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Así queda la plantilla del Real Zaragoza después del mercado invernal de fichajes

El club aragonés ha incorporado a Jaume Grau, Eugeni Valderrama y Sabin Merino, ha inscrito a Dani Lasure y ha dado la baja a Eguaras, Clemente,Javi Ros, James Igbekeme, Adrián González y César Yanis. 

Miguel Torrecilla, versión invierno, con abrigo en la explanada de La Romareda.
Miguel Torrecilla, versión invierno, con abrigo en la explanada de La Romareda.
Toni Galán

El Real Zaragoza culminó con el fichaje de Sabin Merino y la devolución de César Yanis un mercado de enero en el que Juan Ignacio Martínez y Miguel Torrecilla han buscado recomponer los equilibrios internos del vestuario con el desalojo de la vieja guardia y potenciar la capacidad de gol de la plantilla con una revolución más focalizada en las salidas que en las contrataciones.

El mes de enero se ha saldado así con las bajas de seis futbolistas y las contrataciones de tres, más la inscripción de Dani Lasure. Han dejado el club Enrique Clemente, cedido con opción de compra a la Real Sociedad B; Íñigo Eguaras, traspasado al Almería a coste cero; Adrián González, desvinculado con la carta de libertad para firmar en el Fuenlabrada; James Igbekeme, cedido al Columbus Crew; Javi Ros, cedido al Amorebieta; y César Yanis, devuelto al CD Este, su club de origen panameño. Y, además de Lasure, se han incorporado Jaume Grau (Osasuna), Eugeni Valderrama (Arouca) y Sabin Merino (Leganés). Todos ellos en propiedad, procedentes del mercado nacional y con experiencia y conocimiento de la categoría, cuestiones en las que Miguel Torrecilla ha incidido en sus movimientos durante un mes de enero en el que el Zaragoza se ha desenvuelto en el marco general que el director deportivo estableció sin tapujos en diciembre: “El mercado debe venir a nosotros más que nosotros ir a él”.

El Zaragoza ha funcionado, de este modo, más como actor pasivo que activo. Primero, por la obligación, ante sus estrecheces económicas y límites salariales, antes de nada, de abrir espacio en la masa de sueldos del primer equipo. Una premisa desde la que crear una bolsa de dinero con la que articular el resto de operaciones. Y segundo, porque Miguel Torrecilla ha desarrollado una estrategia de captación y negociación basada en las oportunidades del mercado, el análisis de ofrecimientos de clubes o agentes y la espera de que los objetivos principales no contaran con ofertas superiores.

En resumen, el Zaragoza ha sacado cantidad (liberando varios contratos del rango intermedio en el centro del campo) para apostar por la calidad (un buen contrato, y de larga duración: tres años y medio) de un refuerzo principal, de un atacante del cartel de Sabin Merino dentro de la categoría. Un "todo a Sabin". Una redistribución de las prioridades salariales enfocada a mejorar la gran debilidad del equipo: el gol y su capacidad ofensiva. 

En total, el Zaragoza se queda con 20 fichas del primer equipo más las tres licencias amateur: Borja Sainz, Francho Serrano e Iván Azón, estos dos últimos, dos jugadores canteranos que seguirán sin dorsal del primer equipo después de que el pasado verano se les anunciara que los tendrían, el 14 y el 9. Ahora, el 9 presumiblemente será para Sabin Merino. Quedarán libres el 10, el 12, el 14, el 19 y el 25.

Así queda el Zaragoza línea por línea:

La portería

La portería permanece inalterada y vertebrada por su jerarquía de las últimas temporadas: Cristian Álvarez como actor principal, con Ratón de secundario, más el papel complementario de los porteros del filial: Acín, Miguel Ángel y Calavia.

La defensa

En la defensa, el Zaragoza ha prescindido de Enrique Clemente y ha inscrito a Dani Lasure tras superar el cáncer testicular que le ha tenido de baja hasta enero. De este modo, la plantilla pierde la polivalencia de Clemente, cuarto central en el orden de preferencias de Jim, y gana un tercer lateral izquierdo junto a Pep Chavarría y Nieto. Es decir, el grupo queda con el mismo número de centrales que de laterales zurdos. El flanco derecho seguirá siendo para Fran Gámez ante la ausencia indefinida de Vigaray debido a un grave problema de rodilla. Quedan como alternativas al puesto la reubicación de Francés, más el canterano Ángel López. Los centrales serán Francés, Jair y Lluis López. Aquí, Jim y Torrecilla consideran suficiente el número de piezas para media temporada y ya sin Copa del Rey. En caso de necesidad, se cuenta con Nieto como posible recurso, más los canteranos Luengo y Javi Hernández.

El centro del campo

Es la línea que sufrido la reforma más drástica. Era la más completa y profunda de la plantilla tras la confección de verano y enero se ha convertido para Miguel Torrecilla y Jim en el principal foco de liberación salarial para poder reforzar el ataque. Han salido jugadores con una fuerte raigambre y ascendencia en el vestuario como Javi Ros, Eguaras y Adrián, además de James Igbekeme, otro superviviente del proyecto de la anterior dirección deportiva. Y se ha incorporado dos centrocampistas de perfil diferente: Jaume Grau y Eugeni Valderrama. El primero supone un relevo de características posicionales aproximadas a Eguaras o Javi Ros, mientras el segundo viene a potenciar el volante ofensivo con un fútbol de llegada, golpeo y creación en el tercio final. Una apuesta alineada con la intención de mejorar las situaciones de ataque del equipo. Ocupa, de este modo, el rol que han dejado James o Adrián. Así, el Zaragoza queda con Petrovic y Jaume Grau como mediocentros de corte más defensivo y posicional; con Francho y Zapater en ese papel mixto, de segundo interior o segundo pivote en función del esquema; y Vada y Eugeni como volantes ofensivos o mediapuntas, papel que también está desempeñando Bermejo. El Zaragoza pasa así de tener ocho centrocampistas a tener seis.

El ataque

El Zaragoza cambia Yanis por Sabin Merino. Un jugador irrelevante en la primera vuelta y con más incógnitas que certezas en su apuesta por otro con cierta trayectoria y credenciales en la categoría. Aunque no era complicado hacerlo, el Zaragoza crece en este aspecto. Otra cosa es que Sabin Merino sea suficiente o sea el perfil que realmente se necesitaba. Con el mercado de ‘9’ más apetecibles y con poder de verdadera mejora prácticamente inaccesible, el Zaragoza ha priorizado, en su búsqueda de gol, otro tipo de perfil más versátil en ataque, confiando en Álvaro Giménez y Azón como figuras de delantero centro más específicas. Caído Guliano Simeone, capaz de jugar en las cuatro posiciones de ataque en función del sistema (extremo derecho, extremo izquierdo, delantero centro y segundo punta), la apuesta ha sido Sabin Merino, capaz de ocupar también esos puestos. Aunque ha jugado mucho de 9 o ha compartido eje central del ataque con otro punta, también se ha desenvuelto en las bandas. Un híbrido singular, pues no tiene el desequilibrio con balón de un extremo ni la contundencia, consistencia y olfato de un ‘9’.

De hecho, si algo caracteriza su fútbol es su capacidad de llegada desde el segundo palo. Es un atacante de llegar más que de estar. Tampoco es un delantero veloz, sino más bien potente. Tiene algunos movimientos de 9, como el desmarque corto, buen juego aéreo y la intuición en el área, pero tampoco es un especialista al espacio largo. La impresión general es que Jim y Torrecilla, además de experiencia y adaptación inmediata, han querido sumar con Sabin Merino un finalizador, determinación en el remate entre sus piezas de ataque, ya sean centrales o exteriores. Un perfil que simplifique así las cosas en el juego ofensivo del equipo. Sabin Merino encajará en varias posiciones de arriba, como también lo hacen Juanjo Narváez, Nano Mesa o Borja Sainz. Ellos, junto a Bermejo, y los puntas más específicos Azón y Álvaro Giménez, completan la delantera y la misión principal del gol.

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