Ocio y Cultura
Suscríbete por 1€

ocio y cultura

Enrique Larroy expone su vibración del color y su sentido del juego en el Paraninfo

El pintor zaragozano inaugura la muestra 'Reincidente', constituida por diez series, en las salas de la Universidad de Zaragoza

Enrique Larroy en el Paraninfo.
Enrique Larroy reincide en la pintura y en el color en las salas del Paraninfo.
José Miguel Marco.

Enrique Larroy (Zaragoza, 1954) tiene espíritu juguetón y le gustan las paradojas, los colores brillantes (“al final lo que uno aspira es trasladar al lienzo el color de la pintura en el propio bote”, dijo, en complicidad con Frank Stella), la transgresión y proponer al espectador un mundo dual donde la abstracción se transforma en un mundo figurativo, exuberante y barroco, y a veces también minimalista, lleno de guiños y de referencias, ya sean familiares, simbólicas o fotográficas.

Tras su gran exposición en la Lonja en 2014, inaugura en el Paraninfo, en las salas Antonio Saura y Francisco de Goya, la muestra ‘Larroy reincidente’, que tiene algo de diálogo con su propia memoria, con su evolución y en cierto modo con su obra en marcha: algunos cuadros, más o menos inacabados, como ‘Transbordador’, un homenaje a su padre, se vuelve a presentar aquí; si antes era vertical ahora es horizontal, y está concluido. E incluso retoma piezas de mediados los años 70, lo que sería la prehistoria de un artista, que ha estado becado en la Casa de Velázquez y en la Academia Española de Roma.

Yolanda Polo, vicerrectora de de Cultura y Proyección Social, dijo que en la muestra Larroy exhibe su buen hacer, su sentido del color y su inclinación a la simetría. Recordó que al principio el pintor había intentado hacer una exposición más innovadora, como “un laberinto de espejos”, aunque luego se ha quedado en “una exposición más clásica, soberbia y maravillosa”, marcada por “el color que vibra”, de ahí que los cuadros sean dinámicos.

Enrique Larroy en el Paraninfo.
Detalle del gran políptico 'Insistentemente mareados 07'.
José Miguel Marco.

Enrique Larroy eligió a el tornillo o la tuerca para explicar su clave de artista: le gusta dar vueltas a las cosas una y otra vez, andar y desandar caminos, explorar, dentro de lo que él llama “el azar y el rigor organizado”, y también el camuflaje.

La muestra se compone de diez series o apartados, aunque algunos consten de un solo cuadro. Explicó el término ‘reincidente’, o reincidencia, “como una reiteración de una misma culpa o defecto”; se extendió e hizo una defensa de pintura tradicional, del uso del óleo, y también aludió a algunas constantes de su obra emparentadas con “los sistemas seriales de las pintura óptica o geométrica”. Se confesó muy interesado por artistas de arte cinético como Alejandro Otero, Andrea Pérez, citó a Frank Stella y a Helen Frankenthaler, pero también dijo que “me gustan muchos pintores, y algunos no tienen nada que ver conmigo”.

Reconoció la importancia de la arquitectura y la geometría en su obra, el desarrollo del plano como núcleo de creación, a través de superposiciones, lo que se ve y no se ve, los huecos, el gusto por el habitáculo, etc. Una de las novedades de la muestra es la colección fotográfica ‘Paisaje inacabado. Régimen abierto’ (2019), donde pasa de emplear la fotografía como documento de trabajo a un proyecto sobre la memoria, el paso del tiempo y tal vez el olvido.

Enrique Larroy en el Paraninfo.
La obra 'Transbordador' (2014-2019), dedicada por el artista a su padre.
José Miguel Marco.

Enrique Larroy glosó el uso, desde hace años de los lunares, primero negros y ahora de distintos tonos, y reconoció querencia por colores como “el verde apistachado y un rosa fucsia, más que el rojo”. Dijo que era un enamorado del flamenco y que le gustaba jugar, enredar, que no le gustaba la pintura seria, y que siempre, siempre, hay que buscar la transgresión.

Aceptó que en España parece que cada vez hay menos pintura, aunque observó un regreso a las formas y a la manufactura clásicas, y resaltó la paradoja de que en “Europa, en cambio, hay mucha pintura”.

La exposición está compuesta por las siguientes series: ‘Pantallas de camuflaje’ (2019), que le regaló la empresa Tramon SL y que operan como “radiografías gigantes” en las que ha intervenido a su antojo. ‘Transbordador’ (2014-2019) es el citado cuadro dedicado a su padre. Cuando lo presentó, inacabado, escribió: “El 23 de enero de 2014 Enrique Larroy Lacasa, mi padre, partió de viaje. Se llevó con él este cuadro que quedó inacabado. Le gustaban los azules limpios del Pirineo”. ‘Horizontes basura’ (2019) es una colección de 34 piezas, que es un casi un tratado visual de técnicas, de asuntos y de sugerencias. ‘Imagen simplificada de la realidad’ (2009) es un díptico en óleo y acrílico, que incorpora una de las grandes aportaciones de la muestra: la documentación fotográfica del proceso artístico.

En la otra sala, está ‘Pantalla Mikado’, una pieza única, de pequeño formato, donde el artista se aproxima a Japón y a China, y al uso de los palillos. ‘Chapa y lunares’ está constituida por tres chapas de aluminio y una impresión digital sobre lienzo, es la pieza que más se aproxima a la escultura. Luego viene ya también citada ‘Paisaje inacabado’. ‘Insistentemente mareados, 07’ (2003-2020) es la pieza más ambiciosa de la muestra, una instalación o políptico de 19 piezas que compendian la mirada, el color, el sentido constructivo y lúdico y el arte conceptual del artista; aquí se incorporan tres nuevos fragmentos. El artista recordó que no es reacio a las nuevas técnicas y lenguajes, y dijo que los cuadros son de impresión digital, retocados a mano.

Enrique Larroy en el Paraninfo.
Visión general de una de las salas con la pieza 'Insistentemente mareados 07', al fondo.
José Miguel Marco.

‘Sin título, de momento’ (2019) es una pieza de gran formato, al acrílico y al óleo sobre tela que probablemente sea la pieza más bella y lírica de toda la muestra. La que se llevarían los ladrones más sofisticados.  Y es, también, su homenaje al pintor Henrik Olesen, al que vio en el Museo Reina Sofía. Aficionado a pintar en las paredes, desde los años 80 ya, Enrique Larroy cierra su reincidencia con ‘Transeúnte’, un políptico realizado sobre distintas tiras de colores que, “más que camuflar disimulan y enmarcan la mirada”. 

Para la exposición se ha editado un catálogo, quizá el más exhaustivo del autor en toda su trayectoria, diseñado por Samuel Aznar, con textos del rector, de Alicia Murría, de Pablo Llorca y del propio Enrique Larroy.

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión