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La Ceci regresa al Tubo de la mano de Bodegas Almau

La nueva taberna es un homenaje a la matriarca de la familia y su figura se recuerda en cada rincón del local.

Luisa Almau, Pepe Cerdá, Noé Almau, Miguel Ángel Almau, Patricia Coscolla, Ana Bendicho y Miguel Almau, sentado.
Luisa Almau, Pepe Cerdá, Noé Almau, Miguel Ángel Almau, Patricia Coscolla, Ana Bendicho y Miguel Almau, sentado.
Guillermo Mestre

Cecilia Trujillo, 'la Ceci', regresó este jueves al Tubo para recordar que ella sigue siendo el Almau. Justo en frente de la bodega tiene su nueva casa. Lleva su nombre y este jueves se desvelaron todos sus rincones.

Sus tres hijos, Miguel Ángel, Francho y Noé Almau, ejercieron de anfitriones y recibieron con la mejor sonrisa al ejército de amigos y clientes que se acercó a la inauguración de la taberna que recuerda a la matriarca.

Desde el interior del nuevo local se adivina al fondo, al otro lado de la calle Estébanes, el retrato de Cecilia que pintó Pepe Cerdá poco después de su fallecimiento en 2018. Por supuesto, el pintor no faltó a la cita inaugural y le dedicó a la protagonista unas cariñosas palabras: "Entrañabilidad y sinónimo del Tubo. Eso era la Ceci". "La tradición es lo que nos ata a los humanos al territorio y ella es historia del Tubo -prosiguió-; además, esta taberna es un homenaje de sus hijos a su madre y este orgullo de tu origen es algo que me gusta mucho".

El marido de Cecilia, Miguel Almau, también se acercó a charlar con buenos amigos y clientes "de toda la vida". Como su hermana Luisa, que rememoraba el coraje que tuvo su cuñada "para echarse Bodegas Almau a la espalda con tres niños pequeños cuando mi hermano no pudo trabajar por problemas de salud".

La nómina de asistentes a la inauguración fue creciendo a medida que avanzaba la tarde. El tiempo acompañó, así que el embudo que se hizo en la estrecha calle Estébanes fue notable.

Entre otros, se dejaron ver las escritoras Elena Laseca y Cristina Grande; la concejala Lola Ranera; el abogado Rafael Zorraquino; Ángel Campos, de La Zaragozana; Manuel Zorita, de Bodegas Pirineos, y Vicente Gracia, de la Federación de Comercio de Zaragoza.

Vicente, buen amigo de la familia, describía a la Ceci como "un ser maravilloso y entrañable; era el alma de Almau". Más o menos este es el lema que preside el local. Ana Bendicho y su equipo de Novo Diseño han sido los responsables de trasladar el espíritu de Cecilia al interior. "Ella era andaluza y hemos incorporado un nuevo color, el rojo, para transmitir su alegría", comentaba.

Para los tres hermanos fue un tarde muy especial. Miguel Ángel Almau la vivió intensamente recordando las entrevistas realizadas a 150 personas para que describieran a su madre. "Todas me hablaron de su sonrisa y de su gran corazón, de una mujer valiente y con un trato muy familiar".

El establecimiento no es muy grande, pero en todas las paredes, en las puertas de los baños y hasta en las etiquetas de las botellas de vino está dibujado su rostro. Es la gran protagonista de esta aventura hostelera, que en lo gastronómico nace con la idea de complementar a Bodegas Almau.

La especialidad son las frituras, mirando a Andalucía en algún caso, pero en su barra se pueden degustar otros argumentos culinarios. Durante toda la tarde se probaron unos cuantos. Desde este viernes, con más calma, la Ceci, de la mano de Bodegas Almau, regresa al Tubo para seguir dejando su impronta de buena persona.

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