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Calçots con un menú aragonés en El Candelas

La propuesta de este restaurante zaragozano incluye la teja con las típicas cebollas a la brasa.

Ana Abadías y Luis Marín Pardos, en el restaurante El Candelas, en Zaragoza.
Ana Abadías y Luis Marín Pardos, en el restaurante El Candelas, en Zaragoza.
A. T.

Es tiempo de calçots, una variedad de cebolleta con unos toques dulzones cuyos tallos se comen jóvenes. En Zaragoza, son varios los restaurantes que proponen menús o jornadas en torno a este producto. Uno de ellos es El Candelas, en el barrio de Las Fuentes      -calle del Maestro Mingote, 3; teléfono 976 42 30 25-, que cuenta como punto a favor disponer de brasa para la preparación de esta y otras propuestas que alcanzan sus más altas prestaciones con este sistema de cocción.

Ana Abadías, propietaria del establecimiento, ha presentado el menú de los calçots 2020, que se inicia con la típica teja con estas cebollas a la brasa, acompañada con su correspondiente generosa ración de salsa romesco, para embadurnar bien los calçots antes de llevarlos a la boca, con la mano, como está mandado. Para facilitar la operación, a cada comensal se le facilitan unos guantes y un babero de un solo uso, para que no haya que preocuparse por nada que no sea degustar el ágape.

Tras la teja, llega a la mesa un delicioso plato de garbanzos con callos, que entonan el cuerpo en estos días de invierno, para continuar con una abundante parrillada aragonesa, que incluye varias carnes, también cocinadas a la brasa, con patatas fritas y pimientos asados. Hay longaniza, panceta, costillas de ternasco y costillas de cerdo y una ración de caracoles a la llauna con alioli, que se sirven aparte para que quienes no gustan de estos gasterópodos no tengan problema en disfrutar del resto de la parrillada.

Teja de calçots con su correspondiente salsa romesco.
Teja de calçots con su correspondiente salsa romesco.
A. T.

Para culminar el menú, se puede elegir entre un postre ligero, consistente en un sorbete de limón al vodka, o uno más contundente y goloso: crep de nutela con helado de café. El menú cuesta 31 euros por persona y se riega con un vino de altos vuelos: Wings Golondrina, de Bodegas Ignacio Marín (D. O. Cariñena), un reserva que se elabora con vinos de garnacha y cariñena de diferentes añadas. Luis Marín Pardos, responsable de exportación de la bodega, asistió a la presentación del menú y explicó las características del vino.

Wings Golondrina combina vinos de garnacha de dos añadas con vino de uva cariñena de otra.
Wings Golondrina combina vinos de garnacha de dos añadas con vino de uva cariñena de otra.
Heraldo.es

Es un tinto en el que predomina la fruta y que se muestra juvenil y elegante, a pesar de haber permanecido algunos meses en barricas de roble y un buen tiempo en botella. Así, predominan las referencias aromáticas y gustativas frutales, acompañadas de toques florales y otros de serie balsámica y de especias.

Este vino tan especial forma parte de la serie Wine Wings, que esta bodega de Cariñena lanzó hace tres años, formada por cinco referencias muy originales y con conceptos rompedores. Plantean un símil entre los vuelos de los animales que representan y el paso de estos vinos por la boca. Llevan etiquetas llamativas y coloristas, con un dibujo del animal volador que da nombre al vino (mantarraya, flamenco, mariposa, golondrina y águila) sobre una fotografía original. En este caso, las golondrinas dibujan su vuelo sobre una foto de Encinacorba, de donde procede la familia Marín.

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