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Nacional

España repatría a unos 280 ciudadanos varados en Oceanía por la COVID-19

"Estamos muy contentos. Además es un día histórico porque es la primera vez que vuela Iberia a Australia", ha declarado a Efe el cónsul general de España en la ciudad de Sídney, Juan Manuel Molina,

Avión de la compañía Iberia. Imagen de archivo.
Avión de la compañía Iberia. Imagen de archivo.
Efe

Unos 280 españoles varados en Australia y Nueva Zelanda partieron este jueves de la ciudad australiana de Sídney con rumbo a Madrid en un avión de Iberia fletado por el Gobierno español para repatriar a los afectados por la COVID-19. Al aparato, que hará escala en Bangkok, se subieron unos 260 ciudadanos españoles que estaban en Sídney o se habían desplazado de otras ciudades australianas como las lejanas Perth y Gold Coast.

A ellos se unieron una veintena de sus compatriotas llegados desde Nueva Zelanda gracias a un corredor humanitario por el que pudieron entrar en Australia a pesar de que las fronteras están cerradas desde marzo por la pandemia. "Estamos muy contentos. Además es un día histórico porque es la primera vez que vuela Iberia a Australia", dijo a Efe el cónsul general de España en la ciudad de Sídney, Juan Manuel Molina, responsable de la coordinación de esta repatriación.

El vuelo de Iberia ha servido para trasladar a decenas de tailandeses de Madrid a Bangkok y a unos 40 australianos de la ciudad asiática a Australia, como parte de lo que el cónsul llamó un esfuerzo "humanitario" de cooperación en esta crisis mundial.

El vuelo de Iberia fue aprovechado para repatriar a decenas de tailandeses que estaban en Madrid y a unos 40 australianos que se encontraban en Bangkok, como parte de lo que el cónsul llamó un esfuerzo "humanitario" de cooperación en esta crisis mundial. En un día frío y lluvioso en Sídney, grupos de estudiantes de inglés, mochileros, jóvenes profesionales y familias con niños se despedían de sus amigos o familiares en el aeropuerto.

Nahia Adúriz, una joven de 27 años que vivía desde hacía un año y medio en Melbourne, dijo a Efe que confía en poder salir adelante en España, a pesar de ser uno de los países más fuertemente golpeados por la pandemia. "Creo que los que estamos aquí en Australia no tenemos esa sensación de confinamiento porque aquí se puede hacer deporte, darte una vuelta e ir al supermercado... y creo que no somos conscientes de lo que vamos a encontrar en España", comentó la joven.

La bilbaína Laura San Miguel decidió repatriarse cuando se encontró sin trabajo y sin dinero en el país austral. "Estoy muy triste, la verdad no me quiero ir, pero me tengo que ir", reconoció. La pandemia también sorprendió a Alberto Andújar, un economista valenciano que llegó a Sídney en busca de trabajo y para mejorar su inglés, por lo que su sueño "se ha visto truncado" por el coronavirus. "Confío en que pronto volveré", recalcó este joven a Efe, al explicar que tomó la decisión de regresar porque el Gobierno australiano ha excluido a los estudiantes internacionales y a los titulares de visados temporales de su paquete de subsidios.

Otros tres amigos, Claudia Canals y Víctor Baciana, de Barcelona; junto al malagueño Salvador Lara, también confesaron a Efe que parten con tristeza por la falta de trabajo, ayudas gubernamentales y el cierre de fronteras, aunque han prometido volver para terminar su viaje por Australia, Nueva Zelanda y el Sudeste Asiático. A su llegada a España, los viajeros expresaron que lo primero que quieren hacer es comer "jamón" y poder estar con los suyos.

El cónsul español reconoció que la partida de los españoles de Oceanía está marcado por los sentimientos encontrados, pero consideró que en estos momentos de crisis lo mejor es volver a casa. Las autoridades españolas, con la colaboración de la Unión Europea, ha ayudado a que cerca de 24.000 españoles en todo el mundo hayan podido repatriarse desde que se declaró el estado de emergencia en España a mediados de marzo.

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