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Real Zaragoza

Jim no fue a luchar contra los elementos

Casi como la armada invencible, el Real Zaragoza de anoche no fue derrotado por su previsto enemigo, por el Albacete, sino por otras causas con las que no contaba.

El árbitro Rubén Ávalos consulta el VAR antes de pitar el polémico penalti en el partido Albacete-Real Zaragoza]
El árbitro Rubén Ávalos consulta el VAR antes de pitar el polémico penalti en el partido Albacete-Real Zaragoza
AGENCIA LOF

Puede resultar paradójico a primera vista; pero al Real Zaragoza no le derrotó este viernes, en una cita importante por la supervivencia, el Albacete Balompié, como equipo superior y padrino de mejores argumentos. Tampoco le asestó ningún golpe realmente mortal alguno de sus jugadores en un momento de lucidez e inspiración. No fue Tana, ni siquiera -podría decirse- Manu Fuster, autor del gol, anotado desde el punto de penalti. El conjunto aragonés fue sometido por causas extrañas, con las que no se contaba y no entraron en los planes de Juan Ignacio Martínez 'Jim'.

La primera de estas razones dispone de nombre propio, de nombre y apellido. Se trata del árbitro, Rubén Ávalos Barrera. Éste se inventó una pena máxima, originalidad inédita, caso de nueva creación y asunto jamás visto hasta la fecha.

Quiso pitar penalti, por no se sabe qué razones, en una acción en la que llegó antes al balón Vigaray, claramente, sin duda, siendo, además, el defensa zaragocista el que sufrió el impacto que le propinó un rival sin opción de nada.

De repente, todas las normas, reglamentos, buenos usos y costumbres del fútbol de siempre se vieron asaltados por un criterio inexplicable e inexplicado, de inexistente jurisprudencia y al que acaso podríamos llamar ocurrencia o capricho, sin querer levantar las faldas de las intenciones en el trencilla, aunque ciertamente cuesta esfuerzo.

Sin salir del asombro por esta sombra, negra como el tizón, el sistema de vídeo arbitraje y el trencilla sosegado del sillón abundaron en la sinrazón. También entendieron que allí había una nueva forma de penalti, que consiste en llegar antes al balón, despejarlo con limpieza y no tocar al contrario.

Creíamos en nuestra inocencia que el vídeo arbitraje estaba creado para favorecer a la justicia arbitral, para entregar a cada uno lo que es suyo, para corregir errores manifiestos, para sacar, en su caso, del yerro a la decisión tomada en décimas de segundo y que no se comparece con lo que reclaman los hechos, como verdad material. Pero este viernes vimos otra muestra palpable de que el VAR es otra cosa en este país, en esta liga que a veces presume y se ufana. ¿Acaso una felonía, una estafa, un engaño a la evidencia, una conspiración de majaras? Por momentos, hasta Ávalos Barrera se compuso como sancionador de una pena de lanzamiento indirecto.

La segunda causa de la derrota fue, desde cierto punto de vista, tan poco corriente como algo más aceptable. Un extendido infortunio cegó a los delanteros del Real Zaragoza. Acosaron y acosaron al meta Tomeu Nadal, portero del Albacete, y éste sacó alguna mano débil y todos los palos de su puerta y del mundo: el poste derecho, el travesaño, el poste izquierdo... Cuatro balones se estrellaron en la madera, sin que pudieran ver consumada su suerte goleadora Iván Azón, Adrián González, Álex Alegría, que debutó con el Real Zaragoza como refuerzo invernal, y Juanjo Narváez. Un muro se levantó contra el empeño aragonés.

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