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Un fondo fotográfico inédito revela la vida primitiva de la Escuela de Artes y Oficios

Carlos Forcadell recorre en un libro cien años de enseñanzas técnicas en Zaragoza. El centro echó a andar en 1895 en los sótanos de la Facultad de Medicina.

Clase de modelado y vaciado en los sótanos de la Facultad de Medicina y Ciencias.
Clase de modelado y vaciado en los sótanos de la Facultad de Medicina y Ciencias.
Archivo de la escuela de artes y oficios

"La historia de la educación se centra habitualmente en la universidad o en la escuela básica, pero a menudo orilla u olvida las enseñanzas técnicas, aparentemente modestas, pero claves en el desarrollo de una sociedad". Así define el historiador Carlos Forcadell el espíritu que ha animado la publicación de su libro ‘Oficios e industrias. Cien años de enseñanzas técnicas en Zaragoza (1895-1995), que acaba de llevar a las librerías la Institución Fernando el Católico.

La obra es heredera de un trabajo anterior. "En 1995 el Colegio de Ingenieros Industriales quiso celebrar el centenario de la Escuela de Artes y Oficios, y entonces se publicó un libro, no venal, en el que contaba el nacimiento de la escuela. Con los años he ido reuniendo muchos más datos, y el hallazgo de un fondo fotográfico inédito, con imágenes de los primeros años del centro, me animó a preparar el libro".

En el hallazgo intervinieron Pilar Navarro, Fico Ruiz y la actual dirección de la Escuela, adonde han ido a parar los fondos del antiguo edificio de la plaza de los Sitios, heredero a su vez de toda la documentación generada por la institución a lo largo de más de una centuria. Y es que la escuela se inauguró el 17 de octubre de 1895 en los sótanos de la entonces Facultad de Medicina (hoy Edificio Paraninfo).

"Cuando se inauguró, el director de la escuela fue Bruno Solano, que falleció cinco años más tarde. En 1900 se hizo cargo del centro el arquitecto Ricardo Magdalena". Y no fue algo casual. "Es muy significativo –subraya Forcadell–, porque Magdalena, además de haber sido el arquitecto del propio edificio, dirigió la urbanización de importantes zonas de la ciudad, como el paseo de Pamplona. La escuela nació en un momento en el que la ciudad necesitaba mano de obra cualificada. Hay que pensar que en el entorno de su creación se construyeron el Mercado Central, Capitanía, el Casino, los edificios modernistas, la Expo de 1908... Los arquitectos, pero también los líderes sociales, eran conscientes de que se necesitaba mucha mano de obra cualificada, trabajadores que, además de ser buenos en su oficio, tuvieran conocimientos técnicos para enfrentarse a trabajos delicados y más artísticos.

En un primer momento, el plan de estudios de la escuela era abierto y los alumnos se matriculaban en las asignaturas que querían: había aritmética, física, química, geografía y francés, pero también topografía, modelado, carpintería, electricidad, ajuste y montaje de máquinas, ebanistería, herrería, cerrajería y fotografía.

Los alumnos de esta última asignatura, que impartía toda una referencia en la ciudad, Lucas Escolá, son seguramente los autores de las fotografías que ahora rescata el libro. No llevan fecha, pero algunas sí señalan que fueron tomadas en el edificio de la antigua Facultad de Medicina y Ciencias. "La Escuela de Artes y Oficios se trasladó a la plaza de los Sitios en 1909, por lo que las imágenes fueron tomadas entre 1895 y 1909", lo que apunta más hacia los primeros años del siglo XX. Abonan esa tesis datos como la identidad de alguno de los profesores que aparecen en la fotografía. Para la portada de la obra, por ejemplo, se ha elegido una imagen del propio Ricardo Magdalena supervisando una clase de dibujo geométrico a mano alzada, junto a otros profesores y ante una veintena de niños enfrascados en sus tareas.

En el curso de 1900 a 1901 el centro contaba con 519 alumnos, entre los que había carpinteros, canteros, galvanoplastas, electricistas, ebanistas, sastres, relojeros, sombrereros, curtidores, cerrajeros, hojalateros... Todos en busca de añadir ciencia a sus respectivos oficios.

La refundación de la Escuela

El libro de Forcadell, aunque se ocupa preferentemente de los primeros años de la institución, recorre su historia hasta 1995. Revela que se consolidó entre 1909 y 1924 como Escuela Industrial y de Artes y Oficios, señala que sufrió dificultades en los años 30, siendo Escuela Superior de Trabajo, y constata que en los 40 fue Escuela de Peritos Industriales.

"Hubo un personaje clave –subraya Forcadell–, José Sinués, que desde 1941 hasta su jubilación en 1964 fue el corazón de la Escuela de Peritos. En ese periodo la escuela se refundó, amplió estudios, se trasladó a un edificio en la calle de Corona de Aragón la 'industrial', que se desgajó físicamente de la 'artística' (los estudios ya se habían separado en 1924), y amplió su número de alumnos. Luego llegó la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial

"Si algo ha caracterizado la Escuela a lo largo de su historia –concluye Carlos Forcadell– es que se ha adaptado en todo momento a las necesidades de la sociedad".

Taller de electricidad. archivo de la escuela de artes y oficios.
Taller de electricidad. archivo de la escuela de artes y oficios.
Archivo de la Escuela de Artes y Oficios

La obra

Título: ‘Oficios e industrias. Cien años de enseñanzas técnicas en Zaragoza (1895-1995)’.

Autor: Carlos Forcadell.

Publica: Institución Fernando el Católico, 2019. Colección Estudios Historia.

Contenido: recorrido por la historia de las enseñanzas técnicas en la capital aragonesa, desde la primitiva Escuela de Artes y Oficios de 1895 hasta la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial de 1995.

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