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Ocio y Cultura

Borao, el demonio

El escritor fue inmortalizado en el pórtico de la iglesia de San Miguel con la imagen del diablo.

Imagen del pórtico de la iglesia de San Miguel
Borao, el demonio

Pocas veces a un escritor lo inmortalizan en el pórtico de una iglesia. En Zaragoza tenemos un caso. A Jerónimo Borao, tres veces rector de la Universidad, de la que naturalmente fue catedrático, poeta, político, historiador y autor de un famosísimo diccionario de voces aragonesas, su amigo el escultor Félix Oroz (que fue también el autor de la comparsa de Gigantes y Cabezudos) lo representó en la imagen del diablo que está debajo del Arcángel en el pórtico de la iglesia de San Miguel, en la plaza zaragozana del mismo nombre. La madre del retratado se enfadó con Oroz por haber elegido a un diablo para retratar a su hijo. Pero éste se defendió recordándole a la buena señora que cuando Jerónimo y él iban juntos a los Escolapios (pues fueron compañeros de pupitre), los Padres decían muchas veces: "El diablo es este Jerónimo". Ahí se acabó la protesta. Borao, aragonesista y progresista (participó muy activamente en la revolución de julio de 1854), está muy vivo aún en el imaginario aragonés y su "Historia de la Universidad de Zaragoza" todavía fue reeditada en 1987 con prólogo de Carlos Forcadell. Fue académico de la Real Academia de San Luis, como yo lo soy ahora, y eso me llena de orgullo. Y creo que tengo todos sus libros.

Notas costumbristas / Por José Luis Melero

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