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Sandra Araguás: "Imagino que de estos días surgirá alguna leyenda"

La cuentista e investigadora de tradición oral (Huesca, 1977) ha visto cómo su agenda de sesiones de cuentos se vaciaba, sin embargo, los medios telemáticos le han permitido seguir contando historias. 

Sandra Araguas, en su casa de Huesca.
Sandra Araguas, en su casa de Huesca.
A. Allué

¿Cómo le planta cara al encierro?

Con serenidad. El decreto de estado de alarma me pilló regresando de Galicia, del festival Atlántico que hubo que paralizar a la mitad. Hubo que volver rápido y fue duro porque los narradores que estábamos veíamos cómo en dos días la agenda de marzo, abril e incluso mayo se quedaban vacías. La rutina se va instalando ya y bien, con niños adolescentes que se comportan mucho mejor que lo que podríamos creer. Mañanas de estudiar y tardes de conservatorio, preparando actuaciones en el balcón con el programa de música viral.

Si fuese un cuento, ¿cómo sería? Érase una vez...

Alguien malvado ha venido al reino con sus maléfico poder y tiene a todos aterrorizados en casa. Pero seguro que va a llegar alguien valiente, no tiene por qué ser un príncipe o un rey. La solución siempre sale de los pequeños o de los trabajos en común. Seguro que serán ellos los que pongan a trabajar su imaginación, inteligencia y nos saquen de esta.

Ahí va también la moraleja.

En los cuentos tradicionales el peso de las soluciones siempre lo llevan los más indefensos, como el tercer hijo, la hermana más pequeña... y suele ser siempre gracias a la inteligencia y creo que en este caso va a ser igual.

¿Qué final le gustaría contar?

Si pensamos en las expectativas que tenemos, que encontremos la vacuna y podamos salir a la calle con tranquilidad. Si pienso en el mundo de los cuentos, me encantaría contar un cuento como 'Marieta, Marieta' o algún otro de susto. A los niños les encantan esos cuentos en los que se quita el miedo presente, el susto que termina en risa.

¿Buena época para imaginar?

Es un tiempo un tanto extraño. Es verdad que al principio, cuando nos metíamos en casa, decíamos jo qué bien para leer, para escribir... pero la cabeza no está limpia como un día normal. Tiene una carga de información, de tensión... incluso miedo que no deja que te concentres igual que fuera de este contexto. Intento seguir leyendo y escribiendo para mantener la rutina y poder librarnos un poco de lo que nos rodea y angustia un poco.

¿Con qué está alimentando el hambre de lectura?

He de reconocer que no tengo la cabeza todo lo despejada que quisiera. Estoy leyendo por ejemplo 'Fortunata y Jacinta', por el aniversario de Galdós y tengo que volver párrafos atrás porque a veces la cabeza se me va con noticias, el teléfono que suena y no me permite estar todo lo concentrada que quisiera.

¿Se ha planteado escribir un cuento a raíz del confinamiento?

Estaba escribiendo otras cosas y supongo que influirá el estado en el que me siento.

¿Cómo es su trabajo ahora?

Esta temporada suele haber muchas sesiones como narradora y encuentros como escritora, pero todo se ha paralizado. Recibí la invitación de las Bibliotecas Públicas de Aragón para que la gente entrase en mi casa o yo me colara en las suyas a través cuatro cuentos que grabé para Youtube. Ha sido una iniciativa muy chula y un apoyo para los narradores porque las sesiones canceladas o aplazadas, es dinero que deja de entrar. Nos ayuda que los centros apuesten por este tipo de contratación.

Además de cuentos, también hace investigación en pueblos.

Se había presentado la propuesta para las ayudas de patrimonio inmaterial que hay en la DGA y pensábamos empezar dentro de poco. La Administración ahora tiene que priorizar lo realmente importante y supongo que después se pondrá en marcha y trabajará en esas vías.

¿Las entrevistas son su principal fuente de inspiración?

Me alimento mucho de las historias que me cuentan los mayores, pero también de los momentos que comparto con niños, ver cómo cuentos antiguos pueden contarse en la actualidad y se sienten como presentes. Esa respuesta hace que busque nuevas historias. También de la imaginación que surge cuando narro. Así que, me alimento del presente y también de la tradición oral.

¿Qué contarán los mayores del futuro?

¡Curiosa pregunta! Espero que se sigan contando los cuentos tradicionales y que la tradición oral se mantenga viva. Imagino que de estos días surgirá alguna leyenda o  cuento. Puede ser que dentro de muchos años se cuenten historias igual que ahora las oímos de otras pandemias, como de la gripe española. Estoy pensado en Alquézar o en la zona del Somontano donde se cuentan cuentos tétricos, de muertos que no lo estaban. De una abuela que le querían robar un anillo de oro que tenía y despertó cuando fueron a quitárselo en la tumba. Esto tiene que ver con la época de la gripe española cuando había personas que parecían muertas, pero estaban en un coma sutil. A lo mejor dentro de un tiempo encontramos leyendas vinculadas al coronavirus.

¿Un título para estos días?

De mis libros sería 'Lunes y martes y miércoles, tres', que lo presentamos en febrero. En el cuento, muy típico del Pirineo, hay unas brujas, dos jorobados y una retahíla que se va repitiendo todo el tiempo con los días de la semana, así que igual estaría bien para ahora que estamos encerrados en casa y repitiendo la retahíla "lunes y martes y miércoles, tres... jueves y viernes y sábado, seis" y así poder situarnos en que día de la semana estamos, que a veces nos perdemos...

Entonces, ¡esto ya lo sabía!

(Ríe) Igual tenía algo que ver...

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