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Ocio y Cultura

Pepe Viyuela: "Soy payaso, y descubrir que Marcelino era español fue un regalo"

El estado de alarma hizo suspender funciones de ‘Esperando a Godot’ en el Principal, que protagonizaba, y el estreno del documental sobre el 'clown'

El actor Pepe Viyuela, en la grabación del documental del payaso Marcelino.
El actor Pepe Viyuela, en la grabación del documental del payaso Marcelino.
Germán Roda

Aragón se ha cruzado en el camino de Pepe Viyuela. Grabó un documental en Belchite sobre lo vivido por su abuelo durante la Guerra Civil y tiene que estrenar aún el que Germán Roda ha dedicado al payaso Marcelino. Hace dos años, Pepe Viyuela y Manuel Vilas se conocieron como lector y escritor en la Feria de Libro en Madrid, pero ese encuentro iniciático entre el actor y autor va camino de fructificar en un documental que dirige el aragonés Germán Roda. El director se convirtió en el nexo entre los dos personajes y les ha grabado durante la pandemia. Ante su cámara, hablan de la vida en un momento muy singular para la sociedad.

El estado de alarma suspendió su función ‘Esperando a Godot’ en el Principal. ¿Fue duro?

El público del Teatro Principal y nosotros vivimos aquella función como algo especial. Era una especie de despedida, sabíamos que era la primera y última representación, pero no cuánto tiempo iba a estar el telón bajado. Y ya han pasado dos meses. Lo vivo como algo sorprendente y muy trágico. Es duro suspender funciones, pero hay algo mucho peor, los fallecidos y el dolor que se ha instalado en sus seres queridos. Que lo viviéramos como una anomalía desde el punto de vista profesional es algo secundario. Deseo que deje de haber muertos, que se pueda controlar el virus y no estemos a expensas de él. Luego ya llegará el momento de reconstruir todo lo demás.

¿Cómo va a ser el teatro tras la pandemia?

No tengo ni idea. Es algo que vamos a tener que descubrir día a día. El teatro necesita la presencia del público. Siempre ha sido así desde hace miles de años. Los actores y los espectadores comparten espacio y tiempo y respiran juntos. Otra cosa son las grabaciones para la tele o el cine.

Prepara el estreno del documental del payaso Marcelino, que se suspendío con el estado de alarma, y graba otro con el director Getman Roda sobre el escritor aragonés Manuel Vilas.

Usted es un actor al que la gente iba a ver al teatro para meditar y relajarse. ¿Ese tiempo ya se fue?

El teatro es un lugar donde la gente se encuentra físicamente y eso ahora es imposible. Hay que buscar esas cosas en otro lado. Al teatro llegaremos, pero tardaremos en reunirnos allí como lo hacíamos antes. Va a cambiar todo muchísimo.

Al presentar ‘Esperando a Godot’ recordó que se escribió tras la Segunda Guerra Mundial. ¿Vivimos ahora una guerra sin bombas?

Hay cierto paralelismo con la situación actual. Beckett escribió la obra al poco de acabar la conteinda y quiso retratar una angustiosa situación de espera. Como la que vivimos nosotros ahora, encerrados en un lugar y esperando una vacuna (a Godot), pero sin saber cuando llegará y si en el fondo será la solución que estamos buscando. Las obras clásicas lo son porque tienen algo de premonitorio, porque en realidad vivimos en círculos. No es la primera pandemia que vive la Humanidad, y en todas hemos tenido que escondernos, que luchar contra algo invisible.

¿Y sabemos cómo actuar?

Siempre lo experimentamos como si fuera la primera vez. Vivíamos excesivamente envalentonados y en realidad estamos siempre al albur de cualquier eventualidad. Tenemos que reconocer que nada es accidental y que la pandemia en realidad está provocada por los seres humanos. Como especie destructiva y depredadora que somos, creamos alteraciones naturales en los saltos víricos. No soy virólogo ni científico, pero nada de esto es casual. Aunque el virus no se haya fabricado en un laboratorio, tiene mucho que ver con cómo nos comportamos con el planeta. Creamos monstruos contra nosotros mismos, desarrollamos una forma de vida agresiva con la naturaleza. Nosotros somos el peor enemigo del ser humano.

El documental sobre el payaso Marcelino se quedó sin estrenar al suspenderse el Festival de Cine de Málaga. ¿Qué le gustó más del artista jacetano?

Me gustó la recuperación de la figura del payaso, que se la debemos a Mariano García (periodista de HERALDO), que investigó y escribió su biografía (‘Marcelino, el mejor payaso del mundo’, Mira Editores). Luego Germán Roda elaboró el documental. Yo soy payaso, y tener a uno de su relevancia, español y encima de Jaca, me parece un regalo para mí y para todos los amantes del circo, del teatro... y hasta del cine.

Cuenta que un tsunami, el cine, acabó con la estrella de Marcelino a principios del siglo XX. ¿Cuál sería el tsunami de estos tiempos: internet, la tele...?

El panorama audiovisual ha cambiado en muy poco tiempo con la globalización y las plataformas. Hay que adaptarse a los cambios pero todo esto me coge ya mayor. No sé si el nuevo escenario me llevará por delante o seré un surfista que podrá subirse a la ola y disfrutarla. Ahora es más fácil crear proyectos, pero lo difícil es distribuirlos, porque depende de las plataformas.

En otro documental recuperó la historia de su abuelo, que en la Guerra Civil estuvo en Belchite.

Mi abuelo libró toda la guerra en Belchite y en la batalla del Ebro, y el documental empezó con esa historia pero creció con la de los refugiados. Quise utilizar el cine no tanto para recuperar su memoria como para demostrar que el sufrimiento de los refugiados no cambnia, que se está repitiendo ahora en distintos puntos del planeta. Seguimos repitiendo los comportamientos de rechazo y de falta de solidaridad con esta gente que deja sus lugares de origen por una hambruna, una guerra o persecuciones religiosas o políticas. Ahora, tras la inversión económica del documental, nos encontramos con el problema de la distribución. Con la pandemia se ha complicado aún más, porque todo se ha volatilizado y pospuesto sin fecha.

En estos dos meses sin funerales, ¿ha tenido alguna pérdida?

Al entierro de la madre de mi mujer solo pudieron ir tres personas. No ha habido culpables de no poder despedirnos de los nuestros. Pronto iremos a los cementerios, cuando se pueda rendir tributo a nuestros muertos. Peor son los muertos de la Guerra Civil que están en las cunetas y a sus familiares se les impidió encontrarlos. Es una asignatura pendiente que tiene este país.

¿Cuándo piensa regresar a Zaragoza?

Deseo volver pronto porque allí todo quedó interrumpido. Quiero recuperarlo cuando se pueda y ver a los amigos.

La pandemia no le ha llevado a quedarse parado en casa y resulta que ha regresado a Aragón. ¿Cómo se ha cruzado en la vía con el escritor barbastrense Manuel Vilas, finalista del último premio Planeta?

Se han juntado muchas circunstancias mías con Aragón: lo de mi abuelo en Belchite; el payaso Marcelino, de Jaca; conocer a Mariano García y a Germán Roda. Después de hacer el documental con Germán (el del payaso Marcelino) le dije que me gustaría seguir trabajando juntos porque el factor humano influye mucho y nos entendemos muy bien. Leí ‘Ordesa’ y resulta que Manuel Vilas también es aragonés. Vamos a hacer una carambola para hablar de literatura, de cine y de la vida. Estamos en el momento inicial del proyecto, pero apunta muy bien porque se trata de pasárnoslo bien y aprovechar el tiempo.

En realidad, los dos son mensajeros que se han encontrado en la ruta y unos personajes muy singulares en esta sociedad…

Vilas fue un descubrimiento a través de ‘Ordesa’, que me lo recomendó José Sacristán, y me gustó tanto que busqué otras obras suyas. Peregriné hasta la caseta de la Feria del Libro en Madrid para saludarle, rendirle tributo y comprarle un libro de poesía, que me fascinó. Sigo sus artículos y sus intervenciones en la radio. Tiene muchas cosas que decir y lo hace con una energía que genera empatía. De eso, a hacer un documental con él, solo quedaba dar un paso. 

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