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Ocio y Cultura

Imágenes de la capital del cierzo / 12. 'artes & letras'

¿Un tren a los pies de la torre Eiffel? Los lugares de ocio en la Zaragoza de 1909

Viaje a la antigua Huerta de Santa Engracia y a la plaza de los Sitios, que nació con la Exposición Hispano-Francesa de 1908

Imágenes de la capital del cierzo / 12
Plaza de Los Sitios, 1909.
"CC BY-NC 4.0 2015 / KUTXATEKA / Colección Castilla Moleda/ Cesáreo Castilla Moleda"

¿Un tren a los pies de la torre Eiffel?… No, no estamos en el Champ de Mars de París ni el tren nos va a llevar hasta la Gare d’Orléans. El monumento que se ve tras el tren nos da una idea de la plaza en la que estamos, que si pudiera hablar nos podría contar varias de las páginas más conocidas de la historia de la ciudad.

Antaño conocida como Huerta de Santa Engracia, por formar parte del Real Monasterio homónimo, fue uno de los lugares por donde el 15 de junio de 1808 el ejército invasor francés atacó la ciudad, tras negarse esta a rendirse a las tropas de Napoleón, lo que dio inicio al primer Sitio de Zaragoza.

Y es a los Sitios a los que recuerda ese monumento coronado por la estatua, obra de Agustín Querol en el centro de la plaza, que a lo largo de su ya algo más que centenaria historia ha pasado de llamarse plaza de Castelar a plaza de José Antonio, según los aires cambiantes de la coyuntura política del momento, hasta llegar a su nombre actual, plaza de los Sitios.

En 1908, Zaragoza quiso conmemorar el primer centenario de ese acontecimiento y, no sin vencer ciertas dificultades por las discrepancias acerca del carácter que debía tener esa conmemoración, se decidió que fuera una celebración hispano-francesa, de modo que lo que fueron sangrientos enfrentamientos se tornaron en celebraciones conjuntas de los descendientes de ambos bandos.

Fue con motivo de esa Exposición Internacional que este lugar, antes una zona de huertas sin apenas edificaciones, pasó a ser objeto de un plan de urbanización que fue el germen de lo que al cabo de más de un siglo podemos ver si paseamos por allí.

Uno de los edificios que se diseñaron y construyeron fue el que aparece al fondo de la imagen, con esa torre Eiffel sobre el reloj que preside su fachada, una de las muchas que decoraban la Escuela de Artes y Oficios diseñada por Félix Navarro, quien en 1889 visitó la Exposición Universal de Paris y que años después quiso rendirle un homenaje a la torre construida allí con tal motivo. Posteriores modificaciones en la Escuela, con el recrecimiento para ganar un piso de altura, hicieron desaparecer las torres, el reloj y los espectaculares frisos que adornaban la fachada, y que representaban los distintos oficios que allí se podían aprender.

Imágenes de la capital del cierzo / 12.
Detalle de la fotografía de la plaza de Los Sitios.
CC BY-NC 4.0 2015 / KUTXATEKA / Colección Castilla Moleda/ Cesáreo Castilla Moleda.

Aún tardaría unos años a construirse otro edificio que hoy adorna la plaza, el colegio Gascón y Marín, inaugurado en 1919, y cuya ausencia nos permite vislumbrar las traseras de los edificios de la calle San Miguel, a la izquierda del monumento.

Un tren similar al de la fotografía podría haber sido una de las atracciones de las que disfrutaran los visitantes de la exposición zaragozana de 1908. En efecto, Raimundo Palau solicitó autorización para instalar unas vías provisionales por las que, partiendo desde la plaza de la Constitución, al lado del Hotel Europa, el tren turístico recorrería el paseo de la Independencia, pasando junto al convento de Jerusalén, hasta llegar al Hotel Regina, que ocupaba el edificio de Tomás Castellano, luego Gobierno Civil, proseguiría por la calle Bruil y, continuando por el paseo de la Mina, se adentraría unos 30 metros más allá de la Puerta Monumental de la Exposición. Una vez allí, y utilizando un pequeño intercambiador, iniciaría el recorrido inverso para llevar de vuelta a los visitantes al centro de la ciudad. Quizá hasta habría contado con un vagón real en el que acoger en alguna de sus visitas a la Exposición a Alfonso XIII y Victoria Eugenia…

Tal proyecto no llegó a ver la luz, ya que tras los pertinentes informes del arquitecto municipal, don Ricardo Magdalena, se consideró que las vías provisionales constituirían un peligro para los carros que circularían junto a ellas, siendo posible causa de accidentes, lo que motivó su desestimación.

Pero un año después, en 1909, ya en una plaza desprovista de los pabellones efímeros que la ocuparon hasta diciembre de 1908, se instaló un campo de atracciones, una de las cuales era este tren a vapor, el llamado 'Metropolitan miniature', que circulaba por un trazado ovalado y que permitía recorrer la plaza y pasar junto al monumento central, el Quiosco de la Música y el edificio de Museos.

La deliciosa imagen de la familia Castilla Moleda nos muestra el tren ya preparado para iniciar su marcha, con unos pocos afortunados que están sentados en uno de sus elegantes vagones, mientras un grupo de paisanos aprovecha para quedar inmortalizado junto a él. Dos niños, vestidos con sus batas, son los únicos que parecen prestar más atención al vehículo que al fotógrafo, quizá pensando… ¿qué hace este tren por aquí?

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