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Abre Utópico y muestra que la pandemia es tiempo de oportunidades

Tras la consolidación del restaurante Atípico, que cumple cinco años, este nuevo proyecto busca hacerse un hueco en el entorno de Universidad.

David Álvarez, en primer plano, junto al encargado de Utópico.
David Álvarez, en primer plano, junto al encargado de Utópico.
ALFONSO IZQUIERDO

El restaurante Atípico se ha convertido en sus cinco años de andadura en un referente gastronómico donde se fusionan las cocinas de Aragón y del mundo. Este era uno de los objetivos de David Álvarez, uno de sus propietarios, cuando puso en marcha el proyecto.

Como a otros muchos hosteleros, la pandemia le dejó tocado y con muchas dudas sobre las posibilidades de reflotar el negocio. “Hubo meses muy duros –comenta David–, de no ver nada claro el futuro y si sería posible mantenernos abiertos”. Su actitud, sin embargo, fue la de: ante la adversidad, hacia adelante con nuevas ideas. Así nació hace un año la línea de 'street food' con un amplio recetario internacional callejero para intentar hacer frente a la crisis.

Las dos primeras clientas que a principio de semana entraron en el restaurante Utópico.
Las dos primeras clientas que a principio de semana entraron en el restaurante Utópico.
ALFONSO IZQUIERDO

En cualquier caso, no ha sido su última respuesta ante la pandemia. La más reciente, la apertura esta misma semana de Utópico (avda. Alcalde Gómez Laguna 1-3. 876 245 557), una especie de segunda marca en la que el concepto de comida confortable de Atípico se transforma en algo “ideal, fantástico y maravilloso, una especie de quimera”, explica David.

Con este proyecto se viene a demostrar que los empresarios hosteleros están hechos de otra pasta. De pensar en tirar la toalla hace poco más de un año, a ver el futuro con energía renovada y nuevas inversiones. “La Covid-19 nos ha dejado un poco tocados”, reconoce David al tiempo que esboza una sonrisa.

La decoración de Utópico es del diseñador Pedro Abuelo.
La decoración de Utópico es del diseñador Pedro Abuelo.
ALFONSO IZQUIERDO

Lo que resulta evidente es que la pandemia está siendo un tiempo de oportunidades. .Utópico se ubica donde durante mucho tiempo estuvo la cafetería Las Menades, en la zona de Universidad Hace unos años que cerró sus puertas y es ahora cuando la negociación para que tomase un nuevo rumbo se ha podido concretar.

David Álvarez tiene claro que el entorno es magnífico: trabajadores y visitantes del Hospital Clínico, la Jefatura de Tráfico, varias facultades de la Universidad de Zaragoza y decenas de viviendas alrededor con familias con un poder adquisitivo medio-alto.

La barra de coctelería es una de las novedades del establecimiento.
La barra de coctelería es una de las novedades del establecimiento.
ALFONSO IZQUIERDO

Utópico ya no es una cafetería como Las Menades. La decoración de Pedro Abuelo le ha dado un aire parisino de los años 50 y 60 del siglo pasado. Pero más allá de la etapa anterior, donde el café y el pincho de tortilla eran los grandes protagonistas, ahora las inquietudes culinarias han crecido.

De alguna forma, Utópico es una réplica de Atípico y muchos clientes habituales de la zona lo van a agradecer. Y es que los platos señeros de este restaurante aparecen en la carta, pero hay muchos detalles singulares. Por ejemplo, la barra de coctelería. En ella se ofrece una carta clásica, pero también creaciones propias como el cóctel de la casa.

Bloody mary de gambón es una de las nuevas recetas de la carta de Utópico.
Bloody mary de gambón es una de las nuevas recetas de la carta de Utópico.
A. Toquero

En el picoteo se incorporan huevos rotos y cigalas en tempura, y en cuanto a los bocadillos y las ensaladas, se mantienen los de Atípico. Los cambios más importantes llegan en el apartado de Utópicos, donde se incluyen los platos principales. Un bloody mary de gambón, pollo crujiente al estilo cajún, wok de pluma ibérica, pulpo a la llama con patata chipotle o el lamb rendang de ternasco con leche de coco y pistacho, son algunas novedades.

Entre los postres, sí o sí, tenía que estar la afamada torrija de la casa madre, pero hay detalles nuevos. El más interesante, la fusión de las tartas Guinness y Red Velvet, y una versión japonesa de la tarta de queso, con una presencia muy esponjosa.

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