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Huesca

ocupación hotelera

El Pirineo registra el mejor inicio de temporada en dos décadas con un 24% más de viajeros

Los hoteles baten récords en diciembre y además las últimas nevadas han reactivado la campaña, por lo que se espera mantener la tendencia en enero y febrero.

Esquiadores en la mañana de Año Nuevo en la estación invernal de Formigal.
Esquiadores en la mañana de Año Nuevo en la estación invernal de Formigal.
Verónica Lacasa

La Encuesta de Ocupación Hotelera de diciembre ha confirmado el gran arranque de la temporada de turismo invernal en el Pirineo, hasta el punto de que se han alcanzado cifras récord de visitantes, pernoctaciones y ocupación. En los últimos 20 años, desde que existen registros en la página web del Instituto Nacional de Estadística (INE), no se daban unos datos tan favorables para un mes de diciembre. Y es que este año, a diferencia del anterior, las nevadas permitieron iniciar la campaña pronto y con las pistas a pleno rendimiento.

El mes pasado, la provincia de Huesca recibió 67.307 viajeros, un 24% más que en diciembre del 2018. Este porcentaje incluso se vio superado en las pernoctaciones (161.620), un 30% por encima de las del ejercicio anterior, ya que los turistas alargaron su estancia. Además, el grado de ocupación por plazas se incrementó un 17%, hasta situarse en el 37%. Aunque se trata de datos relativos a toda la provincia, el turismo de nieve de los valles del Pirineo tiene un peso específico indudable: sus hoteles alojan a 86 de cada cien viajeros.

Los últimos datos facilitados por el INE sobre el turismo en diciembre de 2019 superan los registros de las últimas dos décadas tanto en números absolutos como relativos. El mejor grado de ocupación hasta ahora era el del 2017, con un 35%, dos puntos por debajo del correspondiente al 2019.

El mes pasado había en la provincia 279 alojamientos hoteles abiertos, entre hoteles, hostales y pensiones, con 13.732 plazas (11.444 en el Pirineo) y 1.523 personas ocupadas, un 16% más de trabajadores que en las mismas fechas del 2018.

Como es habitual en la época invernal, la ciudad de Jaca fue el principal punto de atracción y sumó 34.000 pernoctaciones, seguida del municipio de Sallent de Gállego (25.653). A muy corta distancia estuvo Benasque (25.299), que por poco no lo superó. Sí ocupó el primer puesto en días de estancia de los viajeros. Quienes esquiaron en el valle de Benasque se quedaron de media 3,21 jornadas, frente a 2,46 en Sallent y apenas 2 en Jaca. También lideró el ranquin en ocupación, con el 53% frente al 48% de los otros. Con menos hoteles abiertos, 20 (24 Jaca y 25 Sallent), Benasque generó más empleó.

Los empresarios turísticos ven en estas cifras una confirmación de sus buenas impresiones respecto al inicio de la temporada. Los registros de diciembre fueron "muy satisfactorios", afirma Ángel Bandrés, director de la Asociación Turística Valle del Aragón, quien confía en que tengan continuidad. De momento, las nevadas de los últimos días han dejado un manto suficiente para garantizar la campaña de esquí, salvo sorpresas.

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Una temporada sin parones

Las tempranas nevadas, afirma Bandrés, generaron un ambiente favorable al aumento de visitantes, tanto de lunes a viernes como los fines de semana. "El año pasado empezó tarde (casi todas las estaciones abrieron en Navidad) y eso ya generó otro tipo de comportamiento en el esquiador". Esta vez diciembre ha sido excelente, con datos objetivos ya confirmados, y la tendencia se mantiene en enero. La previsión de cara a febrero también deja el terreno abonado para hablar de una gran campaña.

El Pirineo aragonés ofrecerá este fin de semana a los esquiadores casi 300 kilómetros de pistas, con espesores de hasta 180 centímetros. Y es que las estaciones han recibido entre 30 y 50 cm de nieve nueva, y en algún caso, como Cerler, el manto se ha incrementado en 75 cm. También las turolenses han podido abrir al completo.

"De momento las estaciones están a pleno rendimiento y no hay parones, como otros años", dice el responsables de la Asociación Turística Valle del Aragón, destacando además que enero y febrero son los meses de mayor afluencia. Y es que después de las vacaciones de Navidad, a los visitantes habituales de las pistas, se suman los de la campaña escolar de esquí, sobre todo en febrero, por la Semana Blanca.

"Estas nevadas han reactivado el ambiente de esquí", afirma José María Ciria, al frente de los empresarios del valle de Benasque. "Las pistas presentan unas condiciones inmejorables y para febrero los hoteles están muy llenos. Todo augura una gran temporada", asegura.

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