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un verano de terraceo

Menú, picoteo y sugerencias en una terraza con vistas a la basílica del Pilar

El lounge Van Gogh del apartahotel Los Girasoles ofrece en su azotea un 'skyline' de Zaragoza difícil de igualar.

Zaragoza cuenta cada vez con más terrazas. Durante el tiempo de pandemia han proliferado por todos los rincones como la mejor alternativa para disfrutar del ocio al aire libre. Algunas invitan a dejarse ver y en el otro extremo, buscan la discreción; otras están más o menos céntricas, y las hay refrescantes junto al río Ebro o en las afueras como alternativa al caluroso asfalto… Pero terrazas con encanto y con un punto diferente, no hay tantas.

La que nos ocupa, que recibe el nombre de lounge Van Gogh, es una de ellas. Se trata de un establecimiento distinto porque, de entrada, no estamos hablando de un restaurante al uso. Este espacio se encuentra en el apartahotel Los Girasoles (avenida de César Augusto, 27. 976 469 200), pero su servicio de restauración está abierto al público aunque no se aloje en él (para el menú de mediodía, el tardeo y el picoteo de las cenas).

También es diferente por la ubicación, en pleno centro de la ciudad pero unos cuantos metros por encima del suelo. En concreto, la terraza está en la octava planta, en la azotea del establecimiento, desde donde las vistas son realmente espectaculares.

Cuando cae la noche, el perfil iluminado de la basílica del Pilar ofrece una postal difícil de igualar en Zaragoza. A esa altura, lo normal es que incluso en los días más calurosos corra un poco la brisa y se respire bastante mejor que a pie de calle.

Además, tras la reforma que se llevó a cabo hace un par de años, se aprovechó completamente la forma de L que tiene y se colocó césped artificial en el suelo. Las mesas que miran a la basílica son las más solicitadas. En las otras, el encanto reside en la puesta de sol y en la suave luz de tarde que dibujan un ambiente muy acogedor. Así que hay para todos los gustos. Eso sí, en esta época del año, sobre todo, resulta obligado reservar y hacerlo con tiempo.

Prácticamente desde mediodía hasta última hora de la noche los clientes de la calle pueden acercarse a esta terraza en altura. El establecimiento hostelero forma parte del grupo Eizasa, al que también pertenece el restaurante Salamero 13. Debido a la reforma de la plaza, está cerrado temporalmente, así que su menú de mediodía (21,90 euros) se sirve en el lounge Van Gogh. De su ejecución se encarga Carlos Ferrando, un cocinero con mucha experiencia.

Si no hay prisa, el lugar invita a alargar la estancia, de forma que sin apenas darte cuenta entras en el tiempo de tardeo. Es otro de los momentos que registra una mayor afluencia de público. A partir de las 20 horas llegan las cenas, sobre todo ahora que ha vuelto a adelantarse el cierre. “Es una pena –comenta el director del apartahotel, José Carlos Usón– porque a las once es cuando mejor se está, así que esperemos que se amplíe pronto el horario”.

Para cenar se ha diseñado una sencilla carta de picoteo que incluye detalles interesantes como lingote de micuit de foie. Huevos rotos, jamón y embutidos ibéricos, ensaladas y varias hamburguesas y cocas completan la propuesta.

Pero esta no es la única posibilidad. Sin duda, el recetario más interesante se encuentra entre las sugerencias que cambian todas las semanas. Las de este tiempo son muy refrescantes: carpaccios de salmón ahumado y de tomate rosa con salmueras del Cantábrico, gazpacho andaluz con su guarnición o burrata sobre tomate rosa y aceite de albahaca. Por encargo también se pueden pedir arroces y asados de lechal, ternasco de Aragón y cochinillo.

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