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Zaragoza

educación

El colegio Gascón y Marín, 100 años de la primera escuela graduada de Zaragoza

El centro, inaugurado el 11 de mayo de 1919, supuso un notable ejemplo de arquitectura al servicio de la pedagogía.

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Colegio Gascón y Marín
Heraldo

“El Gascón y Marín enseña solo con verlo”. De esta manera concluía Guillermo Fatás Cabeza (Zaragoza, 1944), doctor en Filosofía y Letras, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza y exdirector de HERALDO, un artículo publicado unos meses después de que el colegio zaragozano cumpliera su 90 aniversario, en 2009, al año siguiente de haber sido declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.

El colegio de educación infantil y primaria Gascón y Marín cumple en 2019 un siglo de vida desde su inauguración oficial, el 11 de mayo de 1919. Fue el primer grupo escolar construido en Zaragoza como escuela graduada, una década antes que el colegio Joaquín Costa.

“En el Grupo Escolar Gascón y Marín se produjo la perfecta simbiosis de pedagogía y arquitectura”, señalaba Víctor Juan, director del Museo Pedagógico de Aragón en una publicación editada con motivo del 75 aniversario del colegio, y añadía que “la arquitectura y el diseño se pusieron al servicio de las personas” gracias al proyecto del arquitecto José de Yarza y Echenique, considera uno de los edificios más interesantes construidos a principios del siglo XX.

La funcionalidad de sus espacios y su ubicación -en una de las esquinas de la plaza de los Sitios-, en un solar que da a las actuales calles de Balmes y Sancho y Gil, configura un edificio que tiene en su fachada redondeada uno de sus mayores tesoros artísticos: la decoración de la barandilla de la galería del piso superior, con medallones con 14 retratos esculpidos de aragonesas ilustres entre los que figuran, por su papel destacado en la Enseñanza, las Artes o el Buen Gobierno, entre otros ámbitos, …los hermanos Argensola, Joaquín Costa, Domingo Olleta, J. H. Pestalozzi, José Gascón y Marín, Alfonso I el Batallador, José de Calasanz, Ramón de Pignatelli, Francisco de Goya, Ricardo Magdalena, Jerónimo Zurita, Valentín Zabala, José Rebolledo de Palafox y Damián Forment.

La ciudad dedicó la escuela a José Gascón y Marín (Zaragoza, 1875 – Madrid, 1962), profesor de Derecho y primer delegado regio de Zaragoza (1911-1913) la máxima autoridad, tras el rector, en lo que concierne a la enseñanza Primaria. El Gascón y Marín contaba con 12 aulas con capacidad para 40 alumnos y entre sus espacios disponía de cocina, ropero, duchas, biblioteca, salón de actos o patio de recreo, entre otros.

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Colegio Gascón y Marín, en los 70
Archivo HERALDO

Su arquitectura buscaba la simetría que permitiera separar a los alumnos de las alumnas destinándose sendas alas del colegio que tuvo como primeros directores a Guillermo Fatás Montes y Eulogia Lafuente. “Enseguida se incorporó al claustro Tomás Alvira, para ocuparse de la sección preparatoria del Instituto General y Técnico de la ciudad que se estableció en el Gascón y Marín. Completaban la plantilla docente maestros como José Talayero Lite, Pilar Regalado, Carmen Minteguiaga, Pilar Xicola, Constantino Gómez de Segura, Juan Antonio Tena o Luciano Sancho… Hasta la inauguración del Grupo Costa en 1929, el Gascón y Marín fue el lugar de encuentro y de celebración para el magisterio zaragozano”, señala Víctor Juan en su ‘Epítome de la historia del Grupo Escolar Gascón y Marín de Zaragoza (1919-1995)’ (MEC, 1995).

A lo largo de estos 100 años, varias generaciones de zaragozanos, cientos de ellos, han pasados por sus aulas y por su salón de actos. Muchos quizás recuerdan todavía el viejo piano, que allí sigue y que es “más antiguo incluso que el edificio”, cuenta Isabel Zamora, actual directora del CEIP Gascón y Marín. En ese mismo salón, que acogía y sigue acogiendo diversas actividades educativas y culturales, se encuentran tres retratos que corresponden a José Gascón y Marín, Guillermo Fatás Montes y Eulogia Lafuente. Llama la atención una placa con el nombre de un benefactor: Anastasio Aragón Gonzalo.

El director del Museo Pedagógico de Aragón explica en su ‘Epítome’ la curiosa historia sobre la vinculación de este nombre al centro: “Un buen día se recibió en la escuela un cheque emitido por un banco de Washington, con una cantidad de dinero en coronas danesas, para que el centro lo invirtiera en lo que estimara más conveniente”. El donativo había sido enviado por Anastasio Aragón Gonzalo, un marinero natural de Alagón, y “sirvió para remodelar el salón de actos, en 1975” y sustituir el pavimento que todavía conservaba huellas del periodo en que el colegio fue utilizado temporalmente como hospital.

Acerca del busto de Gascón y Marín que se encuentra en la bifurcación de la escalinata, junto al despacho de dirección, Víctor Juan recoge en la misma publicación que “a finales de los 70, un escultor del cual no tenemos otra referencia sino que era conocido de Jorge Gay, se presentó en el colegio pidiendo que le encargaran algún trabajo. Como en la escuela no se tenía ninguna necesidad escultórica urgente, acordaron que el artista podía comer en el comedor escolar y que ya pensarían algo”. Pasaron unos días hasta que el director preguntó al artista que cuándo daría comienzo a su trabajo. El escultor contestó que en cuento tuviera una piedra adecuada. “Al día siguiente trajeron un gran bloque de alabastro, lo instalaron en el recreo y, después de comer, el escultor cincelaba y respondía a las incesantes preguntas de los chavales”, añade. Y así es como poco a poco el escultor fue cincelando la piedra hasta crear la imagen del profesor y delegado regio zaragozano.

En la actualidad, el colegio Gascón y Marín, de una sola vía, cuenta con 207 alumnos. “Nos centramos mucho en la convivencia, de hecho mantenemos el lema creado hace unos años: ‘Aquí cabemos todos”, recuerda la directora Isabel Zamora. En 2012, el centro recibió el segundo premio a las Buenas Prácticas en Materia de Convivencia del Gobierno de Aragón.

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Alumnos de 6º de EGB, en el curso 1985-1986
Marisa Ferrer

Además, desde hace tres años es centro preferente TEA (Trastorno del Espectro Autista), en un aula específica para siete alumnos. Dentro de los programas escolares y de innovación educativa destaca su actividad como centro bilingüe (modelo Brit), el programa MIA (Medios Audiovisuales e Informáticas) para la utilización de nuevos tecnologías en el aula; el aprendizaje de alemán como segunda lengua o el programa Ajedrez en la Escuela, entre otras opciones.

El Gascón y Marín sigue siendo un oasis para la educación pública en el centro de la ciudad Echo de menos más colegios públicos en el centro”, lamenta la directora. Esta es una escuela pequeña y muy familiar. Los alumnos, los padres y los profesores estamos al tanto de todo y siempre en contacto, Es muy entrañable”, añade. Entre tanto, la dirección del centro prepara la celebración del centenario cuyos actos comenzarán en junio, tras el periodo electoral.

El patio de recreo, decorado desde el pasado año con un mural de motivos pirenaicos, obra de la ilustradora aragonesa Coco Escribano, continúa albergando un sinfín de aventuras, juegos, partidos de fútbol y baloncesto mientras el olor a comida que sale de las cocinas de la planta baja se cuela por las ventanas… Efectivamente,. el Gascón y Marín sigue siendo una edificio que enseña solo con verlo… y respirarlo. Desde el despacho de la directora se divisa otro pedazo de historia de la ciudad: la pared en la que se pintó su mural linda con la pequeña porción que queda de un jardín, que no guarda relación con el antiguo Jardín Botánico y que ya se detallaba en el plano de Zaragoza de Carlos Casanova de 1769.

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