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Equipos de desinfección aragoneses para ejércitos que luchan contra la covid de España a Egipto

La empresa zaragozana Hispano Vema fabrica sistemas diseñados para la descontaminación en caso de un ataque radiológico, químico o biológico, que ahora se utilizan contra el coronavirus.

Sistemas de descontaminación de Hispano Vema.
Sistemas de descontaminación de Hispano Vema en Ucrania.
Hispano Vema

La desinfección ha sido una de las tareas más necesarias durante la pandemia de covid desde que estallara a principios de año. Muchos países han echado mano del Ejército para labores como la descontaminación de residencias, hospitales, colegios y demás edificios por registrarse casos positivos o como medida de prevención. La empresa zaragozana Hispano Vema es uno de los fabricantes de los equipos y vehículos preparados para hacer esta labor, que estos años se han vendido para enfrentarse a posibles ataques radiológicos, químicos o biológicos, pero que este  han visto cómo se utilizaban contra el nuevo virus, que entraría dentro de la última categoría. 

"Nosotros no hemos parado", reconoce Rafael Arruga, director de Desarrollo de Negocio de la compañía, que ha sido una de las esenciales desde marzo. La empresa, especializada en el diseño, fabricación e integración de equipos de descontaminación, ha contratado incluso más trabajadores desde el inicio de la crisis sanitaria. "Hemos tenido que incrementar la plantilla prácticamente un 50%, hasta 25 personas". 

Hasta ahora, las amenazas de este tipo ante las que trataban de prepararse los Gobiernos se centraban en ataques terroristas nucleares o químicos, entre posibles casos. Entre sus equipos hay sistemas ligeros de descontaminación, unos de los más utilizados, formados por una "mochila" con pulverizadores, que utilizan los militares de forma individual. Además, cuentan con sistemas de despliegue rápido para primeros intervinientes y equipos de emergencia que van instalados sobre un remolque que permiten la descontaminación de personas, vehículos, materiales, terrenos y equipos electrónicos.  

De la Operación Balmis a El Cairo

Los equipos que sirven ahora para labores de desinfección se adquirieron en los últimos años como equipos de descontaminación. La venta de estas soluciones se hace mediante concursos que tienen plazos largos. Algunos de ellos se han utilizado en la llamada Operación Balmis que ha movilizado el Ejército en España. "Ha habido varios países como España que han utilizado sistemas nuestros que estaban ya en su dotación", apunta. En la lista se incluyen también otros como Ucrania y Egipto. En este último, "el departamento de Defensa Química sacó uno de nuestros equipos más grandes que es un camión", cuenta, para desinfectar grandes áreas como las calles y edificios públicos de su capital, El Cairo. Se trata de una estación de descontaminación móvil que se adquirió para un posible ataque con agentes químicos, biológicos o radiológicos.

Sin embargo, los efectos directos de la pandemia se han notado en el aumento de los pedidos y la agilización de plazos de algunos concursos. "Un proceso normal son uno o dos años y este año tenemos algunos que se iniciaron en abril, ya tenemos el pedido y estamos entregándolos", pone como ejemplo. A raíz de la pandemia, proyectos que antes esperaban en los despachos y no eran una prioridad han acelerado sus plazos. Estaban abiertos pero no conseguían financiación o no se daba luz verde porque había otras prioridades.

 Entre los pedidos destacan los recibidos de países como Bélgica, Estonia, Kuwait, Indonesia, Vietnam, Tailandia o Corea del Sur.

Estación de descontaminación en Egipto.
Estación de descontaminación en Egipto.
Hispano Vema

Con todo ello, la previsión de facturación de este año supone más que duplicar la del ejercicio pasado y llegar a los 11 millones de euros.

La compañía suministra desde el equipo hasta los productos para llevar a cabo la descontaminación, aunque en el caso del coronavirus bastan soluciones de desinfección basadas en lejía. Desde la empresa se ofrece la posibilidad de dar formación sobre la utilización de los equipos más grandes, que no ha sido posible de forma presencial por la pandemia. "En los equipos que van sobre contenedor o remolque hacemos un traje a medida del cliente porque la geografía, el clima, la sociedad es distinta", señala. Esta vez no ha sido posible desplazarse para formar a los clientes en muchos países. "En algunos casos lo hemos tenido que sustituir por reuniones 'online'", reconoce, pero en otros no han podido usar las videollamadas porque los gobiernos no permitían el uso de esta tecnología por cuestiones de seguridad.

Arruga considera que la pandemia ha cambiado la "valoración de los riesgos" de los países tras producirse uno tan inesperado y están aprendiendo de ella. "Las lecciones que nos ha dado se están aplicando a incidentes que pudieran pasar".

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