo del Tiempo, que comparó la innovación artística y tecnológica del proyecto, y el director general Víctor Lucea, que elogió la universalidad de la figura de Pablo Serrano, y anunció una decidida apuesta de la DGA por el arte contemporáneo a través de tres exposiciones -que coordinarán Eva Alquézar y María Luisa Grau- que abarcan tres períodos: 1939-1957; 1957-1975 y 1975-1993.

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