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Sin ayudas, va a cerrar un 30% de la hostelería por la pandemia de covid

Expertos de Hostelería de España, Horeca y la Asociación de Cafés y Bares de Zaragoza y provincia piden al Gobierno que deje de demonizar al sector y haga llegar ayudas para que una tercera parte de las empresas no desaparezca

En la nueva fase dos el aforo de las terrazas está limitado al 75% y el del interior de los bares, al 50%. No se pueden utilizar las barras.
En la nueva fase dos el aforo de las terrazas está limitado al 75% y el del interior de los bares, al 50%. No se pueden utilizar las barras.
José Miguel Marco

Aguantando como pueden sin apenas ingresos. Así está gran parte del sector hotelero y del turismo en España desde que se declaró la pandemia de covid. En la conmemoración del Día de la hostelería 2020, este pasado martes, el sector instó al Gobierno a activar un plan de reconversión o salvación. "Que lleguen ya las ayudas que tengan que llegar porque si no de los 300.000 establecimientos hoteleros que hay en España, 100.000 van a cerrar". Es la advertencia que lanzó el aragonés José Luis Yzuel, presidente de Hostelería de España, en la rueda de prensa virtual organizada por Makro para presentar un estudio que indica que el "70% de los españoles considera que la hostelería es poco o nada responsable de los rebrotes" y que reunió en su presentación a Marta Blanco, presidenta de CEOE Internacional y del Consejo de Turismo de la patronal; Pepa Muñoz, chef y presidenta de Facyre (Federación de cocineros y reposteros de España) y Peter Gries, director general de Makro.

"¡Ya basta de que nos culpabilicen y sea la hostelería la cabeza de turco en esta pandemia!", manifestó Yzuel, harto de que se demonice al sector "gratuitamente cuando no está siendo el foco de los contagios". Cada día, lamentó, el Gobierno –el central y los autonómicos– empeoran las condiciones para poder trabajar, rompen la confianza del ciudadano y "nos están arruinando". "La situación es dramática. Uno de cada tres establecimientos en España o no ha levantado la persiana o la va a bajar definitivamente", dijo. Y criticó que no paren de limitar aforos y poner restricciones cuando por el teletrabajo han perdido a muchos de sus clientes que desayunaban y comían fuera de casa y ya no lo hacen.

"De ayudas, cero"

Mientras tanto, añadió, "de ayudas, cero". Pese a ser el turismo en España un sector de referencia en toda Europa la gestión política de la pandemia está siendo un desastre, opinó. "Nos están ninguneando. En todos los países ha habido ayudas directas menos en España". Así, la facturación en hostelería, avisó, "caerá este año entre el 50% y el 55%". "Después del verano todo ha ido a peor. Han de entender que tener un negocio abierto con un 30% de ventas resulta inviable. Pero en lugar de dar apoyo", manifestó Yzuel, "solo acrecientan el miedo". Aunque, reconoció, "el sector es uno de los más resilientes y tiene mucha capacidad de aguante, los próximos meses pintan muy mal". Por eso, insistió en la necesidad de activar un plan de rescate o "las ayudas no van a llegar a tiempo para decenas de miles de empresas".

Marta Blanco, de CEOE, subrayó que "hay muchos empleos en juego en un sector que supone el 6,2% del PIB y que hay que preservar". Es de los pocos que "tiene presencia en todo el territorio español y hay que favorecer su recuperación máxime cuando han adoptado con creces las medidas de seguridad que se les han exigido". "Se han dotado de sistemas digitales de control de aforo. Han sabido digitalizarse y adaptarse a la nueva normalidad", destacó por su parte Peter Gries, de Makro, que pidió hacer todo lo posible para que este tejido empresarial no se pierda. "Somos campeones en adaptación", indicó Pepa Muñoz. El sector ha puesto todo de su parte, pero necesita apoyo, incidió, y los fondos europeos tienen que contribuir.

"En abril habrá que empezar a devolver los créditos ICO y como sigamos así con tantas restricciones, es impensable que los empresarios de la hostelería los puedan pagar", señaló Yzuel haciendo referencia a negocios totalmente "arrasados" como los dedicados a banquetes de bodas, congresos, ferias, salas de conciertos, etc. "Todos los sectores están my tocados", admitió, pero a la hostelería y al turismo no pueden dejarlos de lado, recalcó Yzuel. "Hemos sido el buque insignia de España y debe seguir siéndolo aunque haya que reinventarse", dijo.

"Que en fechas tan señaladas, como del 10 al 18 de octubre, la ocupación haya estado entre el 20% y 25% demuestra el momento tan delicado que atraviesa el sector"

"La situación es muy preocupante. Solo un 60% de la planta hotelera de Zaragoza abrió para el Pilar. Si cuatro de cada diez habitaciones en los hoteles están cerradas, con estos números no se alcanza una rentabilidad mínima", denunció Marcos Martínez, vicepresidente de Horeca Hoteles de Zaragoza. Que en fechas tan señaladas, como del 10 al 18 de octubre, la ocupación haya estado entre el 20% y 25% demuestra, a su juicio, el momento tan delicado que atraviesa el sector.

"Estamos haciendo una apuesta por mantener abiertos los establecimientos, pero vamos a registrar una caída en la demanda de entre el 60% y el 80%" a consecuencia de estas ‘no fiestas’. En los restaurantes, apuntó Martínez, para los que el Pilar suele suponer un 10% de la facturación anual en Zaragoza, «la caída este año ha sido muy importante al no haber apenas movilidad ni turismo, mantenerse ciertas restricciones y prácticamente darse solo un consumo de público local o regional».

Para el vicepresidente de Horeca Hoteles de Zaragoza urgen ayudas para dar músculo a las empresas: "Este 2020 íbamos a tener números positivos, pero con la pandemia todo ha desaparecido y estamos bajo mínimos". De momento, "tenemos los ERTE para sujetar el empleo". Lo que demanda es más comunicación entre el sector y la Administración, a sabiendas de que "los únicos que nos pueden salvar son los clientes y los trabajadores".

El Pilar ha sido una "semana nefasta para la hostelería", corroboró Luis Femía, gerente de la Asociación de Cafés y Bares de Zaragoza y provincia. Aunque el TSJA dio la razón al sector, "la anulación en el uso de las barras, fundamental para muchos pequeños negocios, hizo que muchos optaran por no abrir". Con lo sucedido, aseguró "este año hay que darlo casi por perdido: se perdió la Semana Santa, gran parte del verano, el Pilar con las ‘no fiestas’ y parece que para Navidad tampoco se va a arreglar. Entre el 30% y 35% de los negocios no van a aguantar ni hasta final de año", anticipó. "Solo pedimos que las medidas que tomen sean proporcionadas y permitan una rentabilidad mínima. Zaragoza ha resultado muy damnificada y estimamos una caída en la facturación de entre el 55% y el 60% este año".

Bar Los Amantes: "Llevamos 32 años en esto. Esperamos poder aguantar"
Raúl Pérez con su mujer María Pilar Gómez en el bar Los Amantes que regentan en Zaragoza.
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Trabajando aunque entre un 40% y un 50% menos que antes. Así está afrontando Raúl Pérez la pandemia: "Tirando de ahorros y ganando poco. Antes el bar era un negocio y ahora es un trabajo mal remunerado. Pero vivimos de él, mi mujer, Mª Pilar Gómez, mi hijo, y un empleado que tengo desde hace 18 años", explica este profesional que no entiende que "nos estén echando la culpa de los contagios a la hostelería cuando no es así y hemos tomado todas las medidas higiénico sanitarias". Asegura haber vivido desde detrás de la barra todas las crisis, como la de 1992 o la del 2008, pero ninguna como esta. "De alquiler pagamos 1.500 euros y aunque nos han ayudado un poco, la factura de la luz se nos ha cuadriplicado en los últimos años. Hemos pasado de pagar 150 euros a 600”, comenta. "Haz las cuentas: con 49 metros cuadrados de local, incluida barra cocina y baño, lo que tenemos que ingresar para cubrir eso y unos mínimos salarios", añade. Profesional de la hostelería desde siempre, augura que el sector va a sufrir una reconversión como la del hierro y acero en los años ochenta en España. "Muchos empleos se van a perder y como mínimo una tercera parte de los establecimientos que conocemos", augura.
En su caso, está pensando en buscar un bar un poco más grande para poder dar más servicio. "Hemos solicitado al Ayuntamiento que nos permita poner unas mesas en el exterior en la zona de carga y descarga, pero estamos a la espera". Más de 3.000 euros, comenta, les ha costado tener el bar abierto en agosto. "Sin barra, con poca gente, en fase 2 y el miedo que hay, la clientela se resiente". Pese a todo, Pérez espera poder aguantar: "Llevamos 32 años. Soy partidario de a quien incumpla lo sancionen, pero no que nos culpabilicen a todos".

Bar Pub Moliner, 7: "No sé si llegaremos abiertos a final de año. Mi bar es muy de barra"
Marta Canelo en el Pub Moliner, 7 que ha reabierto con licencia provisional de cafetería en Zaragoza.
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Comenzó llevando la programación musical de la sala de conciertos King Kong, pero cuando esta cerró, Marta Canelo, junto con su marido Santiago Castillo, decidieron quedarse con el local y darle la vuelta para convertir la parte de fuera en un pub o bar de copas que ofreciera música y teatro los fines de semana. "Hasta principios de 2020 nos iba muy bien, pero llegó la pandemia y nos encontramos atados de pies y manos", confiesa. "Estuvimos cerrados meses. Reabrimos en junio. Esas tres primeras semanas fueron bien, pero después Zaragoza retrocedió a fase 2, volvió el miedo y hubo que cerrar en agosto y mandar al ERTE al empleado que tenemos. Volvimos a reabrir el 6 de octubre, de nuevo, con restricciones", explica. Ahora trabajan con una licencia flexible para ser cafetería. Mientras el ocio nocturno siga cerrado, es la única vía. Aún así, reconoce, "no se si llegaremos a final de año. Mi bar es muy de barra y ha habido que tenerla cerrada". Tampoco pueden ofrecer música. "Es lo que quería, un bar musical, cuando me decidí hace dos años a montar mi negocio". La situación es difícil, afirma esta autónoma: "Lo peor es la incertidumbre del qué va a pasar mañana". De haber sabido esto, admite, "no habríamos alquilado una sala de conciertos".
Cumplen con las medidas, incluido un aparato que toma la temperatura al entrar y tienen mesas separadas y puertas abiertas, pero no sabe el tiempo que va a ser capaz de resistir. "El gasto medio cada mes es de 1.500 a 2.000 euros y necesito público para subsistir". Marta no entiende que a la hostelería se la considere "la bestia negra" y piensa seguir protestando los jueves ante el Pignatelli para que "rescaten el sector, nos escuchen y den alguna ayuda para asumir al menos las pérdidas de estos meses".

Bar restaurante La Torre Plaza: "Hemos decidido cerrarlo porque no se podía mantener"
Ricardo Arroyo, gerente del restaurante La Torre Plaza de Zaragoza que cierra.
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El grupo la Torre (propiedad de Luis Beltrán) cerró esta pasada semana el restaurante que tenía abierto desde 2018 en frente de la plaza de Toros de Zaragoza con capacidad para 176 comensales y una amplia terraza. "Nos ha costado tomar la decisión. Ha sido un trago amargo, pero al final lo hemos hecho para salvaguardar la infraestructura del grupo que tiene varios restaurantes en polígonos industriales de Zaragoza", explicó su gerente, Ricardo Arroyo. "La intención es reubicar a los 14 empleados, aunque solo 8 estaban trabajando y el resto en ERTE. Tenemos desde hace nueve años en Malpica un restaurante que antes de la pandemia daba de 500 o 600 comidas diarias. Luego ampliamos con otra cafetería. Y contamos también con un restaurante en el polígono de Villanueva de Gállego y el de la Torre Pirineos en la carretera de Huesca que ahora vamos a reabrir". Según Arroyo, "los gastos del restaurante del centro de Zaragoza se nos comían y no lo podíamos mantener". Además, dice, con el teletrabajo muchos clientes de Telefónica y de la DGA habían dejado de acudir. Así, han preferido mantener los negocios de los polígonos para que 30 familias puedan subsistir".
La hostelería está muy dañada, afirma. "Somos seguros, pero no paran de aplicar medidas restrictivas al sector. No a los tranvías o trenes que van llenos. Esperemos que recapaciten y haya un plan de rescate para el sector", concluye.

Hotel Diagonal Plaza: "La hostelería es segura.
Los mensajes alarmistas la perjudican mucho"
Hotel Diagonal Plaza en Zaragoza.
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Aunque el verano ha sido complicado, vuelven a tener ocupación en el Hotel Diagonal de Plaza. "Del 60% de lunes a jueves y apenas del 20% en fin de semana", reconoce Alicia González, representante del departamento comercial. Estar ubicados en uno de los mayores polígonos de Zaragoza les ha ayudado al menos entre semana a tener ocupadas más de la mitad de las 174 habitaciones que tienen. Además, ha permitido que 22 empleados de un equipo de 30 esté fuera del ERTE (expediente de regulación temporal de empleo) en estos momentos. "El verano ha sido complicado. No ha habido turismo ni gente de paso, pero no hemos cerrado. Desde que acabó el estado de alarma, vamos trabajando, más entre semana y poco en festivos y sobrellevando la situación", dice.
Al sector, reconoce González, le hacen falta ayudas para paliar las pérdidas. "No tenemos ingresos suficientes para sacar a todos los trabajadores de los ERTE", pero también precisan que haya menos mensajes alarmistas por parte de los medios de comunicación. Ante las ‘no fiestas’ del Pilar, comenta, solo algunos medios precisaron que pasar a la fase 2 era por prevención; la mayoría lo obviaron y eso se tradujo en muchas anulaciones de reservas. En este sentido, esta profesional pide "que se cuide la información que se da" y se frene "el acoso a un sector al que la Administración no hace más que ponerle restricciones aunque cumpla con todas las medidas de seguridad, más de la que se le pide, y que nos está costando mucho dinero". Si llegara más apoyo y los Gobiernos quitaran el foco de la hostelería, asevera, se podría reactivar. Si no muchos hoteles y restaurantes van a tener que cerrar porque la situación resulta ya insostenible".

Hotel Gran Vía de Zaragoza: "No hemos cerrado nunca desde 1960, pero vienen meses complicados"
Jorge Bergua, hotel Gran Vía de Zaragoza.
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Al ser uno de los hoteles esenciales durante el estado de alarma, el Hotel Gran Vía no ha cerrado ningún día durante la pandemia ni ha tenido que aplicar ningún ERTE a sus 14 trabajadores. "Vamos a ver qué pasa. Todo puede llegar porque los meses que vienen van a ser muy complicados. El verano ya ha sido muy malo y el Pilar con las no fiestas también", afirma Jorge Bergua, director de este hotel zaragozano que no ha cerrado nunca sus puertas desde 1960. Con 50 habitaciones, explica, su caso es atípico. Van resistiendo porque "tienen gente de empresas desde hace años y familias zaragozanas que se marcharon hace años pero que vuelven por el Pilar a ver a familiares y amigos". Para este directivo es especialmente preocupante que un tercio de los hoteles de Zaragoza ni siquiera haya conseguido levantar la persiana durante estos meses. "Si esto sigue así, sin repuntar, en enero habrá muchos compañeros que ya no estarán". El sector se había acostumbrado a que la "plaza del Pilar llena mantenía la hostelería de esta ciudad y eso se ha acabado" y no solo son los establecimientos hoteleros sino los bares de tapas, las tiendas de souvenirs, los restaurantes. "Pensábamos que los turistas eran parte del mobiliario urbano y ahora ya no están. Los establecimientos que trabajaban para el turismo internacional lo están pasando muy mal", advierte.

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