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"Un coleccionista valora su juguete desde pequeño y no piensa en venderlo"

Cristina Aragón preside la asociación Click Aragón que ha inaugurado este fin de semana una exposición de Playmobil en Zaragoza con cientos de figuras y edificios, muchos de ellos ya descatalogados y guardados desde la infancia.

Cristina Aragón rodeada de sus casas victorianas de Playmobil durante el montaje de la Exposición en Etopia.

Cristina Aragón tiene 24 mansiones victorianas. Son en miniatura pero no les falta detalle. Hay macetas en las ventanas y está cuidado desde el suelo hasta las puertas y barandillas. La primera se la regalaron cuando tenía 5 años. Ahora ha cumplido los 36 y ha convertido lo que era un juego en un hobby. "El 90% son mis regalos de Reyes Magos", explica. Porque lleva toda la vida fascinada por el mundo de Playmobil. "Son juguetes muy amables. Todos llevan una sonrisa puesta en la cara. Es la imagen típica cuando piensas en un Playmobil", explica. 

Esta semana se ha pedido vacaciones  para montar con otros compañeros la exposición que la asociación Click Aragón que preside inaugura este viernes en Etopia. Ha dormido poco porque las guarda desmontadas en cajas de plástico y le ha quitado horas al sueño para que estuvieran listas este viernes. Dentro están llenas de vida, con decenas de figuras y piezas diminutas. Entre las que desenvuelve con más cariño está el hospital que dedica a un compañero de la asociación fallecido recientemente y la plaza que ha diseñado para colocar una estatua con su avatar (a través de los que se conocen en la asociación) como homenaje. "Y los leones del Arrabal que le gustaban", explica, sin poder evitar emocionarse.

Piezas descatalogadas

Reconoce que en el mundo del coleccionismo hay personas que creen que pueden ganar dinero vendiendo piezas descatalogadas pero advierte que algunos también "se arruinan". Su idea del coleccionista es la de "una persona que ha valorado su juguete desde pequeño, lo sigue manteniendo y no piensa venderlo".  

"A nuestros hijos haciendo esto con nuestros juguetes desde que éramos pequeños les transmitimos el valor de cuidar las cosas y que sepan valorar lo que cuestan", afirma. Ella aún lo hace pensando en lo que tuvo que trabajar su padre para regalarle las primeras figuras que recibió de pequeña. 

Cristina confiesa que tiene algo de Peter Pan. Jugó con sus pequeñas ciudades en miniatura hasta que cumplió los 15 años y no fue hasta entonces cuando las guardó en el trastero. "De pequeña me encerraba en mi cuarto y me montaba mis películas", recuerda. Pese a ir cumpliendo años, casarse y tener un hijo, su regalo preferido siguieron siendo estos juguetes. Y a esta afición se ha unido su hijo de nueve años. "Le digo que si empieza una colección tiene que acabarla porque luego se descataloga". El pequeño prefiere las de guerreros. Ha sido uno de los niños que han ayudado a montar uno de los dioramas de la exposición, el que recoge un desfile de carnaval con figuras de películas como 'Cazafantasmas' o 'Cómo entrenar a tu dragón'. El fabricante alemán Brandstätter ha optado por las licencias para impulsar su negocio en los últimos años. En 2020 saldrán muñecos y kits basados en las series de dibujos animados 'Heidi' y 'Scooby Doo'.

La asociación la forman un grupo de 30 adultos más sus hijos, que se encontraron en el mundo de los aficionados a estos juguetes y acabaron siendo conocidos como "la tropa maña". Así formaron Click Aragón en 2016. El secreto de que en la era de los videojuegos estos juguetes tradicionales sigan despertando interés a niños y mayores cree que está en "las grandes posibilidades que dan para añadirles complementos y ponerlos en diferentes posiciones". Además de que afirma que no han perdido atractivo las temáticas como el oeste, los vikingos, la época medieval, el espacio, etc. En el caso de los adultos, la "nostalgia" es el principal motor para volver a recordar los ratos de juego de la infancia. 

Recuperar la afición tras ser padre

Jesús Ruesca con dos barcos vikingos de Playmobil durante el montaje de la exposición.
Jesús Ruesca prepara dos barcos vikingos de Playmobil  para la exposición en Etopia.
Toni Galán

Jesús Ruesca conoció a Cristina y su afición en una conversación casual en la fila del supermercado donde esta trabaja. Ella le animó a que fuera a una de las exposiciones y aunque tardó en decidirse lo hizo este año y este viernes se estrena con sus juguetes. "De pequeño jugaba con Playmobil. Menos mal que mi madre no los tiró y los guardó en el pueblo", explica este zaragozano de 46 años sobre su afición, a la que se reenganchó al tener su primera hija. Hace unos diez años volvió a jugar con los indios y vaqueros de su infancia. "Empezamos con cosas que tenía yo. Se las dejaba bajo supervisión", puntualiza. Luego le compró un castillo de princesas. Porque colecciona pero también juega con sus hijos. Tiene también dos mellizos, chico y chica, de nueve años. "Yo soy más del Oeste, medieval y vikingos", explica sobre sus preferencias en cuanto a las colecciones de la marca alemana de juguetes. Y en la "guerra" entre Playmobil o Lego, él es claramante 'playmobilista'. "Son juguetes más resistentes y tienen más posiciones", argumenta para diferenciarlos ante la pregunta de dos curiosos que se acercan durante el montaje a preguntar si es de Lego.

 Sus hijos han  ido ampliando su horizonte Playmobil. Reconoce que juegan con todo, tanto el chico como las dos chicas.  "Les gusta mezclar figuras", explica. "Es un juguete unisex", asegura, aunque el fabricante ha introducido colecciones con cajas rosas, saliendo de su azul característico.

No pierde la cabeza por ampliar su colección, aunque está al tanto de lo que le falta y de las novedades del mercado. "Ya tengo más de lo que la mujer me deja", confiesa. Sus nuevas adquisiciones las guarda para los próximos regalos. "Quiero el Delorean, el coche de 'Regreso al futuro'. Me lo voy a comprar o tengo la ilusión de que me lo traiga Papa Noel o los Reyes".  Esta es otra de las novedades de este año de la marca para competir en el mercado.

Su pieza más deseada es la locomotora del oeste. "Es mi quimera. Nuevas no las hacen".  Pero seguirá ahí como deseo porque lo que ha encontrado de segunda mano cuesta un mínimo de 200 euros "faltando piezas" y a esa cantidad hay que sumarle los vagones, que pueden subir otros 400 euros. Un precio demasiado alto para su bolsillo porque pese a su afición tiene los pies en el suelo. "Tengo tres hijos y una hipoteca", apunta. Para encontrar estas piezas descatalogadas los aficionados acuden los domingos por la mañana a la plaza San Bruno y a la de San Francisco. También buscan en internet y en tiendas especializadas en Zaragoza, que exponen en dichos mercadillos.

Cristina reconoce que organizar exposiciones "engancha". Esta es la primera que hacen en la capital aragonesa, aunque ya han recorrido muchos pueblos con su infancia a cuestas. El trabajo y estrés de estos días asegura que "compensa" cuando vea las caras de ilusión de los niños que asistan y las de los mayores que vuelven a serlo por unas horas.

'Expo Playmobil Ciudad de Zaragoza' abre este viernes de 17.00 a 20.30 en Etopia. El sábado se puede visitar de 9.00 a 20.30 y el domingo de 9.00 a 13.30. La entrada cuesta 2 euros y es gratis para los menores de 4 años. También se celebrarán talleres tecnológicos previa inscripción en la web de Click Aragón.

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