Gastronomía

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RECETAS

Torrijas para principiantes: errores que hay que evitar para poder disfrutarlas

No solo es la receta por antonomasia de la Semana Santa, también es uno de los postres populares favoritos de la mayoría de los españoles.

Las torrijas son uno de los dulces típicos de este periodo del año.

El componente gastronómico de la Semana Santa de Aragón no solo es innegable, también es digno de ovación, pues durante esta época podemos disfrutar de numerosas elaboraciones que hacen las delicias de cualquiera que tenga predilección por los sabores tradicionales. Potajes de vigilia, crespillos, leche frita o monas de Pascua son solo algunas de las recetas más usuales llegado el tiempo de Cuaresma, pero hay un postre concreto que se cuelga todas las medallas durante estas fechas, pues son muy pocos los que se resisten a su sabor delicado, su capa dorada y crujiente y su interior esponjoso. Efectivamente, no podríamos hablar de otra cosa que no fuesen las torrijas: un dulce que, además, tiene una larga trayectoria en Zaragoza

Si bien es cierto que pocas cosas hay más satisfactorias que disfrutar de este postre tradicional en algunos de los mejores obradores de la capital aragonesa, prepararlo en casa, al menos, una vez en la vida es de obligado cumplimiento. Sin embargo, y aunque su receta no tiene mucha complicación (sumergir el pan en leche, freír, espolvorear con azúcar y degustar), cuando la hacemos por primera vez es muy fácil cometer algunos errores que acabarán con las esperanzas de cualquiera de sacar un resultado decente o comestible. Pero, ¿qué es lo que no tengo que hacer para conseguir unas torrijas de diez?

Errores que hay que evitar cuando hacemos torrijas

Panes
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Elegir el pan incorrecto

La calidad de las materias primas siempre es esencial cuando nos encontramos en la cocina, y saber elegir la variedad con la que explotar las bondades de cualquier plato, también. Por eso, cuando hacemos torrijas conviene elegir un buen pan, de masa blanda tipo brioche o candeal (mucha miga y poca corteza), para asegurarse de que, no solo es delicioso, sino que también se empapa de todos los ingredientes y que dura en perfecto estado tanto días como tardamos (si conseguimos resistirnos) en acabar con todas las torrijas.

Leche
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Escasos con el baño de leche

Uno de los errores más comunes que cometemos cuando preparamos torrijas es creer que su receta se completa en cuestión de minutos. Pero no; si algo tiene este postre popular es que requiere tiempo y mimo en cada uno de sus pasos. Así, el momento de sumergir las rodajas de pan (de mínimo tres centímetros de grosor, si no queremos destrozar las rebanadas) en la leche infusionada con canela en rama, peladuras de naranja y limón, azúcar y un chorrito de cognac lleva más de unos minutos. Hay que dejar el pan en la mezcla unas tres horas mínimo para que absorban bien los aromas y sabores de la leche y para que, una vez cocinadas, tengan una textura suave y melosa.

3

¿Fritas o a la plancha?

Una vez las torrijas están bien empapadas, toca sacarlas con mucho cuidado de la bandeja donde las hemos dejado sumergidas en la leche y colocarlas sobre papel de cocina mientras esperan su turno en la sartén. Este es otro de los pasos donde más equivocaciones se cometen, pues, ¿hay que freírlas en mucho o en poco aceite? Las torrijas no entienden de dietas, así que la clave está en hacerlas en abundante aceite de oliva y bien caliente, para conseguir un exterior compacto y dorado y un interior blanco, blando y nada graso. Bastan dos minutos por cada lado para conseguir la fritura perfecta, ya que, en caso de estar más rato, parecerán picatostes (tamaño familiar) de pan frito en lugar de torrijas.

Chocolate untar
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Innovar no es buena idea

Esta receta tiene siglos de historia y, en todo este tiempo, no ha variado prácticamente nada; así que lo mejor es hacer caso a nuestros antepasados y no jugárnosla añadiéndole nuevos ingredientes, como, por ejemplo chocolate. Lo más seguro es que alteremos la infusión de leche e impidamos que el pan pueda absorber bien los sabores, quedando seco, poco sabroso y, probablemente, duro.

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