Despliega el menú
Nacional

Sánchez cumple el guion y se limita a hacer un ligero ajuste en el Gobierno

El presidente del Gobierno sitúa a Darias al frente de Sanidad e incorpora a Iceta como ministro de Política Territorial.

Pedro Sánchez, durante su comparecencia en la Moncloa.
Pedro Sánchez, durante su comparecencia en la Moncloa.
Ballesteros/EFE

Ni una sorpresa. Pedro Sánchez se ajustó al guion previsto y limitó la crisis de Gobierno provocada por la salida del ministro de Sanidad, Salvador Illa, para dedicarse a la campaña de las elecciones catalanas, a un retoque mínimo en su gabinete. La ministra de Política Territorial, Carolina Darias, pasará a ocupar las responsabilidades que hasta ahora desempeñaba el, desde hace casi un mes, candidato del PSC a la Presidencia de la Generalitat. El líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, asumirá la cartera que deja la política canaria.

El jefe del Ejecutivo ya había anunciado el pasado 29 de diciembre, en su balance del primer año del Gobierno de coalición, que estaba satisfecho con la actual composición ministerial y no pensaba cambiarla. Todos en su entorno daban por sentado que, en plena pandemia, evitaría revolucionar un equipo que, desde el principio, se mueve en un delicadísimo equilibrio. Pero su margen de discrecionalidad era absoluto. Es ya un clásico que los presidentes aprovechen ocasiones como esta para pulir disfunciones y nadie se atrevía a poner la mano en el fuego.

El pequeño ajuste no tendrá incidencia sobre la relación que mantienen el PSOE y Unidas Podemos ni sobre ninguna política concreta. Sánchez ha buscado, de hecho, una cierta continuidad. Él mismo explicó en una breve comparecencia sin preguntas en la escalinata de la Moncloa que si ha optado por Darias como ministra de Sanidad es porque ha acompañado a Illa en la gestión de la pandemia y, especialmente, en las tarea de coordinación con las comunidades autónomas. "Ha estado -dijo- en primera línea del equipo contra el virus".

Iceta, que el pasado 30 de diciembre dio un paso al lado y renunció a liderar la candidatura a los comicios después de que en la Moncloa le convencieran de que Illa dispararía las opciones de su partido, es un político bregado y con cintura. Esta no era la primera vez que su nombre sonaba para el Ejecutivo de Sánchez, a quien apoyó en las primarias del PSOE contra Susana Díaz y con quien mantiene una buena relación, pero siempre se quedó a las puertas. Ahora, ha sido recompensado por su sacrificio.

Apuesta catalana

La incorporación del primer secretario del PSC al Ministerio de Política Territorial viene a cerrar, en todo caso, la apuesta del jefe del Ejecutivo por el cambio de ciclo en Cataluña. Sánchez ya situó a una socialista catalana, la hoy presidenta de la Congreso, Meritxell Batet, al frente de ese mismo departamento cuando asumió el cargo tras la moción de censura a Mariano Rajoy. Pero ahora el movimiento tiene aún más relevancia y lanza un mensaje de cara a los comicios que se celebrarán el 14 de febrero, salvo sorpresa de último minuto por parte del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. "Iceta -defendió Sánchez- es un hombre de concordia y de diálogo".

El Ejecutivo entiende que, sea por un reordenamiento de prioridades provocado por la pandemia o sea por el estancamiento al que ha conducido la política de bloques, ahora hay hueco en la sociedad catalana para un discurso de reconciliación que en 2017 no logró abrirse paso y dejó al PSC como cuarta fuerza política en el Parlament, con solo 17 escaños de 135, por detrás de Ciudadanos, Junts per Catalunya y Esquerra Republicana. De nada le sirvió entonces a Iceta mostrarse favorable a los indultos de los condenados por el 'procés'.

Sánchez pretende explorar el nuevo escenario, aunque el propio Illa admitiera este martes que en ningún caso le espera un camino de rosas. De momento, su auge en los sondeos le ha convertido en el principal blanco de las críticas no ya para fuerzas como el PP o Vox, sino para los aliados parlamentarios del Ejecutivo y hasta para sus socios de coalición.

En su despedida, fiel a su estilo, Illa evitó responder a los ataques. Pero defendió su actuación. Frente a quienes le acusan de irse en pleno pico de contagios sin haber tomado las medidas necesarias, insistió en que las autonomías tienen en el decreto del estado de alarma de octubre los instrumentos precisos. "La tercera ola va a ser derrotada -argumentó- igual que derrotamos la primera y la segunda".

Etiquetas
Comentarios