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Ocio y Cultura

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Lita Cabellut: "La covid me ha dado la certeza de que me sobran muchas cosas"

Esta pintora, nacida en Sariñena en 1961 y residente en La Haya, es una mujer de acción. Ultima una muestra para Texas y sigue trabajando sobre Lorca

Lita Cabellut. Entrevista desde Holanda.
Llita Cabellut desde Holanda, en el centro de su taller en La Haya.
Eddy Wenting.

¿Cómo ha pasado el confinamiento? ¿Ha sido tan duro en Holanda como aquí o no?

No. Ha sido mucho más ligero porque aquí tienen otra teoría: «Responsabilícese usted, mantengan la distancia». La sociedad aquí es muy diferente. De entrada, la gente no se abraza tan fácilmente, no se besa tan fácilmente, no se toca, de esta manera que hacemos nosotros los latinos, que constantemente nos tocamos, estamos uno encima del otro, nos achuchamos; para ellos ha sido más fácil.

¿Ha salido o ha estado en el estudio?

Solo he estado trabajando. A el confinamiento me ha venido de perlas. Porque de repente se ha parado todo: exposiciones, demanda de cuadros, demanda de los marchantes, demanda de proyectos, y he podido trabajar maravillosamente. He podido hacer una exposición, terminar la colección que ahora se inaugura el 27 de agosto en Texas.

¿Va a viajar a Texas?

No. No puedo tomar ese riesgo. Es un viaje a Norteamérica, que está en estado de alarma. Prefiero quedarme quietecita en casa. Sí que salgo, hago mis paseos, pero evito todavía hoy estar en sitios donde hay mucha gente. En Holanda, hace dos semanas todo el mundo hacía el ‘viva la pepa’; ahora están cayendo los infectados a lo bestia. Dentro de poco van a volver a poner orden de nuevo.

Lo mismo que sucede en España.

En el confinamiento, el asunto no es obedecer, es entender. Obedecer es temporal. Y entender es algo que soluciona problemas. Cuando entendemos las cosas aplicamos otros métodos. Si la gente no entiende que estar tres meses encerrado en casa no es la solución...; hay que encerrarse, claro, pero después hay que continuar con un mínimo de precaución, y entender que ese virus no ha desaparecido. Ese virus está ahí. Es convivir con una amenaza que puede transformarse en otra forma creativa de moverte. Usemos los ojos, usemos el poder de mirar, de observar y de hablar con el corazón y los gestos a través de los ojos.

¿Qué ha hecho en este tiempo?

Leer poesía, escuchar música, ver documentales que tenía que ver, que estaban ahí aparcados, escribir cartas a amigos. Lo que me ha dado a mí la covid ha sido la certeza de que tengo demasiado, me sobran muchas cosas…

¿Por ejemplo?

Sobre todo lo que me sobra es esa manera de vivir en una especie de tren de alta velocidad, porque de repente, cuando las cosas se paran obligatoriamente, te das cuenta de que el contenido de las cosas no está en la rapidez. Está en lo que contienen, en su profundidad, y ¡cuántas veces nos olvidamos del contenido! Todo eso se ha reemplazado por velocidad, por ansiedad y por consumo. Este mundo nuevo de opciones me ha ayudado muchísimo en mi trabajo.

¿En qué sentido?

Me decía: «He estado cinco horas de concentración maravillosas, y ahora me voy a pasar dos horas leyendo…». Cosas que normalmente no hacía porque pensaba que era un lujo, que estaba robando tiempo a mi obligación, y resulta que ese es el alimento para mis obligaciones. He leído mucho al poeta Ángel González, y un montón de libros. Y la poesía completa de Lorca, al que siempre vuelvo.

Lita Cabellut. Entrevista desde Holanda.
Una de las imágenes más impresionantes de 'Bodas de sangre', ilustrado por Lita Cabellut.
Artika.

Por cierto, es muy espectacular su libro de artista, ‘Bodas de sangre’ (Artika).

Ha sido como un sueño, es muy emocionante. Y después, también, este parón me ha dado tiempo para poder masticar, reflexionar y asimilar mejor ese trabajo. Porque cuando estás en el proyecto estás en plena acción, con toda la adrenalina, en el afán de superación, con el temor de que no salga bien. Cómo ve, estas pausas han sido muy productivas. El confinamiento para mí ha sido un regalo. Es un regalo a la Humanidad. Así lo tenemos que ver. Es una manera de decir: «Eh, ¿no puedes parar?, te paro yo, para que puedas sobrevivir lo que te queda de vida».

¡No sé qué le diga! Mucha gente se ha quedado por el camino…

Sí. Es así, y da mucha pena. Siempre cuando se ganan batallas, cuando defendemos algo que es importantísimo para la Humanidad, siempre están los héroes que se dejan la piel, la vida y la libertad, para algo más grande y más coral, tal vez, que su propia individualidad. Sin sacrificio tampoco hay victoria.

Desde el punto de vista puramente artístico, ¿qué ha hecho?

He pintado figura humana, porque es lo que a me conmueve y me llega. Lo que estoy haciendo es trasladar a lienzo, en formatos grandes, de entre dos y cuatro metros, los bocetos de ‘Bodas de sangre’. Espero que se pueda exponer en España. Primero quiero que esté la obra, y luego se verán las propuestas…

¿En qué momento personal está?

Estoy un momento de transición. Se transforma mi obra. Es difícil de explicar. Los artistas somos muy intuitivos, a veces nuestra capacidad cerebral no entiende algo que viene de mucho más lejos. Primero fue mi obra, que se rompió para reconstruirse, y ahora soy yo. Es mi alma la va que detrás de una obra. Después de llevar durante años una ropa que se ha desgastado, que se ha adaptado a tu cuerpo y se ha vuelto más fina de tanto lavarla, ahora siento que tengo un traje nuevo, y que no me molesta. Al contrario, es mucho mejor que el anterior.

¿Y el proyecto del ‘Romancero gitano’, basado en el libro de Federico García Lorca?

Lita Cabellut. Entrevista desde Holanda.
A Lita Cabellut le apasionan las flores, las plantas, el corazón verde del campo.
EDDY WENTING

Se está cocinando en el puchero gitano. Tengo que despachar ‘Bodas de sangre’, y tengo que hacer espacio para que entre el ‘Romancero gitano’, de Federico García Lorca, que está aquí conmigo y es uno de los sueños de mi vida. Voy a hacer la dirección artística y los diseños de una película documental sobre la madre de Charles Chaplin, de origen gitano. Me hace mucha ilusión.

¿Cómo son sus veranos?

Son maravillosos. Los paso entre el estudio y mis plantas, mis árboles, mis búhos, que me despiertan, mis patos salvajes. Mis veranos son largos, me acuesto pronto y me despierto a la cinco de la mañana con los pájaros.

¿Suele viajar?

No… Ya viajo mucho durante el año. En verano me gusta estar en mis jardines y en mi casa de campo. Soy una loca de la naturaleza, una gran montañera. Soy monegrina. Planto muchas cosas.

Hace ahora un año regresó al Museo del Prado, donde empezó su historia hacia 1974, y destrozó un cuadro. ¿Qué sintió?

Fue una experiencia maravillosa y emocionante. Era algo que llevaba muy dentro, tanta pintura, tantos maestros, tantos sentimientos, y que, de alguna manera, me hizo volver a mis orígenes y a recuperar también a la niña que vendía estrellas imaginarias por las calles. Ahora tengo la paz que te da en un momento dado la madurez para seguir buscando.

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