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Los mejores trucos para congelar el marisco antes de Navidad

Mientras la descongelación debe realizarse en el frigorífico, el proceso de congelado requiere de unas pautas para hacerlo de manera correcta según la familia del marisco.

Langostinos.
Langostinos.
Pixabay

Se acerca la Navidad y ya son muchos los ciudadanos que andan pensando en el menú e investigan nuevas recetas con las que sorprender a familiares y amigos en fechas tan señaladas. A buen seguro, lo que no faltará en las mesas navideñas será el marisco. Desde el típico plato repleto de langostinos hasta las almejas como complemento al pescado de turno. Y es que hay marisco, crustáceos y moluscos, para todos los gustos y bolsillos. ¿La ventaja? El buen producto que por suerte se oferta en España. Pero, ¿cómo podemos congelarlo antes de Navidad para que no se eche a perder y no pierde sabor?

Existen diferentes trucos para mantener este producto estrella de alimentación en perfectas condiciones para tus comidas de Nochebuena y Año Nuevo y las cenas de Navidad y Nochevieja, entre otras. Porque una de las formas de ahorro más comunes entre los consumidores es la anticipación y previsión, haciendo las compras oportunas en las semanas previas a las fechas navideñas. Los precios de los productos, conforme se acerca el sábado 25 de diciembre, van encareciendo cada vez más. 

Congelar el marisco: importante distinguir entre familias

A la hora de congelar el marisco es fundamental distinguir entre cada familia, porque cada tipo de este manjar necesita una hoja de ruta diferente. Para congelar grandes crustáceos, protagonistas de mariscadas y refinados platos navideños, como es el caso de los centollos, bogavantes, nécoras o bueyes de mar, se deben comprar vivos e introducirlos en el congelador previa cocción. 

En primer lugar, se asfixia en agua al animal y se cuece -cada producto maneja un tiempo de cocción distinto- y, una vez cocidos, se envuelve el marisco en un papel film o bolsa especial de congelados para que no entre aire y se mantenga congelado perfectamente. Los grandes crustáceos pueden mantenerse entre tres y cuatro semanas sin perder la calidad que atesora, por lo que los más previsores ya pueden pensar en ir comprando estos magníficos productos para Navidad.

Congelar langostinos, gambas y cigalas antes de Navidad

Por otro lado, el proceso de congelación de los pequeños crustáceos es distinto al anterior. Es el caso de gambas, cigalas, langostinos o carabineros. Este tipo de crustáceos se deben congelar crudos, sin cocer previamente, más aún si el producto va a ser cocinado a la plancha. En cuanto a la cigala, cabe la posibilidad de que la cabeza coja un poco de color negro. No hay que alarmarse. Si va a ser cocida, puede cocerse antes de ser congelada y comerla tal cual una vez descongelada.

Entre los moluscos bivalvos más consumidos en Navidad encontramos los mejillones, las almejas o los berberechos. Los mariscos de concha, en los que encontramos también zamburiñas y navajas, deben congelarse crudos. Antes de congelarlos debemos asegurarnos que están muertos y deben ser bien lavados. Por otro lado, deben ser introducidos en el congelador con papel film, bolsa de congelación o al vacío. Los bivalvos puede llegar a aguantar hasta tres meses en el congelador, pero una vez descongelados, deben ser consumidos de inmediato para evitar afecciones a la salud. Por otro lado, los percebes y las otras no deben ser congeladas.

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